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  • Ambientalistas en Plaza Mitre: “Ningún ciudadano sabe cómo reaccionar ante un accidente nuclear”

    10/8/2017
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    Ayer por la tarde varias marchas contra la energía nuclear tuvieron lugar en diferentes ciudades del país, específicamente en la Patagonia, en Capital Federal y en Zárate. El denominador común de todas las marchas fue concientizar a los ciudadanos del peligro que implica la instalación y la operación de una central nuclear. “Es ridículo fisionar un átomo para hacer girar una turbina cuando la misma se podría mover de manera gratis, barata y sustentable para siempre con el viento, las mareas o el sol. Pero evidentemente no sólo para los empresarios, sino también para los políticos es más importante seguir produciendo para consumir hasta el absurdo de la autoaniquilación. Hoy en día siguen gastando dinero recursos en un mundo que se está acabando guiado por el consumo hacia el abismo en vez de trabajar por otro en que la vida sea viable, y la producción de energía sustentable”, establecieron como primera propuesta los integrantes del movimiento antinuclear Zárate- Campana ante una plaza repleta de ambientalistas con overoles blancos que repartían volantes informativos sobre la peligrosidad de una central nuclear. “La energía nuclear no es barata ni limpia. Es cara y contaminante. No existe tratamiento ni repositorio de desechos en ningún lugar del mundo y en la Argentina el Estado no se hace responsable por los desechos”, eran algunos de los puntos que contenía el volante.
    La concentración fue a las 17 horas y luego de largos minutos de repartir folletos comenzó el acto a cargo de una de las representantes del Movimiento Antinuclear Zárate- Campana, Paola Becco. “Ante un planteo de supervivencia y de encontrar nuevas formas sustentables de vivir y producir, se contrapone otro de subordinación y sometimiento de la clase política. En vez de alarmarnos por el daño que vamos a sufrir, la clase política se vuelve incoherente y agresiva; cerrar Atucha les provoca pánico y la vida es pensada como una experiencia voraz de consumo desenfrenado”, explicó.
    “Nos impusieron el Plan Nuclear Argentino, nos imponen Atucha 3 y nosotros no queremos que la gente esté desocupado sino que el gobierno, con los 8 mil millones de pesos dólares que cuesta una planta nuclear, se podrían generar empleo genuino y estable en la instalación de energías renovables y cuatro veces más de potencia que una central nuclear”, explicó la ambientalista. “Aparte la actividad nuclear se maneja en un mar de secretismo y por eso vecinos de otras localidades cercanas ni se enteran que hay reactores nucleares funcionando en Lima y hay una verdad incontrastable, ningún ciudadano sabe cómo reaccionar ante un accidente nuclear”, ratificó la ambientalista marcando que existe un antes y un después del atentado del pasado 9 de mayo donde un dirigente de Luz y Fuerza fue envenenado al ingerir agua pesada en lo que hoy la justicia está investigando como un atentado.
    Y se preguntó algo que los propios concejales se preguntaron en una resolución; “¿Y si en vez de verter agua en una botella para que se lo tome una persona, lo hace en la red de agua potable?” “Está claro que no hay seguridad en las centrales nucleares y este incidente está marcando eso. Que nos puede deparar a ciudadanos como nosotros”, concluyó la ambientalista.
    Luego agregaron sus comentarios Andres Volpe, periodista de Rosario, integrantes de la agrupación “Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto”, de Eco Sur y del Movimiento Internacional Cultural Our Voice.
    Además leyeron un petitorio de varias entidades nacionales como Ecosur, Conciencia Agroecológica de 9 de Julio, Asociación Ambientalista de Maschwitz, Escobar, Ecos de Saladillo, Alerta Angostura y otras entidades del país que reclaman un Referéndum nacional para que sean los propios ciudadanos quienes decidan la instalación o no de nuevas plantas de energía nuclear en el país.

     

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