



Con reparos de sectores opositores que se abstuvieron de votar, se aprobó ayer en la noche, en la primera sesión extraordinaria del año del Concejo Deliberante, la cesión de la casa del cineasta zarateño Raúl De la Torre, ubicada en Ituzaingo al 200, por parte del grupo inversor BBS Emprendimientos S. A. a la Municipalidad a cambio de excepciones al Código de Planeamiento Urbano para poder construir un edificio de una altura superior a lo establecido por norma.
Concejales de Unión Peronismo Federal y Partido Justicialista-Frente para la Victoria pusieron reparos, no sobre el proyecto de ordenanza, sino en sobre distintos elementos formales que consideraron como faltas graves que requerían de más tiempo para su análisis. También cuestionaron la celeridad con la que el oficialismo quiso tratar el tema en una sesión extraordinaria en verano dado el tenor del expediente.
Fue en octubre del 2010 cuando la firma presentó una propuesta para restaurar y ceder la casa de la familia de la Torre que el Municipio destinaría a uso cultural. En contraprestación, el Ejecutivo debía permitir la construcción de un edificio con una altura superior a la determinada en el Código. Excepción que no se le otorgó a otro grupo inversor años atrás.
Si bien Ejecutivo municipal había suscripto el acuerdo en diciembre del año pasado, faltaba la ratificación del Concejo Deliberante y suscribir a la idea comunal de anexar este inmueble a la Quinta Jovita con el objetivo de conformar un polo cultural de relevancia en toda esa zona.
El primero en manifestar su decisión de abstenerse de la votación y en expresar reservas sobre algunos puntos fue Carlos Salomón, el único concejal presente del bloque Unión Peronismo Federal. Señaló lo que consideraba una incompatibilidad en el tratamiento del expediente ya que, de acuerdo a su interpretación del Reglamento Interno del Concejo Deliberante, el mismo debería haber caído por artículo 23, es de decir por no haber sido tratado antes del cierre del ejercicio 2011. Sin embargo, según el presidente del Cuerpo, Aldo Morino, dado que el expediente se encontraba en el Ejecutivo para que se le anexara información requerida por los ediles miembros de la comisión interna en la que se encontraba, no perdió su vigencia.
Por otra parte, Salomón remarcó algunos anomalías en la formalidad de la conformación del expediente debido a la falta de información relevante sobre BBS como estatuto social, poder de sociedad, a la titularidad sobre la casa que, en realidad figuraba a nombre del presidente de la firma, entre otros. Un criterio que fue compartido por el presidente del Partido Justicialista Frente para la Victoria, Silvio Zurzolo, quien también remarcó en la carencia de datos sobre capacidad financiera y balances de la empresa.
Del mismo bloque parlamentario, Roberto Huergo, se preguntó, cuestionando la realización de la sesión: “¿teníamos tanta necesidad de tratar esto hoy?, no había urgencia, podríamos haberlo tratado en abril y en este tiempo haber limado estos puntos que no están tan claros”.
El edil habló de los intereses económicos y el considerable crecimiento de los negocios inmobiliarios en Zárate, “acá estamos discutiendo un negocio inmobiliario”, dijo.
El presidente de Nuevo Zárate, Rodrigo García Otero fue el encargado de defender el expediente desde el oficialismo. Sostuvo que los reparos realizados por los ediles de la oposición no fueron hecho antes y que “quieren ensuciar el tratamiento de un expediente que cumplió todos los pazos de la A a la Z”.
Después del debate generado por las diferencias de criterios, finalmente el proyecto de ordenanza fue aprobado. De esta manera, la casa pasa a formar parte del patrimonio municipal y la firma BBS podrá construir un edificio en un predio contiguo.
A priori, la idea de la compañía era construir una torre de similares características a la que está construida detrás del museo Quinta Jovita. Pero como la casa de los de la Torre está “protegida” patrimonialmente, no podían derrumbarla; entonces optaron por dividir el terreno y proponer su donación a cambio de elevar la altura a treinta metros, cuando la ley establece que para esa zona la altura máxima permitida es de doce metros.
