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  • El primer reactor nuclear argentino podría construirse en Lima

    23/11/2010
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    La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) creó a principios de la década del ochenta el proyecto CAREM  (Central Argentina de Reactores Modulares). Fue presentado oficialmente en 1984, en el marco de una conferencia sobre reactores pequeños y medianos, organizada por el OIEA en Lima, Perú.
    Desde entonces, el proyecto sufrió modificaciones y postergaciones pero merced al esfuerzo de la CNEA por mantenerlo presente en los foros internacionales, logró sobrevivir y convertirse en un proyecto reconocido a nivel mundial. En nuestro país fue puesto nuevamente de relieve en 2006, cuando se relanzó el Plan Nuclear Argentino por el Ministerio de Planificación Federal.
    Este proyecto tiene como objetivo construir reactores nucleares de menor escala en Argentina para luego comercializarlos a toda América Latina; especialmente a Venezuela. Se trata de uno de los emprendimientos más importantes de la Comisión Nacional de Energía Atómica de los últimos 25 años.
    “Este proyecto viene desde hace algunos años pero en este último tramo se le ha dado un empuje fundamental por parte del gobierno y de los legisladores. Ya tiene la aprobación de la Cámara de Diputados y Senadores y se busca una autarquía tecnológica en materia de investigación y desarrollo de la energía nuclear; campo que la Argentina maneja desde muchos años y con muy buenos frutos”, expresó el Ingeniero Rubén Quintana, miembro del Directorio de Nucleoeléctrica Argentina; quien dialogó en forma exclusiva con LA VOZ durante el lanzamiento de la Tecnicatura Superior en Reactores Nucleares.
    El CAREM es un reactor chico, de características pasivas y de seguridad inherente, cuya construcción, operación y mantenimiento son relativamente sencillas en relación a sus antecesores. A diferencia de otros proyectos, cuyos diseños buscan la generación de potencias superiores a los 600 o 700 megavatios, este reactor será “de baja potencia”.
    Su primer prototipo, el CAREM- 25, se encuentra en la etapa previa a su construcción y será de aproximadamente 25 megavatios de potencia eléctrica, capaces de abastecer a una población de hasta 100 mil habitantes.
    “El objetivo de estos rectores, modulares o pequeños, es dotar de energía eléctrica a lugares en donde no haya grandes afluencias urbanísticas y a donde no llegan las redes eléctricas interconectadas; lugares rurales o insulares; aislados de los grandes centros urbanísticos; ideales para cubrir una amplia gama de necesidades propias de los países en vías de desarrollo”, explicó Quintana.
    La CNEA informó que, además, este tipo de reactores permitirán prestar otros tipos de servicios como el suministro eléctrico específicamente a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas; desalinización de agua; suministro en regiones aisladas o el simple aporte de energía a las grandes redes de interconexión eléctrica.
    Por otra parte, se ha estimado en estudios preliminares que dicha potencia, con ciertas modificaciones en la ingeniería del reactor, podría ser llevada en una etapa posterior de hasta más de 300 megavatios. También es un rasgo destacable del CAREM que, de acuerdo con las estimaciones iniciales, no menos del 70% de esta central podrá ser provisto por empresas nacionales calificadas.
    CONSTRUCCION EN LIMA
    Según lo anunciado por la CNEA en su página web, este proyecto iniciará su ejecución durante el último trimestre de este año.
    Por ello planificaron la instalación de una planta para la fabricación, estudio y desarrollo del prototipo CAREM- 25 en la localidad de Lima; en el antiguo predio en donde se alzaba la planta de agua pesada, ubicada en un terreno lindero al Norte de la central nuclear de Atucha. Ya se ha desmontado toda la vieja estructura y se está avanzando en la construcción de las nuevas instalaciones para el desarrollo del CAREM.
    “Somos el país que tiene la tecnología, en toda América Latina, para construir este tipo de centrales chicas que se utilizarán en ciudades chicas. En la planta de Lima se iniciará la construcción del reactor y se verá qué ventajas y desventajas tendrá para luego corregir todo y prepararlo para una producción serial”, aseguró Quintana.
    A partir de su construcción, el gobierno busca reposicionar a la Argentina no solamente como exportador de alta tecnología sino también como un país capaz de diseñar y construir sus propias centrales nucleoeléctricas y producir su propio combustible. Hasta el momento, las centrales argentinas, como Embalse y Atucha, se habían desarrollado a partir de la importación de diseños e ingenierías de otras centrales del mundo.
    En la práctica, la CNEA estipula unos cinco años de construcción de la planta de fabricación en Lima. “Es la primera vez que la Argentina hace un ejercicio de este tipo, es decir el desarrollo de una ingeniería y de un cronograma propio, el licenciamiento y los estudios o evaluaciones de impacto ambiental”, anunció José Boado, de la Gerencia del proyecto CAREM.
    “La tecnología que estamos utilizando no está muy lejos de la tecnología nuclear de otros países desarrollados y por eso creemos que se puede lograr el desarrollo y la implementación de estos reactores modulares”, concluyó el miembro del directorio de NASA, Rubén Quintana.

    El lugar donde se planifica la instalación de la planta en la localidad.