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  • Protesta contra el aumento de tarifas y la inflación

    19/4/2018
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    El costo de vida de los zarateños viene teniendo fuertes aumentos desde el año 2016, empujados por las decisiones del gobierno nacional y provincial y también del gobierno comunal, quien en virtud de financiar parte de los programas retirados y las obras que dejaron de financiarse tras el cambio de Gobierno, ha trasladado a los contribuyentes una carga impositiva extra, principalmente al sector comercial.
    La sesión especial del Congreso Nacional que iba a tratar el tema de la suba de tarifas ayer fue el plafón para que se generen diferentes convocatorias espontáneas en distintos lugares del país en reclamo de los aumentos tarifarios sucesivos y de la voluntad del gobierno nacional de no dar marcha atrás.
    En nuestra ciudad, particularmente, la convocatoria se llevó a cabo en la Plaza Mitre a partir de las 20 horas con un importante marco de vecinos que promediando las 20:30 se colmó de gente en todo el sector de la fuente.
    Con bombos, cacerolas, botellas de plástico rellenas de fideos, silbatos y redoblantes realizaron el “ruidazo” para reclamar por la suba de los servicios.
    PALABRA DE LOS VECINOS
    “A los docentes nos afecta directamente porque estamos cobrando el mismo salario de septiembre del año pasado, entonces vimos pasar el segundo aumento. También estos aumentos han afectado a los comedores de la periferia que han aumentado entre un 20 y un 30% la cantidad de chicos que asisten a estos lugares. Claro está que el precio de las tarifas impacta en el costo de los alimentos y por eso se genera una situación de mucha vulnerabilidad. Además vemos a nuestros compañeros docentes tomando más cargos y trabajando todo el día”, comentó Andrea a LA VOZ, que es docente.
    “Es un golpe muy duro a todos los trabajadores. Yo lo único que tengo es mi fuente de laburo, yo me levanto todos los días a laburar, eso es lo que le puedo dar a mis hijos, mi trabajo. Pero el fruto de eso hoy no alcanza, y soy consciente de que tengo trabajo y mucha gente no. Pero nosotros lo que ganamos lo volcamos en los almacenes de barrios y en pagar las cuentas. Yo tengo cuatro hijos y cuesta mucho vivir, con los aumentos de la educación y la salud. Nosotros caemos en el hospital local, y eso sí que es caer; caer a un lugar en el que nos dicen que no tienen fondos para los insumos pese a que tenemos una obra social. Vivo en Pecorena y en la salita del barrio no hay médicos. Las escuelas públicas están colapsadas, yo mando a mis hijas a colegios públicos y están cada vez peor”, expresó Cristian, operario de una fábrica automotriz.
    “A los 18 años comencé a laburar y ya vi todo lo que está pasando ahora, multiplicidad de tareas, retiro voluntario, contratos de trabajo precarios y todo lo que estamos viviendo hoy en día. Hoy vamos a comprar un paquete de fideos que costaba 15 pesos y ahora cuesta 25. Está claro que esa es la realidad, no la que dicen los gobiernos, que estamos mejorando. Y en mi caso el laburo en la calle está bravo porque hay muchas personas desempleadas, o que aceptaron retiro voluntarios, que hoy salen a changuear, a buscar el mango a la calle con su oficio de electricista, plomero o gasista; y por lo tanto hay cada vez hay más necesidad y entonces buscan cobrar unos mangos menos para conseguir laburo y así nos vamos perjudicando entre todos. Es todo parte de este combo, de un plan sistemático del gobierno para hambrear al pueblo”, opinó Julio, gasista y plomero particular.
    “Tuve que pagar 2 mil pesos de servicios, entre la luz, municipalidad y el resto de los servicios. Y cuánto me queda para comer dignamente, y los remedios que el PAMI hoy no está entregando. Tengo que tomar vitaminas para los huesos y eso no lo reconoce el PAMI, lo pago de forma particular de mi bolsillo. Tengo a mis dos hijos desocupados ya que trabajaban en Atucha y los echaron. Yo ahora tengo que ayudarles a ellos. Es una vergüenza como está el país”, dijo Isabel, jubilada; quien sostenía una cacerola.

    El «ruidazo» convocado en muchas ciudades del país tuvo su repercusión en Zárate con la concentración de vecinos en Plaza Mitre.