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  • Tras cuatro meses no hay detenidos por el tiroteo en Ameghino y Conesa

    6/5/2015
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    Este año comenzó con un grave hecho policial que conmocionó a toda la ciudad; un tiroteo en la zona céntrica luego de una “entradera”; de la cual hoy todavía no se tienen novedades.
    A pesar de haber sido identificados los delincuentes que se tirotearon con la policía, y en el que el jefe de Calle de la Comisaría Primera, José Cajales, pudo haber sido acribillado por estos malhechores, no hay detenidos.
    Los detalles del hecho fueron aportados por testigos y por los mismos policías que intervinieron aquel 7 de enero pasado; cuando alrededor de las 19:40 horas dos delincuentes ingresaron por la fuerza a la casa de un comerciante de 60 años.
    Un testigo detalló el momento en el que los asaltantes ingresaron a la casa del comerciante en calle Rómulo Noya al 1200.
    Según sus testimonios, dos personas se encontraban en la vereda, tocan el timbre de una casa y luego de un breve diálogo con el propietario empujan la puerta y ganan el pasillo de la casa. “Se escuchó un ahogado grito y un portazo”, describió el testigo. A esa altura ya los dos asaltantes habían tomado de rehén al comerciante. Segundos más tarde, el testigo se dirige a un taller y les pide a los propietarios que llamen a la policía porque sospechaba de un asalto.
    Fuentes policiales comentaron que el comerciante habría cobrado una suma de dinero en una operación inmobiliaria y ese había sido el móvil de la “entradera”. De hecho los delincuentes reclamaban un dinero y por eso terminaron desvalijando toda la casa. Finalmente los delincuentes no hallaron el dinero, y tras maniatar al propietario, huyeron por los techos. Alcanzaron a embalar algunos electrodomésticos pero no pudieron llevarse nada porque escucharon la sirena de la policía que acudió al lugar gracias al aviso del testigo que pasaba por la vereda.
    Cabe aclarar que la policía llegó al lugar con sirenas para que los delincuentes huyan y evitar así una potencial toma de rehenes. De hecho la maniobra resultó bien, dado que los delincuentes debieron abortar los planes sin lastimar al comerciante tomado de rehén.
    Luego sucedió lo que fue de público conocimiento; en su huida el primero de los delincuentes salta del techo a la vereda de calle Ameghino. Allí es sorprendido por un móvil policial sin identificación, del jefe de Calle José Cajales, un policía reconocido, laborioso y de experiencia. Desciende del patrullero y a punta de pistola reduce al primer delincuente; mientras que en el auto se hallaba su compañero. Grande fue la desesperación del segundo efectivo policial cuando, en cuestión de segundos, ve al cómplice del delincuente en el techo apuntándole a Cajales por la espalda.
    En ese momento el delincuente ordena al Jefe de Calle que se detenga y dispara contra la patrulla para evitar que el otro efectivo descienda. Todo en cuestión de segundos. Ya con ambos delincuentes en la calle reducen a Cajales y ambos malhechores emprenden la huida hacia calle Conesa, en su fuga, disparaban sobre sus hombros “con precisión”. Esto obligó a Cajales a esconderse detrás de un árbol en la cobertura que hicieron los asaltantes en su fuga. En el momento en que huían los dos asaltantes se encontraban, por lo menos, cuatro automóviles parados en el medio de la calle, con sus ocupantes atónitos por registrar semejante hecho en primera persona. Según testigos se escucharon cerca de diez detonaciones.
    Completando su huida, uno de ellos salió corriendo a pie hacia la avenida Gallesio mientras que su cómplice con dirección hacia avenida Rivadavia. Este último abordó un vehículo y a su conductor, privándolo de la libertad. La víctima fue identificada como Sebastián Cáceres (41) en un VW Bora, que esperaba a su esposa. El delincuente le habría gritado, poniéndole su arma en la pierna, “sácame de acá”.
    En esa huida obligó al conductor a girar en dirección al barrio San Jacinto, donde el delincuente abandona el vehículo y a su propietario, perdiéndose entre las calles con dirección a Matadero.
    Precisamente, los datos que se tienen hoy en día es que los delincuentes son de ese barrio y uno de ellos, por lo menos, tiene antecedentes penales. Al día de hoy, y pese a la relevancia del hecho y a que actuaron a cara descubierta ante decenas de testigos, los delincuentes siguen prófugos y el hecho sin resolverse.

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