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  • Empleados públicos se quejan por agresiones

    17/4/2012
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    El grado de intolerancia en el que vive sumida la sociedad contemporánea debido a diversos factores, económicos, financieros, políticos, entre otros, se refleja en los sectores públicos, ya sea de uno y otro lado del mostrador.
    Sin embargo, cada vez son más los empleados públicos los que reclaman mayor seguridad ante las agresiones cotidianas, ya no verbales sino también físicas, de las que son víctimas a diario en sus puestos de trabajo.
    No hace mucho tiempo atrás, este matutino daba cuenta de un automovilista que había atropellado a una agente de Tránsito cuando fue a labrarle una multa por encontrarse estacionado en doble fila. Años antes otra agente había sido asistida por lesiones en su mano en una circunstancia similar.
    La saturación del sistema de salud pública, el aumento del consumo de drogas y alcohol, y la exigencia de los pacientes y sus familiares son algunos de los motivos por los cuales médicos y enfermeros son agredidos en salas de guardia, de la cual el hospital zonal no queda exento.
    Los médicos agredidos no saben cómo reaccionar frente a los insultos y golpes de pacientes. Muchos necesitan asistencia psicológica y eso perjudica el ejercicio de la profesión y un correcto servicio al enfermo o herido.
    Del mismo modo, los docentes son cada vez más permisivos, principalmente en escuelas de la periferia donde la intolerancia devenida en violencia física y verbal se desarrolla en paralelo con las desigualdades sociales.
    La Policía, símbolo de social en otras épocas, tampoco queda ajena a estas circunstancias y lejos de repeler las agresiones, es paradójicamente víctima de agravios y hasta agresiones físicas.
    Los casos de maltratos se cuentan por decenas a diario en Zárate, algunos toman estado público porque implica alguna consecuencia física pero la violencia puede ser ejercida de diferentes maneras, todas ellas con una misma, la falta de tolerancia.
    Empleados de bancos, de dependencias municipales, del Registro Civil y otros organismos e instituciones públicas forman parte de la lista del sector público que reclama ante una situación social que tiene un origen tan complejo como su solución.
    Sin embargo, cabe mencionar que la creación de una cultura tolerante se basa principalmente en un aspecto central, el de considerar al otro como otro ser humano hecho de defectos y virtudes.
    Una vez un filósofo se preguntó por ese concepto y consideró que se trataba de la panacea de la humanidad.
    La discordia es una gran calamidad que padece todo el género humano y la tolerancia supone su único remedio.

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