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  • Las lagartijas invaden la región: ahora es más frecuente verlas en Zárate y Campana

    22/1/2018
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    La aparición de lagartijas es cada vez más frecuentes en Zárate y Campana y muchos vecinos aseguran que este verano se ven más de lo normal y que son cada vez más grandes. Lo mismo, sucede en Capital Federal y el Conurbano bonaerense.
    Especialistas recomiendan no matar a esta especie de reptil denominado “gecko” porque no hace daño y actúa como insecticida natural, alimentándose de cucarachas, polillas y arañas, entre otros bichos. Las lagartijas están frecuentemente en los jardines, miden entre 3 y 15 centímetros aproximadamente, y sus enemigos son los gatos.
    El jefe de la División de Herpetología del Museo Argentino de Ciencias Naturales, Julián Faivovich, explicó que “estas lagartijas son invasoras en Buenos Aires desde fines de los años 70. Primero estaban localizadas en algunos barrios, pero ahora están en muchos más lugares y por fuera de Buenos Aires también, expandiéndose hacia algunas provincias”. Y detalla: “Es natural que en verano se las vea más que en invierno por una cuestión fisiológica, ya que habitualmente pasan por periodos de hibernación o de reducción de actividad. Miden entre 3 y 13 centímetros, aproximadamente”.
    El aumento de la temperatura y el hecho de que haya más alimento a su alcance explican su estadía en los hogares.
    Precisamente, en “La casa de los insecticidas” aclaran que en esta época desbordan los pedidos de repelentes para ahuyentarlas. “Los productos que vendemos son de inocuidad certificada. Los reptiles se repelen, pero no se matan”, destaca Javier Valls, dueño del local.
    En las ciudades no se realizan fumigaciones contra los geckos, ya que no son plaga y no hay ninguna circunstancia sanitaria perjudicial para los vecinos.
    A pesar de que los gatos de vez en cuando logran cazarlas por la cola, hasta ahora no hay con qué darles batalla real. “No conozco manera de controlarlas ni creo que haya razón para hacerlo. Esta es una especie invasora, no genera ningún tipo de problema en los lugares donde habita y come insectos. La gente tiene que adaptarse y aprender a convivir con esto, son animales completamente inofensivos y bastante limpios”, cerró Faivovich, también investigador del Conicet.

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