



La Asociación de profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN) fue fundada en abril de 1966 con el objeto de atender todo lo concerniente a los asuntos laborales y profesionales de los científicos y tecnólogos nucleares, así como apoyar a todas aquellas actividades relacionadas con la energía nuclear que contribuyan a satisfacer tanto al desarrollo de las áreas científico técnicas, como a las necesidades de la sociedad.
A partir del 2005 cuenta con Personería Gremial y emprendió una férrea actividad gremial, controlando de cerca el retome de las obras en Atucha II.
En esta oportunidad, dicha entidad gremial, efectuó denuncias por posibles sobreprecios en Atucha II.
Los argumentos de esta entidad indican que el costo para finalizar las obras sería muy superior al que se había previsto desde el Gobierno nacional.
El nombre del funcionario que el grupo de profesionales de la comisión involucra en los presuntos sobreprecios, es uno de los más conocidos en este tipo de casos, Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, quien posee una propiedad en Lima y muy cercano al gobiernao comunal.
A través de un comunicado que hicieron circular, recordaron que el polémico funcionario había señalado que Atucha II representaba “un esfuerzo económico importante de la Argentina” ya que su gasto diario rondaba el millón y medio de dólares.
“La ecuación es simple”, argumentan desde la Asociación de Profesionales, “desde que se iniciaron las obras en el 2007 hasta su finalización (está previsto terminarse, con suerte, en el 2011) la inversión superará los 2 mil millones de dólares. Sin embargo habían dicho, en un primer momento, que se iban a gastar 700 millones. Una diferencia importante que genera el principal interrogante en esta obra”.
Las versiones acerca de “favores” del Gobierno nacional a los ya conocidos “amigos del poder” envuelven a Atucha II.
Los profesionales de la APENEA no sólo signan a De Vido como el responsable del ilícito. Señalaron que eso sería tener una “visión recortada” de la situación, dado que hace falta “otros funcionarios que colaboren”.
Conflictos gremiales
A estas denuncias, se le suma el conflicto gremial entre delegados de Techint e Indigo, dos de las empresas contratistas, y la UOCRA, el sindicato que las nuclea.
Luego de que delegados identificados con NASA y la UOCRA intentaran ingresar armas de guerra a la obra; de que se desate una batalla campal entre delegados de la UOCRA y empleados de Techint y luego de registrarse heridos de arma blanca; continúa la Conciliación Obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo para destrabar el conflicto.
Esta instancia, vence este viernes pero podría extenderse cinco días hábiles más en pos de mediar entre los reclamos de la empresa Techint, la UOCRA y NASA.
Los reclamos son ocho puntos, entre los que se destacan las siguientes demandas; que se termine la mala liquidación administrativa de los sueldos (algunos empleados llegaron a registrar salarios diezmados hasta en 1500 pesos); que se abone efectivamente el dinero extra por “trabajo en altura”, horas nocturnas y trabajo “en espacio confinado”; que se mejoren las condiciones en que son transportados los obreros hasta la central, entre ellas el estado de los micros, y que se preocupen por aportar más higiene a los baños.
Además, delegados de Techint e Indigo reclaman que se les devuelva parte del sueldo descontado a los trabajadores que llevaron a cabo las medidas de fuerza y que se pague un plus de cinco pesos por hora trabajada, que le será abonado al empleado al finalizar su relación laboral con la empresa.
Asimismo, delegados de Techint, Indigo y Electroingeniería vienen denunciando que el sindicato “obstaculiza las demandas de los trabajadores y se pone del lado de la empresa”; por esta razón se producen los conflictos gremiales internos que ya retrasaron las obras de montaje estimadas.
El conflicto no está cerrado y amenaza con volver a desatarse luego de la Conciliación Obligatoria en tanto no se cumplan los reclamos efectuados.
Varios obstáculos deberá sortear una de las obras más grandes y costosas de todo el Cono Sur, antes de ponerse en funcionamiento, si es que llegue, finalmente, ese día.
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