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  • …Y todo empezó con un espejo retrovisor roto

    3/3/2018
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    Una tarde de viernes de furia y calor….Fuimos testigos privilegiados….Frente a la redacción de LA VOZ en Alte. Brown 742 se vivió ayer un episodio insólito que viró de accidente de tránsito a pelea callejera, discusiones de elevado tono, trompadas, concentración de policías, prefecturianos, agentes de la DPU y los grandes perjudicados, los automovilistas que debieron soportar por casi una hora la calle Pinto y Brown cortada al tránsito en un momento pico de circulación.
    ¿Cómo ocurrió todo esto que terminó en una gresca callejera y bocinazos?. Entre acusaciones cruzadas, un automovilista y sus dos acompañantes-un hombre y una mujer a bordo de un Renault Clio verde-; el conductor de un micro de la empresa “ 3 de Julio” y los pasajeros del mismo, reconstruimos los hechos. Según el conductor del automóvil tuvo un desperfecto mecánico (sic) y se detuvo el vehículo casi en la esquina de Pinto y Brown, pasó por el costado un colectivo de la “3 de Julio” y le rompió el espejo retrovisor izquierdo.
    Ese es el origen del conflicto entre los tripulantes del Clio y el conductor del micro a quien apoyaron en la disputa, sus pasajeros.
    Tras romperse el espejo, el conductor del auto y sus acompañantes abandonaron el vehículo e impidieron que el colectivo continuara su trayecto. Ahí comenzó una larga discusión que fue aumentando de tono, con insultos y golpes a trompadas en la calle en lo que se involucró un pasajero que enfrentó a los dos hombres del Clio. Mientras el chofer gritaba que le permitan circular, el conductor del vehículo se interponía peligrosamente frente al colectivo para no dejarlo avanzar, el tránsito que comenzaba a ser una larga cola como todas las tardes en la calle Brown, llegó personal policial, de la DPU y de Prefectura que comenzaron a tomar declaraciones, al principio sin poder calmar los ánimos y luego tratando de armar la historia donde se entrecruzaban las acusaciones. El chofer decía que el auto estaba parado en doble fila sin luces reglamentarias- cosa que es más que habitual en las calles de Zárate-, y los pasajeros del auto que se victimizaban por golpes recibidos, la rotura del espejo y alguna rayadura en el Clio.
    El tránsito fue cortado por un vehículo policial, y la larga cola de vehículos que circulaban por Brown debió girar por Pinto hacia Justa Lima para sortear el embotellamiento en un hora pico, de calor y mucha ridiculez que no hace más que demostrar el desorden en el tránsito pero también la intolerancia, la violencia y la falta de racionalidad de quienes circulan por la calle.
    Un volver a vivir eso que denominan día de furia, cuando un pequeño incidente desata uno mayor por la violencia contenida que hoy vemos cotidianamente en todos los zarateños.

    Momento álgido de violencia y trompadas.

    La policía tomó declaraciones a los involucrados.