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  • Alcohólicos Anónimos: Donde querer es poder

    17/4/2015
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    Desde hace 37 años funciona en la ciudad el grupo de Alcohólicos Anónimos (AA) que busca, a través de un interesante programa, llevar esperanza y mostrar que la enfermedad puede tratarse y recuperar así, un ritmo de vida normal.
    El tratamiento cuenta con un programa de 12 pasos, que quienes están dispuestos a llevar a cabo una recuperación deben cumplir, bajo la orientación de quienes ya han pasado por era situación y pudieron salir. Puntualmente, según lo describen miembros del grupo de Zárate, el programa tiende a bajar el egocentrismo y subir la autoestima, y tiene como medida primaria, reconocer la enfermedad.
    El programa sigue con el reconocimiento de la existencia de un poder superior –no necesariamente religioso- que apunta a devolver el sano juicio, para que luego, el alcohólico deje que ese poder actúe sobre ellos.
    Eduardo, miembro del grupo de AA desde hace 23 años, explica: “Es una enfermedad “enfermante”. La familia, los amigos o los compañeros de trabajo se enferman emocionalmente con nosotros porque están pendientes con lo que hacemos, por el problema que causamos y nos causamos”.
    El grupo en la ciudad de Zárate se reunía hasta hace algunas semanas en el Hogar Santa Teresita, pero ahora han sufrido una reubicación, trasladando las reuniones al Centro de Integración Comunitaria (CIC) de Álvarez y Pellegrini. Allí, alrededor de 20 personas se reúnen a diario para compartir experiencias y testimonios acerca de la problemática que envuelve el alcoholismo. El grupo está articulado de tal forma que quienes muestran la alternativa de cambio y el rumbo a seguir, son los propios rehabilitados que, como parte de su programa, deben transmitir el mensaje de lo vivido, tanto durante su adicción, como en su recuperación.
    “Tenemos una literatura de 75 publicaciones escritas por alcohólicos y por guías espirituales o científicos. Hay un sólo requisito para recuperarse: Querer dejar de tomar”, afirma Eduardo y explica que en la organización no existen autoridades, sino que el mismo grupo funciona de tal manera que solo eligen un coordinador interno para que oficie de moderador en las reuniones.
    Quienes están en recuperación sostienen que la enfermedad es “lenta, progresiva e incurable”, porque si a la enfermedad, se la pudiera cortar por el medio, y se la dejara durante diez años, cuando se retoma, la adicción vuelve desde el periodo donde se había dejado.
    Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo, 3.3 millones de personas mueren por año a causa del alcoholismo, que a su vez es la enfermedad causante de más de 200 trastornos. Se estima que el rango etario de inicio de la adicción ocurre entre los 20 y los 40 años y, además de las problemáticas sanitarias, produce un grave impacto en las relaciones sociales y las situaciones económicas de los alcohólicos.
    “Empecé a tomar desde chico, el entorno de mi familia era gente que tomaba, pero a medida que fui creciendo el problema fue creciendo progresivamente”, explica Lucas, miembro de AA.
    Usualmente, un punto crítico en la salud de alcohólico ocasiona la necesidad y despierta la voluntad del inicio de una recuperación, pero en muchos casos, la desesperación y la falta de lucidez que genera la situación, no define bien el rumbo a tomar absorbiendo al alcohólico en una confusión incesante.
    Si bien las condiciones socioeconómicas y culturales significan un punto clave en el despertar de la enfermedad, al momento de la recuperación –explican quienes estuvieron ahí- sólo hay que querer lograr un modo de vida mejor, tanto para el adicto como para su entorno.

    aa

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