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  • La experiencia de Bárbara Escuin y Silvina Vázquez, las docentes zarateñas becadas por Fullbrigt

    16/11/2017
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    En el mes de septiembre, las docentes Bárbara Escuin y Silvina Vázquez, fueron seleccionadas por el programa de becas Fullbright para participar de las capacitaciones que se realizaron en la Universidad de California en Los Ángeles y en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Ambas profesoras trabajan en el ISFDYT 85, y fueron seleccionadas entre 6300 docentes de todo el país que aplicaron para acceder a la beca, a la cual solo accedieron 400 de ellos.
    La experiencia en las prestigiosas universidades estadounidenses, sin duda significó la recepción de un caudal importante de información para Bárbara y Silvina, quienes en diálogo con LA VOZ, destacaron también la importancia de los vínculos trazados con otros docentes de distintas provincias del país.
    “Fue una experiencia espectacular, única, vinimos llenas de proyectos, de ideas, vimos otra realidad, de Estados Unidos y de nuestros compañeros”, contó Bárbara, quien visitó la UCLA y cuya beca se orientó en formación docente. Por su parte, la experiencia de Silvina puntualizó en la formación técnica, con sus respectivas interacciones en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, ubicada en Raleigh: “Pudimos ver las cosas positivas, y cosas que nosotros tenemos muy buenas en educación. En mi caso, fuimos al triangulo de todo lo que es la producción en Estados Unidos”. Allí, Silvina se interiorizó en el funcionamiento de los denominados “Community College”, donde se brindan estudios superiores.
    Este tipo de instituciones, tienen fuerte vínculo con el sector empresario/productivo, en virtud de mejorar los estándares de conocimiento técnico.
    “Destacamos el profesionalismo de ser docente, no cualquiera puede serlo; tienen que pasar cuatro pruebas, primero son especialistas en un tema, y luego se recorre un tramo pedagógico para ser docente. La mayoría tiene que tener licenciatura, doctorado y maestría, sino no pueden dar clases en universidad”, detalló Bárbara y continuó: “Nosotros nos alojamos en un centro de convenciones dentro del complejo de la UCLA. La primer semana fue teórica, con talleres, cursos y especialistas. La segunda semana salimos a recorrer instituciones, tuvimos contacto con chicos que estaban estudiando para ser docentes, y la tercer semana hicimos el trabajo final, reflexionando sobre lo visto y la teoría, haciendo una relación con nuestras prácticas, y viendo que proyectos podían surgir. Fue bien intenso, cursábamos de las 8 a las 16 horas”.
    En las capacitaciones, cuenta la docente, se advierte un fortalecimiento del profesionalismo con una marcada impronta en las prácticas: “Desde el minuto uno están en el aula practicando. Los profesores orientadores o co-formadores cobran por eso; hay una figura y fortalece el vínculo. Acá eso es gratis. Esa es la pelea de la práctica docente en Argentina. Ellos tienen que aplicar a ese puesto, presentando un enfoque, o una perspectiva”.
    Por su parte, Silvina atravesó una experiencia distinta: “Lo nuestro fue bien diferente, éramos un bloque de cincuenta personas que hicimos una semana de capacitaciones con gente de excelencia sobre Liderazgo e Innovación Educativa, después recorrimos diferentes instituciones educativas para conocer la dinámica de trabajo, y los últimos cuatro días, nos llevaron a Washington donde visitamos la Embajada Argentina, y el Ministerio de Educación. Nosotros habíamos hecho preguntas previas, entonces en el ministerio buscaron a la gente idónea en cada lugar y se armó un trabajo de debate y equipo en base a esas preguntas”.
    En este sentido, también destacaron la disponibilidad de recursos con la que cuenta la educación en las universidades visitadas, donde las políticas educativas apuntan a la creatividad, sin impedimentos arquitectónicos, académicos, inmobiliarios, donde la infraestructura se encuentra a disposición de los estudiantes. “Tienen todo para trabajar ahí. Si hay una fábrica que implementa una tecnología especifica, arman un proyecto para que una escuela comience a brindar capacitación”, detallaron. A esto se suma una fuerte exigencia en la necesidad de la elaboración de planes de acción de manera permanente, en una escala similar al marco teórico y la investigación.
    “Ellos ven como positivo que acá la universidad es gratuita; allá no es así, sino que es muy cara”, explicaron.
    La tres semanas de trabajo y formación, dejaron en Bárbara y Silvina un cumulo de ideas y proyectos, con la principal voluntad de traspolarlos y adaptarlos a la idiosincrasia argentina.
    “Entre las ideas que traje, está la de fortalecer la figura del orientador, que es la falencia que estamos viendo. También pensamos en trabajar por proyectos, trabajar una investigación con un plan de acción, generar un mayor vínculo con el Instituto de Formación, y que puedan ver todo esto, sino somos los becarios donde queda la información. La idea es replicar estos proyectos y que seamos escuchados por alguien que nos pueda ayudar”, explicó Bárbara.
    Al respecto, Silvina sostuvo: “El proyecto final que hicimos, fue en base a la falta de recursos tecnológicos que tenemos en las instituciones. Contar con esos recursos es un gran facilitador para el estudio de los alumnos, para poder crear vías de comunicación, para que se capaciten. La propuesta es fortalecer la parte tecnológica, estoy en conversación con la gente del Inet (Instituto Nacional de Educación Tecnológica) y con la dirección superior de formación técnica, viendo capacitaciones y cómo se pueden hacer cosas que allá están funcionando. No todo lo podemos hacer funcionar acá porque tenemos una cultura diferente”.

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