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  • El oratorio Nuestra Señora de Vladimir se encuentra abandonado

    30/11/2017
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    El Paraje “El Tatú” está ubicado a unos 16 kilómetros de la ciudad de Zárate, próximo al límite con el Partido de Exaltación de la Cruz, y vinculado por la Ruta Provincial N°31 con el Partido de San Antonio de Areco.
    En torno al núcleo de equipamiento constituido por la capilla y las escuelas se hallan localizadas varias estancias como “Santa Lucía”, “Las Tres Marías”, “Los Mirasoles” y “Zamora”. El nombre de este lugar fue tomado de la voz pampa con la que se referían a una especie de armadillo -un mamífero con caparazón compuesto de numerosas placas, las más pequeñas en la cola, generalmente de color pardo y hocico alargado- que era abundante en esta región.
    Precisamente las escuelas, la Primaria 16, el Jardín y la Secundaria Agraria son el centro cívico del paraje, por llamarlo de alguna manera, pero también la iglesia, en realidad el oratorio que lleva el nombre de “Nuestra Señora de Vladimir”.
    Está ubicada en el predio lindero a la escuela agropecuaria. Fue donado al obispado de Zárate- Campana por la baronesa Vladimira María Juana Catinelli de von Bernard, y fue bendecido el 8 de diciembre de 1987, día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, por el entonces obispo diocesano Alfredo Espósito Castro.
    La capilla albergó muchos casamientos y comuniones durante varios años y fue punto de encuentros diocesanos, parroquiales y retiros espirituales. Precisamente una de las escuelas que más lo utilizó fue el propio Instituto José Manuel Estrada. Sin embargo promediando el año 2010 comenzó a ser más infrecuente su mantenimiento, la infraestructura edilicia comenzó a declinar y finalmente hoy, el oratorio quedó abandonado. Antes la tranquera estaba abierta los fines de semana para que los fieles que circulan por el lugar pudieran ingresar pero ahora está cerrada. Altos pastizales y una valla de plástico roja, como señalando peligro, está colocada en todo su frente.
    Las luminarias del parque fueron robadas y el edificio permanece todo el tiempo cerrado, con muestras de humedad en sus paredes. Hoy solamente es un lugar de paso para muchos ciclistas que se aventuran por los caminos rurales para llegar a Puente Castex o Chenaut.