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  • La Presidente celebró que Atucha II alcanzó el máximo de su potencia

    19/2/2015
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    En un acto organizado, la presidente Cristina Fernández de Kirchner celebró en la mañana de ayer que la Central Nuclear Atucha II “Dr. Carlos Néstor Kirchner” alcanzó el 100% de su potencia, y que proporcionará 745 megavatios al sistema eléctrico nacional.
    Miles de personas arribaron a la localidad de Lima para presenciar el acto inaugural encabezado por la Presidente y que contó con la presencia de toda la primera plana del kirchnerismo.
    InauguraciOn
    Pasadas las 12.30, Cristina Fernández de Kirchner llegó al Complejo Nuclear para cumplir con las formalidades del incremento a la totalidad de su potencia del Turbo Grupo de Atucha II. Junto al gobernador, Daniel Scioli y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, la Presidente visitó la Sala de Control para saludar a los trabajadores y dar la orden al operario Ezequiel Andrada, para el que comience con la maniobra. En ese momento, desde el techo de uno de los edificios comenzaron a aparecer humos celestes y blancos y detonaciones.
    Además, ya sobre el escenario, la mandataria recibió una figura en cerámica de un bandoneón, obsequiada por el intendente Cáffaro, y una esfera de plata a escala que representaba el gran domo de la Central Nuclear que adornaba el paisaje. Posteriormente, descubrió una placa recordatoria y se expuso un video institucional con las tareas de trabajo en la central y testimonios de los operarios, para luego dar inicio a la cadena nacional.
    Discurso
    Sobre el escenario se pudieron distinguir claramente dos grupos de referentes de las altas esferas gubernamentales. En la mesa principal, con la Presidenta al centro, se encontraba el intendente Osvaldo Cáffaro, la ministra de Industria Débora Giorgi, el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el ministro del Planificación, Julio De Vido, el ministro de Economía, Axel Kicillof y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Un poco más atrás, el otro grupo se componía, entre otros, por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el vicepresidente Amado Boudou, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, el titular de Anses, Diego Bossio, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, el diputado provincial Marcelo Torres y autoridades de Na-Sa y Atucha.
    En su discurso se pudieron identificar referencias claras a gestiones pasadas en torno a la energía nuclear, además contextualizó a nivel mundial la importancia de los trabajo de Atucha II, apoyándose en datos relevantes en materia energética.
    “Somos la generación del Bicentenario que está cubriendo todas las deudas históricas que se han generado en décadas de abandono e injerencia externa para que Argentina no tenga desarrollo. Hemos recuperado la decisión de que el país debe gobernarse a sí mismo a través de las autoridades democráticas elegidas por el voto”, señaló.
    Además, catalogó a la central como un “hito” que por otra parte “fue un símbolo de la postergación” de la industria argentina.
    En este sentido, detalló que la obra logró un gran impacto en la mano de obra local y que aportará 745 megavatios que se sumaran a los 335 que proporciona Atucha I y a los 600 de Embalse.
    “Llegamos a 8122 megavatios más, hemos incorporado 45,4 por ciento más de lo que generamos en 2003”, declaró.
    También se encargó de destacar el uso pacífico de los conocimientos y la energía nuclear en el país, tomando distancia de los países desarrollados: “Tenemos el orgullo de ser el segundo país, después de China, que más creció su economía en todo el mundo. Nuestros científicos nunca usaron su conocimiento para destruir la vida de otros seres en otros lugares del planeta. Somos gente de paz, somos buena gente”, y dejó asentadas sus intenciones de ser “líderes en el uso pacífico de la energía nuclear, líderes de la no proliferación”.
    En lo que refiere al contexto estrictamente geopolítico aseguró: “Lo que les preocupa a las grandes potencias es el regreso de la Argentina al selecto club de once países en el mundo que tienen capacidad de enriquecer uranio”.

    CONVOCATORIA

    El público que se acercó a la Central, alejada del casco urbano pintó un paisaje usual en las apariciones presidenciales. Un centenar de banderas de distintas agrupaciones ondeaban al compas de bombos, redoblantes y cantos de los militantes. Se pudieron ver integrantes del Movimiento Evita, Descamisados, La Cámpora, Partido Comunista y Kolina. También se identificó a un numeroso grupo con los distintivos colores de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), el sindicato más beneficiado en la construcción de la Central.
    A pesar del pedido de la conductora del evento de bajar las banderas, los militantes hicieron caso omiso, manteniendo los estandartes en alto, obstaculizando la visión a quienes se encontraban en las filas posteriores. En el cielo, sobrevoló durante casi toda la ceremonia un drone que tomaba imágenes del escenario así como también de la gente.
    También asistió un abultado número de invitados especiales que se ubicaron en las sillas frente al escenario, mientras que más atrás permanecía el sector popular de pie. Según lo que declaraban las banderas, había personas de Campana, Granadero Baigorria, Capitán Sarmiento, Tigre, Ituzaingó, General Rodríguez, Berazategui, además de los locales de Zarate y Lima.
    Luego del discurso, hacia el cierre del acto, la multitud se descomprimió para acudir a los puestos de hidratación, donde además de agua les ofrecían empanadas que se degustaron bajo el fuerte sol del miércoles. La Presidenta, mientras tanto, desvió su recorrido para acercarse a las vallas que separaban a los militantes de los invitados especiales, saludar al público y tomarse fotos.

    Los trabajadores y militantes en el campo del acto.

    Los trabajadores y militantes en el campo del acto.

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