



La quema de muñecos es uno de los más emblemáticos festejos para recibir el año nuevo. Como ya es costumbre en distintos barrios fue el motivo de encuentro de vecinos después del brindis.
Halo de prácticas antiguas, de viejos rituales de sacrificios que se llevaban a cabo para alejar los males del pasado esperando como reintegro un año venidero prospero y fructífero, desde hace años en distintos vecindarios de la ciudad se celebra la tradición de quemar muñecos cargados de fuegos artificiales.
Este fin de semana no fue la excepción así que en lugares como Villa Angus, Villa Carmencita, Villa Massoni, entre otros, metafóricamente hablando, se quemó el pasado para recibir el presente.
Con una gran convocatoria en los diferentes puntos donde se desarrollaron estas tradicionales ceremonias, se pudieron observar espectáculos de fuego, color y sonido que los propios vecinos preparan para compartir con otros vecinos.
La creatividad de los realizadores de estas estructuras que superan, en muchos casos, los dos metros, fue muy variada. Shrek, Kung Fu-Panda, personajes de ficción o representativos de la realidad social fueron algunos de los motivos que formaron parte de la escenografía que pasada la 1 del primer día del año comenzaron a prenderse fuego, con las explosiones de la pirotecnia que despedía 2011 para encarar el 2012.
Vecinos de todas las edades, lentamente, llegaban hasta los puntos de encuentro para no perderse el tradicional espectáculo callejero.
Después de presenciarlos, la gente se fue desconcentrando con las repercusiones de lo ocurrido y con los augurios de un nuevo año lleno de esperanzas y de proyectos.
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