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  • El psicoanalista Gabriel Rolón en el Teatro Coliseo

    5/9/2014
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    Gabriel Rolón se presentará mañana sábado en el teatro Coliseo a las 21:30.He aquí un adelanto de la que será su “entrevista abierta” desde el escenario y con el público zarateño. El psicoanalista habla también de se trayectoria profesional y sus años en radio con Alejandro Dolina.
    -¿Qué es Entrevista abierta? ¿Se trata de una terapia de grupo?
    No, por favor. Eso andaría por los bordes mismos de la mala praxis y soy muy cuidadoso con todo lo que hago, sobre todo si involucra al dolor de la gente. Entrevista abierta no es más que un encuentro en el que le proponemos al público que se acerque para pensar juntos sobre algunos temas que hacen a la condición humana. Obviamente mi mirada es la de un psicoanalista y nada más. No pretende más que el disfrute del pensamiento. Nadie se irá curado de nada ni se llevará grandes respuestas. Sí, si tengo suerte, se irán con algunas preguntas que no tenían al entrar.
    -¿Qué temas se van tratando en cada Entrevista Abierta? ¿Se va armando a pedido del público? ¿Cuál es el tema que siempre sale, el caballito de batalla?
    Es el público el que con sus preguntas marca la dirección de la charla. Generalmente aparecen temas que, por su importancia, son más consultados. Son aquéllos que hacen al amor o a los duelos. Y está bien, después de todo nada más que la muerte y el amor conmueven nuestras vidas.
    -¿Cree que existe una fascinación especial en la Argentina con el psicoanálisis? ¿A qué lo atribuye?
    Sí, creo que así es y he escrito algo sobre el tema. No es apropiado desarrollar mi hipótesis aquí, pero le diría que está íntimamente relacionado con la historia argentina, con la mezcla de razas, de religiones, con el estado de duelo permanente de nuestros abuelos o de los que vivieron aquí aun antes que ellos. Pero, me parece, que en nuestra génesis como pueblo ya hay un rasgo para intentar pensar el porqué de la preponderancia del Psicoanálisis en el país.
    -Directa o indirectamente su figura es fuente de consulta ante diferentes situaciones personales. ¿Siente algún tipo de presión, o responsabilidad, al respecto?
    Por supuesto que sí. Sobre todo cuando esa consulta viene de un paciente. Allí se pone en juego todo mi andamiaje teórico, mi saber profesional para ayudar a alguien que está padeciendo. Pero reconozco que la consulta pública, en los medios por ejemplo, también me genera la obligación de pensar muy bien qué y cómo digo lo que digo. Porque no soy un opinólogo, sino un psicoanalista que se aventura al territorio de la radio o la TV, y cada vez que hablo sé que pongo mi matrícula sobre la mesa.
    -Sacó un nuevo libro, “Historias inconscientes”. ¿Qué lo emparenta y qué lo distingue respecto a sus producciones anteriores?
    Lo emparenta con Historias de diván y Palabras Cruzadas el hecho de contar casos clínicos. Pero lo diferencian dos cuestiones fundamentales para mí. La primera es que esta vez el relato es de casos límites, personas que llegaron a un abismo muy peligroso. Y la segunda es que a continuación de cada caso, escribí acerca de algún concepto teórico del Psicoanálisis, lo desarrollé de un modo tal que pudiera ser entendido por el lector que no necesariamente conoce de psicología, y lo articulé con el caso que lo precede. Es un formato nuevo, con algo de lo anterior, pero que implica otros desafíos.
    -En el recuerdo del público siempre aparece su trabajo en “La venganza será terrible” y algunas ficciones con Dolina. ¿Cómo es su relación con Alejandro? ¿Piensa que pueden volver a trabajar juntos en algún momento?
    Mi relación con Alejandro es de profunda amistad y de una gratitud inmensa e inagotable. No sería quien soy si no hubiera sido por su bondad, por su ejemplo, por su manera ética y estética de enseñarme como transitar estos ámbitos tan complejos. De modo que digo que Dolina es un amigo, un hermano que me dio la vida y así lo siento y lo valoro. En cuanto a la posibilidad de volver a hacer algo juntos, jamás la descarto. Sería un sueño volver a compartir un espacio con él, aunque ese espacio debería ser nuevo y pensado para que ambos pudiéramos disfrutarlo como lo hicimos antes.

    Gabriel Rolón.

    Gabriel Rolón.