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  • Un día de festejo que se convirtió en pesadilla: cinco docentes sufrieron en violento robo en la Ruta 9

    13/9/2017
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    Una verdadera noche de terror sufrieron cinco docentes y el hijo de una de ellas en la madrugada del pasado viernes, cuando dos delincuentes armados los interceptaron en Ruta 9, en las cercanías de Sofitel.

    Con motivo de celebrar el Día del Maestro, las profesionales de la eduacion habían partido de Zárate pasadas las 4 de la mañana, rumbo a Capital Federal, con el objetivo de tomar un micro hacia la ciudad costera de Mar Del Plata.

    El viaje parecía normal; Diego, el hijo de Ana María (la victima del hecho que se contactó con LA VOZ), era el encargado de llevar a las mujeres a destino. Mientras conducía su camioneta Chevrolet S10 por la autopista, sintió la fuerte explosión de uno de los neumáticos. Luchando por poder controlar el vehículo, logró reducir la velocidad y estacionar a un lado de la ruta.

    Allí, el joven descendió del rodado y pudo observar que la cubierta de la camioneta, presentaba un agujero rectangular de importantes dimensiones. Inmediatamente, pudo reconocer la situación y pidió al resto de las ocupantes que dieran aviso a la policía, puesto que todo indicaba que iban a ser víctimas de un robo. A pocos metros delante, así como también por detrás, se encontraban apostados dos móviles policiales que, a pesar de la evidente situación sufrida por el grupo de personas, no se acercaron a brindar atención.

    Allí, Ana María comenzó a llamar al servicio 911 pidiendo ayuda, mientras les hacía señas a las unidades policiales, que hicieron caso omiso al pedido. Cuando finalmente la operadora atendió, la mujer comenzó a describir la situación y a brindar datos de la ubicación. Fue entonces, cuando dos delincuentes armados y en una actitud sumamente violenta aparecieron en el lugar, exigiendo las pertenencias de sus víctimas. Según describieron, en ese momento también cruzó por el lugar un móvil de Gendarmería Nacional que tampoco respondió a los llamados.

    “Le pegaron a mi hijo, le dieron una patada en la cabeza, y nos apuntaron; Uno le decía al otro ‘¡tirale!’. Se llevaron nuestras cosas, las valijas y se fueron caminando”, relató Ana María.

    Tras la huida de los delincuentes, y en un momento de profunda angustia, el grupo se acercó a uno de los móviles policiales y, al describirle lo vivido a los efectivos y tras pedirle que vayan a buscar a los delincuentes que huyeron hacia el barrio Las Praderas, solo recibieron como respuesta que “es muy difícil entrar al barrio Las Praderas”, y se negaron a intervenir.

    Luego de reponer el neumático, se dirigieron a la dependencia policial ubicada en la colectora, cercana a un local de expendio de comidas rápidas, pero en el lugar no se encontraba nadie; desde allí, partieron hacia la comisaría de Campana, a fin de radicar la denuncia.

    “La hija de una de mis compañeras rastreó el celular e indicaba que se encontraba en el barrio Las Praderas, les dijimos a los efectivos pero no mandaron a nadie. No me dejaban entrar a la Comisaría y nos dijeron que iba a venir el instructor de la Fiscalía. Mientras tanto, mi hijo y el marido de una docente fueron al lugar del robo a ver si encontraban algo de lo que nos robaron, y al llegar vieron que ya no había ningún móvil policial”, describió Ana María.

    Según contó, luego de intensas discusiones, lograron que se dicte una orden de allanamiento a una vivienda, donde presuntamente se encontraba el móvil sustraído pero, al irrumpir los efectivos en la morada, el resultado fue negativo. “Hicieron el allanamiento en la casa de al lado”, expresó la mujer con profunda lamentación y agregó: “Nos hicieron hacer una rueda de reconocimiento, pero no reconocimos a nadie. El lunes por la noche, el domicilio donde se encontraba el celular fue incendiado”.

    Con una notoria sensación de impotencia y frustración, Ana María concluyó: “Se supone que pagamos nuestros impuestos para que nos cuiden, y no hicieron nada de eso. Todo esto es patético, no sé en qué país vivimos. Ahora tengo que hacer un viaje y tengo mucho miedo”.

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