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  • Como cada noviembre, los jacarandás despliegan sus flores lilas

    4/11/2017
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    Florecen puntualmente un mes después que los rosados lapachos. Encantan a los vecinos y decoran la ciudad.
    Lilas y celestes intensos. Los diferentes tonos de las flores del jacarandá ya tapizan las veredas, plazas y parques. Basta con detenerse unos minutos debajo de alguno de estos árboles para quedar coronado por las campanillas a medio abrir, que caen suaves, impulsadas por la brisa, y que impregnan el ambiente con su aroma dulzón.
    Uno de los corredores donde más se lucen es en la avenida Lavalle donde fueron plantados cuando se remodeló la avenida a fines de la década del 70, pero también se los puede ver en veredas de calles céntricas, en la costanera, en las plazas, reflejando la paleta de violetas y lilas.
    La ciudad de Buenos Aires, es un ejemplo del disfrute de los jacarandás. ¿Quién es el responsable de su expansión?. Debemos irnos 120 años atrás y toparnos con el paisajista francés Carlos Thays (cuyo nombre perdura hasta hoy en una plaza de Palermo). Él transformó la fisonomía de la ciudad para darle el aspecto que tiene en la actualidad. Al día de hoy, según el último censo, existen en la ciudad 11.000 ejemplares de jacarandás.
    ¿Y por qué eligió Thays esta variedad de árboles? Su bisnieto Carlos que también es paisajista responde: “Por su amigable relación con lo urbano”.
    Los jacarandás no tienen un follaje copioso, las ramas permanecen casi desnudas hasta que en un momento se pueblan de un vivo color violeta. Más tarde, se produce una segunda maravilla. Cuando las flores caen, éstas se van depositando en el suelo, y así tapizan las veredas o fluyen por los cordones de las calles. Era un plan perfecto para engalanar Buenos Aires, hace más de 100 años, Thays plantó 150.000 ejemplares de lapachos, tipas, ceibos y palos borrachos para que, cada cual a su turno, florecieran y llenaran de colores las calles. Fue Thays –que entre muchas otras obras diseñó el Parque Lezama, las Barrancas de Belgrano, el Jardín Botánico y trazó Barrio Parque– quien pensó que era necesario darle a la Ciudad una impronta europea que aún hoy conserva en muchos de sus paseos.

    Los vecinos ya se pueden disfrutar de los colores intensos de los jacarandás.

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