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  • La artista Tata Mandarina en el Encuentro Internacional de Muralismo y Arte Público en Colombia

    20/10/2017
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    Mucha actividad artística ocurre en la ciudad mientras los ojos vidriosos de muchos se apoyan en pantallas táctiles y en contraste con la “política cultural” de organismos públicos. En este caso, en silencio y con el perfil bajo que la caracteriza, la artista local Tata Mandarina viajó a Colombia para participar del 2do. Encuentro Internacional de Muralismo y Arte Público que se llevó a cabo en las ciudades de Pamplona y Chinácota, Colombia.
    Si bien este gran encuentro internacional se desarrolló del 5 al 16 de octubre, la artista zarateña sigue en el país caribeño pintando y entretejiendo redes con otros artistas.
    No solamente Tata se encuentra representando a la ciudad sino al país, dado que este año el lema del encuentro fue “Por la paz de nuestros pueblos”.
    “Muchas gracias mi gente linda por tanto amor y buenos deseos. Feliz por esta oportunidad y el excelente recibimiento por estas tierras hermanas. Se viene un intenso y maravilloso trabajo de muralear por la paz de los pueblos”, fueron las palabras de la artista local.
    Desde que partió hacia Colombia, Tata tenía la idea de pintar mujeres, pero esa idea fue tomando forma en diferentes bocetos que ella misma iba publicando en su perfil de facebook; https://www.facebook.com/tatamandarina.
    Finalmente optó por uno de esos dibujos y agregó la siguiente leyenda; “las mujeres sosteniendo la vida con amor y en conexión armónica con la naturaleza, con la Pachamama …un camino para la paz, cuando existen las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas que posibilitan que la sexualidad femenina y la maternidad entrañable, y con deseo, fluyan y se desarrollen naturalmente. Lo que implica un bienestar para toda la sociedad que parte desde el respeto por la diada madre- criatura”.
    “Junto a más de 50 artistas de más de diez países pudimos realizar una gran labor social en el municipio de Pamplona, con diez muros intervenidos. Nos acompañaron más de cien personas entre niños, jóvenes y adultos; trabajando mancomunadamente y comprometidos en este encuentro”, destacó Tata Mandarina.
    Luego en la ciudad de Chinacota la artista local diseñó y pintó un mural único, en colaboración de Cristhian Turizo; una mujer mestiza, originaria, que se encuentra amamantando a su hijo. Y de su otro pezón riega con su leche una planta, simbolizando la vida, el poder de la mujer, la fertilidad y la armonía con la naturaleza.
    Son impactantes sus colores, la temática que de esta obra emerge y el contexto en el cual fue pintado. “Mural terminado! Muchas gracias al Movimiento Internacional de Muralistas Ítalo Grassi y a Raúl Orozco por invitarme a ser parte de esta maravillosa experiencia. Gracias al pueblo de Chinacota y los compañeros y compañeras muralistas, a la familia dueña de la casa que brindó su muro y nos atendió con mucha amabilidad. Gracias a Cristhian Escaño Turizo por acompañarme a realizar este mural, a Yessux y Andrea por su apoyo y colaboración. Muchas gracias a Diego Barajas y Jhon Jairo Leal por organizar este hermoso evento”, compartió Tata luego de su participación en la ciudad de Chinacota con el mural mencionado.
    Por estos días Tata se encontraba camino a la ciudad de Ragonvalia, pueblo fronterizo con Venezuela, a seguir pintando murales “Por la paz”.
    Tata Mandarina 
    Desde que comenzó a pintar nunca le gustó ver su nombre en la firma de las obras; por eso decidió apodarse “Tata”, porque así la llamaba su hermano cuando estaba aprendiendo a hablar. Y “Mandarina” como de apellido, evocando la decisión del ilustrador “Ciruelo”.
    A Daniela Canale siempre le interesó la mitología, las raíces africanas, las leyendas que tienen que ver con la tierra, con el sentimiento de pertenencia a un lugar, el universo simbólico de los pueblos originarios y el misterio de las tradiciones populares. Y en esta perspectiva encontró a la mujer como poseedora de una fuerza ancestral que permite el milagro de la vida.
    Una de las obras que dejó Tata Mandarina en nuestra ciudad se pueden ver, la pared del corralón de Foschia, en Lavalle y Saenz Peña.

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