El Código de Planeamiento Urbano, que regula la construcción de todas las edificaciones en el partido, prevé ciertas excepciones que funcionan a modo de “incentivos” para la construcción; por lo que, en teoría, no había problemas a nivel legal.
Durante cuatro meses analizaron la propuesta los concejales en las comisiones de Bienestar Social, Obras y Servicios Públicos, Presupuesto y Hacienda, Legislación e Interpretación y Ecología y Medio Ambiente. Con la mayoría de ediles oficialistas, la propuesta pasó rápidamente por todas las comisiones y fue aprobado.
La propuesta
El predio total es de 1.975 metros cuadrados, por lo tanto la empresa pretende derrumbar algunas secciones de la casa que no forman parte del conjunto original y ceder parte del terreno a la Comuna. El área en cuestión se extendería desde la casa hasta la barranca, con vista al Río Paraná.
La Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural Arquitectónico y Urbano analizó la propuesta en una reunión y sostuvo que “con la donación de este inmueble, la comunidad pasaría a contar con una propiedad de gran valor patrimonial; tanto por su historia como por sus valores arquitectónicos y paisajísticos que permitirá el desarrollo de la actividad cultural en expansión del Museo Quinta Jovita y el fortalecimiento de un sitio patrimonial relevante como es la zona de Ituzaingó entre Adolfo Alsina y Aristóbulo del Valle”. La aprobación expresada en este documento llevaba las firmas de las arquitectas Luisa Sorolla, Graciela Aguirreburralde y Silvia Baccino, presidente del bloque Unión Peronismo Federal, cuyo único concejal presente se abstuvo de votar.
Desde un principio, el Ejecutivo vio con buenos ojos esta propuesta, por eso luego de la aprobación de esta Comisión, Cáffaro y el presidente de la empresa, Roberto Barry, firmaron en agosto un convenio por el cual el Municipio aceptaba la cesión y la empresa se comprometía a restaurar la casa antes de ser entregada; también a cuidar el bien en el tiempo de construcción del edificio contiguo y a “recibir asesoramiento” de la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural Arquitectónico y Urbano, mediante inspecciones semestrales.
Dentro de los trabajos de refacción que debe iniciar la empresa están, “en la galería, el reemplazo de cubiertas, revisión, reparación y/ o reemplazo parcial de la estructura. En la casa, el reemplazo de la cubierta, la revisión, reparación y/ o reemplazo parcial de los soldados y la restauración de las carpinterías. Además de reinstalar la red sanitaria completa y pintarla”.
Tal como lo sugirió la Comisión Municipal, el Ejecutivo planea anexar este predio a la Quinta Jovita para consolidar un polo cultural, “el cual será muy importante para la ciudad porque será otro punto de interés cultural para los zarateños y turístico para todos los visitantes”, opinó el presidente del Concejo Deliberante, Aldo Morino.
Construcción de un edificio
De acuerdo a lo comunicado por la empresa, detrás de la casa piensan levantar un edificio de viviendas “de categoría”. Contará con 48 unidades funcionales y 19 cocheras en subsuelo. La premisa es “cuidar la relación del nuevo edificio y la casa histórica existente”.
Para lograr dicha “armonía” entre ambas edificaciones, se generará un “vacío” entre los dos inmuebles de aproximadamente seis metros. El edificio se complementará con un Salón de Usos Múltiples, piscina y vestuarios en planta baja.
Dada la propuesta, la empresa propone “sacrificar” los primeros seis metros de edificación para mantener la estética arquitectónica de ambas construcciones y pretende agregarlo en los pisos superiores. “La altura solicitada es necesaria e indispensable para optimizar la preservación de la casa de los de la Torre, ya que nos permite lograr una fuerte reducción en el FOS (Factor Ocupacional del Suelo)”, dice el escrito entregado por la empresa. “Nuestra intención es lograr una propuesta integral con el Municipio de Zárate en el rescate del patrimonio y la consolidación de un polo cultural y de atractivo turístico”, concluye.
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Si el proyecto fue aprobado por las tres arquitectas se debe haber deslizado un error en la nota al mencionar 48 unidades funcionales y 19 cocheras, o se seguirá enviando más vehículos a dormir en la calle.