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  • El Obispo celebró la misa de la Pascua de Resurrección

    6/4/2015
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    El Obispo Oscar Sarlinga presidió la Santa Misa de Pascua en el “Hogar de la Paz y la Alegría” perteneciente a la congregación las Hermanas Misioneras de la Caridad, fundada por la Beata Madre Teresa de Calcuta en la Costanera durante la soleada mañana de ayer domingo 5 de abril. El padre Lucas Martinez – cura párroco de Nuestra Señora de Fátima- concelebró la liturgia, participando de ella además el seminarista Claudio Ruiz Díaz. Cabe mencionar que el Hogar pertenece a la jurisdicción de la referida parroquia.
    Numerosos fieles asistieron a esta celebración quienes colmaron la capilla del Hogar que pertenece a la jurisdicción parroquial entre ellos, miembros y colaboradores del predio de las Hermanas, representantes de la comunidad de Fátima y vecinos de la ciudad.
    Al finalizar la Eucaristía, tanto Monseñor Sarlinga como el padre Lucas, saludaron y conversaron con los asistentes, en compañía de las Hermanas, niñas, señoritas y abuelos que viven en el Hogar.

    Homilía de Monseñor Sarlinga: “Resuscitar el amor y la esperanza”

    En su pregón Pascual, Monseñor Oscar Sarlinga explicó que “en nuestra vida se producen los efectos del misterio de Fe al respecto de la Resurrección de nuestro Señor Jesús. Nuestra vida debe cambiar entonces en el sentido en el que la Fe me orienta”. “Nosotros recibimos la gracia de Dios en la medida de la grandeza de nuestro corazón – nuestra mente e inteligencia, la interioridad de nuestro ser- , tiene que ver entonces en cómo es la espaciosidad de nuestro “recipiente”. No es que la gracia de Dios sea poca, mediana o mucha, es el “espacio” que le damos nosotros en nuestras vidas”.
    “También hay que tener en cuenta cómo podemos “verter” a otros el contenido de la gracia, no debemos encerrarnos en nosotros mismos. No basta sólo con ir a misa, tienen que darse los efectos en la vida cotidiana de haber recibido al Señor en la Eucaristía (en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad). ¿Cuáles son esos efectos? Paciencia, mansedumbre, solidaridad, trabajo proactivo, evangelización – concreta y organizada-“.
    “Así como hay consecuencias de recibir la Eucaristía hay también efectos de la Resurrección: hoy resucita nuestro “amor” y nuestra “esperanza”. La esperanza hoy está muy cascoteada, dado que el demonio sabe que si ésta no está, se cae en una pendiente sin fin. Por eso es fundamental considerar que ésta resucita por y con la Resurrección de Jesús”.

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