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    22/2/2018
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    Este miércoles 21, recibí la triste noticia de que el cantor Horacio Acosta Aguilera había partido de este mundo, y quiero, con estas palabras recordarlo, y rendirle un homenaje por lo mucho que hizo por el folklore en nuestra ciudad.
    Horacio Acosta Aguilera, nombre adquirido para sus actuaciones artísticas, había nacido en Villa Domínguez, Departamento Villaguay (Entre Ríos) y a los cuatro años se afincó en Zárate, ciudad que adoptaría como propia.
    Sus inicios en el canto aquí fueron alrededor de 1961, integrando el conjunto “Los Arrieros Provincianos” junto a Osvaldo Correa, Ramón Aguilar, Emilio Afonso y Juan Carlos Acosta, formación que no dura mucho tiempo.
    Posteriormente integró el conjunto “Los Mayorales” junto a Pedro Etulain, José Cabezas y Ramón Avalos, cuando se desvinculó Miguel Ángel Tello de la formación original.
    Luego inició su etapa solista acompañado por “Los Luceros Zarateños” que integraban Rubén Prelat y Carlos Cantín en guitarras, con Abel Romero en bombo en un comienzo, aunque en algún momento también fueron guitarristas Luis González y ‘Buyi’ Correa. Integró también el Conjunto “Los Troperos” con Alfredo Duvivier, Carlos Vela y Aníbal Gabutti. En otras ocasiones, lo acompañaron en sus actuaciones don Mario Cáceres y su hijo Jorge, y, en esta última etapa, Jorge Mario Cáceres y Daniel Gómez.
    Conocí al “Baby”, como afectuosamente sus allegados lo llamaban, en la década del ’60, es decir hace mas de cincuenta años. Tuve la oportunidad de compartir el escenario en muchas ocasiones en distintas épocas, él con sus impecables interpretaciones y yo apoyando su labor con algunos recitados de corte criollo ó, simplemente, efectuando su presentación. Recuerdo un espectáculo con el que recorrimos varios lugares, junto a Rubén Isidoro y un grupo de danzas nativas conformado por los bailarines locales, ex alumnos de Jacinto Cesáreo, Miriam Susana Álvarez, Félix Almada, Sonia Beatriz Cesáreo y Roberto Torralba, y otras figuras de nuestra ciudad. Fue allá por el año 1972, en el Año Internacional del Libro, poco antes de que asumieran como Intendente Municipal Miguel Antonio Scola y como Director de Cultura Roque De Paolo, que creamos aquella propuesta folklórica que se llamó “El libro a través de los tiempos” con pasajes del Martín Fierro, espectáculo que llegamos a presentar, en marzo del siguiente año, en la Casa de la Provincia de Buenos Aires estando presente aquel día la señora Isabel González del Solar y Hernández, nieta del ilustre poeta, autor de nuestra principal obra literaria.
    Acosta Aguilera estuvo presente en la breve gira que se realizó con dicha muestra por algunas ciudades cercanas.
    No podemos dejar de recordar las exitosas veladas de la peña “El Potro” por él creada, donde los cultores de la música nativa de esta localidad, y de otras zonas, tenían la oportunidad de presentarse ante los amantes de la cultura autóctona.
    Tenemos la suerte de contar con varias grabaciones realizadas a la largo de su trayectorias dentro del canto, algunas de la cuales fueron verdaderas creaciones, como “Tu ausencia y mi locura” cuya letra le pertenece a su gran amigo Carlos Alberto Castro y la música a Marcelo Barrientos. Tema dedicado al recordado Silvio Schiavoni, mas conocido como el “chivo” Escaboni. Y también aquella creación de “Penas y alegrías del amor”, poema de Rafael de León musicalizado por Mario Álvarez Quiroga, al que el cantor de nuestro pueblo le agregó su sello personal, dándole una especial sonoridad que captó rápidamente el gusto de sus seguidores. Sus grabaciones tuvieron amplia difusión en las emisoras radiales bonaerenses y entrerrianas, por lo cual era convocado para actuaciones ‘en vivo’ en distintas poblaciones
    Horacio Acosta Aguilera repartió su vida entre lo que amaba, que era el canto, y una actividad laboral paralela que le permitía ganar su sustento y el de su familia. Nunca se atrevió a dedicarse de lleno a transitar los caminos del arte, rechazando en muchas ocasiones tentadoras ofertas. Fue empleado municipal en dos etapas de su existencia y se acogió al beneficio jubilatario a comienzos de la actual década cuando cumplía tareas administrativas en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Zárate.
    Este gran cantor, que adoptó a esta ciudad como propia, era, por sobre todas las cosas, un hombre de bien, solidario, colaborador y muy buen amigo.
    Muchos zarateños, entre los que me incluyo, lo vamos a extrañar, porque era querido por todos.
    No tendremos su presencia física, pero sí el material discográfico que dejó que nos permitirá recordar su agradable e inolvidable voz. Su imagen y su historia perdurará en la Galería de Artistas Zarateños del Coral Popular Zárate, junto a otros que dejaron su huella en el Patrimonio Cultural Zarateño.
    Yo, en lo personal, guardaré como un tesoro la amena charla que tuve con él hace pocos días, en la que recordamos anécdotas y sucesos vividos en el pasados.
    José Coló

    Falleció Horacio Acosta Aguilera.