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  • “En los alumnos veo valoración, agradecimiento y retribución”

    11/9/2017
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    Juan Pablo Miganne es maestro de grado. Actualmente da clases en la EP Nro. 3 “Nuestra Sra. del Carmen” y en la primaria del Instituto Estrada; sus estudios los cursó en el Instituto de Formación Docente del Normal Nro. 1, en Capital Federal..
    Su deseo por ingresar al mundo docente, de alguna manera, despierta cierta curiosidad. Juan Pablo, en cambio, responde con total naturalidad: “Por medio de unas amigas y unos conocidos que trabajaban en educación me empezó a interesar. Tenía mucho interés en la literatura, la historia, la geografía. En el instituto de formación docente enseguida descubrí que era algo que me encantaba, por la formación y el por trabajo en sí. Comencé a trabajar estudiando, y me recibí en el 2010. Encontré una pasión, que es diferente de una vocación; creo que la docencia más que una vocación es una profesión, porque una vocación implicaría que se nace, y sin embargo acá hay que formarse, estudiar, actualizarse permanentemente y por otro lado el trabajo tiene que estar remunerado, no es un voluntariado. Freire dice que la educación es un acto de amor. Poder ponerse en lugar del otro, que sea una relación democrática, equitativa”. En el mismo sentido, agrega: “Siempre pensé que la educación es un camino para construir una sociedad más justa. Creo en el rol transformador del educador. Como decía San Martín, una biblioteca es más importante que un ejército para sostener la Independencia”.
    En la primer pregunta, Juan Pablo nombra a Paulo Freire y, de manera ineludible, deja vislumbrar las enseñanzas que el pedagogo brasileño legó a sus lectores, y principalmente, a él mismo. “Freire y la educación popular plantea esto de tener una relación horizontal con el alumno, tomar sus intereses y saberes previos. La escuela tiene que tomar eso para profundizar y dar a conocer otros mundos. Son bagajes riquísimos para trabajarlos”, cuenta. En su desarrollo como docente, Juan Pablo impulsó un proyecto sobre el rap, un género que despierta interés entre los adolescentes y preadolescente: “Tomé esa práctica para trabajar contenidos de rima, de métrica, para tratar proyectos institucionales como valores diversidad”.
    En su análisis, el maestro traza una línea entre el plano ideal y la práctica, en la comparación entre la escuela que vivió como alumno y la que hoy transita como docente: “Noto que hoy el diseño curricular es muy avanzado, habla de derechos humanos, de educación sexual integral, respeto por la diversidad de género; sin embargo en la práctica hay muchos docentes arraigados al paradigma tradicional que tiene que ver la biografía escolar, donde uno tiende a repetir la escuela que vivió, también los padres tienden a pedir la escuela a la que ellos fueron, y se transforma en algo de nunca cambiar”.
    Del mismo modo, explica que en la actualidad existen diferencias en cuanto al enfoque pedagógico general que está plasmado muy bien en los diseños curriculares. Al respecto advierte que hay un enfoque comunicacional que tiene que ver con enseñar el lenguaje en uso, en la práctica, con propósitos concretos, tomar los saberes previos, relacionarlos con la realidad, rompiendo con la idea memorística de tener que repetir arbitrariamente. “Un cambio muy grande son las integraciones; tuve casos de niños integrados, con capacidades diferentes, y todas fueron experiencias positivas. Cuando yo iba a la escuela no lo veía, era más común que los lleven a escuelas especiales. La escuela no solo enseña contenidos, aprende a convivir con otros, a pasar tiempo juntos, a relacionarse, a formar una personalidad”, sostiene.
    Pero por otra parte, Juan Pablo manifiesta la necesidad de integrar temáticas como Derechos Humanos o educación sexual integral, “que no se terminan de integrar del todo, eso es algo que tenemos que profundizar y sostener”.
    Desde su posición, semanalmente programa un espacio para comentar temas de actualidad: “No puede haber temas prohibidos, hay que hablarlos, debatirlos, y que cada uno aporte su opinión. Eso es muy rico, los hechos de actualidad tienen contenido relacionado con lo que estamos trabajando en las áreas. Me parece muy triste que haya temas de los que ‘no se pueda hablar’ en las escuelas, considero que tratados respetuosamente, con una mirada crítica, sin bajar línea y relacionándolos con los contenidos curriculares, todos los temas de actualidad pueden ser tratados en las aulas”.
    En los tiempos que corren, donde el vértigo de la cotidianeidad transcurre a una velocidad casi inalcanzable, los procesos de capacitación y actualización se vuelven sumamente necesarios. Al respecto, Juan Pablo advierte: “Creo que nos falta avanzar en cuanto a las capacitaciones; la formación docente, en mi caso, fue muy buena, pero a veces falta acceso a cursos, a posgrados. Años atrás había acceso a títulos gratuitos, y esos programas en los últimos años fueron cerrados, hay que pagarlos y no son baratos y poco accesibles”.
    Por otra parte, el docente explica cierta ambigüedad que se da en la valoración de la actividad: “A veces somos valorados y a veces no. En los niños siempre veo una valoración, un agradecimiento y una retribución, en las familias también. A veces veo que los medios de comunicación y el sentido común nos pega mucho a los docentes, sobre todo cuando es época de paritarias, cuando reclamamos algo que creemos justo estamos del bando del enemigo. Eso me entristece mucho. Las familias y nosotros tenemos que estar del mismo lado siempre”.
    Con una marcada experiencia en el ámbito público, como en el privado, Juan Pablo manifiesta que no existen grandes diferencias en lo que respecta a la planificación de los contenidos, al igual que en las respuestas de los alumnos; aunque por otro lado, se notan diferencias en cuanto a los recursos en cada ámbito. “Durante muchos años el gobierno nacional y provincial repartió libros y textos de gran calidad y el presupuesto se iba incrementando, se entregaron computadoras, laboratorios móviles y proyectores; había escuelas públicas casi equiparadas en cuanto a los recursos y otras hasta más arriba, porque había escuelas privadas que no tenían las netbooks, mientras que escuelas públicas si tenían. Pero lamentablemente, en los últimos dos años no hemos recibido ni un libro. Es algo triste porque nos arreglamos con lo que nos quedó, las computadoras se bloquean, dieron de baja el programa Conectar Igualdad y no hay equipo técnico que las repare. Eso si ayuda a crear una diferencia entre los dos sistemas”.

    Juan Pablo Miganne, maestro de la EP Nº 3

     

     

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