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  • “Estamos pensando en hacer una precumbre mundial de tango”

    14/2/2018
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    En la noche del pasado lunes, tuvo su cierre el 9no Festival Provincial e Internacional del Tango, con una importante presencia de vecinos en el Anfiteatro Homero Expósito; allí, estuvo presente el intendente Osvaldo Cáffaro que destacó la continuidad que ha cobrado el evento a lo largo de todos estos años.

    “Estamos con mucha alegría, hemos puesto prácticamente todo, como lo hacemos todos los años; éste es el noveno festival, es importante tener una continuidad”, dijo el Jefe Comunal.

    Por otra parte, en diálogo con LA VOZ recordó los primeros años del festival donde la presencia del público era notablemente menor a la que se pudo ver en las últimas ediciones: “Esto muestra la fuerza del equipo, hemos trabajado mucho. Lo más importante es tener un proyecto y tener continuidad en lo que uno hace. Venimos con la idea de intendentes anteriores, que empezaron con el anfiteatro, y la idea era mejorarlo. Para nosotros ésa es la democracia, y lo importante es la cultura, que es una inversión y lo va a seguir siendo por siempre”.

    Del mismo modo, el Cáffaro adelantó que ya se encuentran pensando en la decima edición: “La continuidad permite planificar, programar, evaluar lo que uno hizo y como se puede mejorar. Estamos pensando en hacer una precumbre mundial, aprovechando los diez años”.

    EL CIERRE

    Desde el Municipio señalaron que unas 12 mil personas se acercaron al Anfiteatro Homero Expósito durante la última noche del Festival para presenciar los shows de Malevo, Nacha Guevara, el Negro Falótico y Julia Zenco, entre otros.

    Como ocurrió en las tres noches del Festival Provincial e Internacional de Tango, la última jornada abrió el espectáculo el Ballet Zárate Tango, integrado por bailarines zarateños comandados por Nicolás Cobos y Paola Jean Jean.

    Minutos después subió al escenario del Anfiteatro Homero Expósito el cantor Martín Balbuena para ir calentando una noche que prometía ser fresca.

    El cantor Rubén Rasio hizo su presentación en el Festival magistralmente acompañado por la guitarra de Fabián Alberto. Ellos regalaron la primera sorpresa de la noche al subir al escenario a Joaquín Díaz Gatti, un guitarrista limeño de apenas 18 años que mostró talento y desparpajo.

    El Quinteto Municipal mostró luego lo mejor de su repertorio junto al carismático Juan Díaz. Y con ellos bailaron algunos temas los bailarines de Tango Integrado, un grupo de baile conformado por chicos con diferentes discapacidades y que cuenta a Graciela Vivacqua y Mario Villagra como sus profesores. Emocionaron, conmovieron y se llevaron uno de los aplausos más grandes de la noche.

    Luego llegó el turno de Julia Zenco, Negro Falótico, Nicolás Perrone y José Teixedó quienes homenajearon a Homero Expósito en un espectáculo denominado “Un siglo en flor”.

    Zenco y Falótico cantaron dos temas cada uno de un repertorio amplio. La increíble voz de Zenco hizo temblar de emoción al público que no se movía de sus lugares.

    Y el cantor zarateño demostró estar en su mejor momento artístico y presentarse ante su público que lo vio crecer siempre es especial. Así lo dijo a la prensa luego de su espectáculo. Sobre el escenario se emocionó cuando recordó a Carlos Álvarez (vecino zarateño fallecido meses atrás) y se ganó el cálido aplauso tras interpretar diferentes temas con su voz profunda y sincera.

    Y al final, Zenco y Falótico cantaron juntos “Naranjo en flor”.

    El cierre se iba acercando y el Anfiteatro estaba completo, expectante por la presentación de Nacha Guevara, que una vez que subió al escenario no defraudó.

    Rápidamente se ganó al público con temas clásicos de su repertorio, en la  interpretación de cada tema desplegaba toda su capacidad actoral, ocupaba con maestría el escenario y se sintió cómoda ante un público que le reconoció su talento y trayectoria.

    El cierre con “No llores por mí Argentina” fue otro de los puntos fuertes de la noche.

    Al final de la noche, Malevo se ganó la admiración del público que desbordaba el Anfiteatro con un potente show en el que no faltaron el zapateo, bombo y boleadoras. Pero donde también hubo guitarra, violín, batería y fuego.

    Vestidos con botas y camperas de cuero, con gestos pendencieros y cabellos mojados, tardaron muy pocos segundos en lograr los primeros aplausos que se repitieron a lo largo de los 40 minutos de show.

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