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  • “Es una experiencia positiva haber vuelto a Malvinas”

    28/4/2018
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    Hace aproximadamente un año, la Municipalidad de Zárate daba curso a una promesa realizada a los ex combatientes de Malvinas, con la designación de cinco veteranos para una visita al archipiélago. El pasado fin de semana, regresó a la ciudad el segundo grupo de ex combatientes, que habían partido una semana antes, compuesto por Pedro Eduardo Gómez, Ramón Héctor Nosiglia, Juan Carlos Centurión, Álvaro Melo y Cepero y Aníbal Julio Aráoz, que viajaron acompañados por el subsecretario de obras Públicas, Ing., Néstor García.
    Las primeras horas, luego de partir de Buenos Aires, fueron de mucha ansiedad para los veteranos; al llegar a Rio Gallegos, donde debían hacer escala, pasar la noche, y luego partir hacia Puerto Argentino en la Isla Soledad, fueron notificados sobre los fuertes vientos cruzados que azotaban la zona del aeropuerto. Allí, permanecerían casi tres días hasta poder emprender el viaje hacia el archipiélago, con la incesante incertidumbre acerca de si podrían o no, concretar el esperado viaje.
    Durante el recorrido que une la provincia de Buenos Aires con Santa Cruz, los ex combatientes recibieron el saludo y el reconocimiento del piloto del vuelo, la tripulación y los pasajeros, propiciando un momento muy emotivo.
    Al arribar a la Isla Soledad, cuenta Pedro Gómez, el viento helado caló hasta las fibras más íntimas de la memoria emotiva: “Esto era así, ahora me acuerdo”, se dijo a sí mismo aún parado en la puerta del avión.
    Los veteranos se hospedaron en el hotel Malvina House. Más tarde, contarían que a lo largo de toda su estadía en las islas deberían cumplir algunas reglas: la más difícil, quizás, fue la prohibición de tener banderas argentinas y fotografiarse con ellas.
    “Fui a mi posición, me costó encontrarla; no tuve momentos de tanto recogimiento como pensé que iba a tener. Estuve en mi lugar, y vi una cosa que si me impresionó y que, en su momento, no me pareció tanto. Estaban los agujeros que hacían las bombas, llenos de agua porque ahí el agua brota. Estaban perfectamente delimitados y eso me llamó la atención, porque yo estuve a 30 metros cuando cayó esa bomba”, relató Gómez a LA VOZ, quien integraba el Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea (GADA) 101.
    Debido al retraso por las demoras en el vuelo, los días en las islas fueron de gran intensidad para el grupo de veteranos, en lo que respecta a las visitas guiadas y excursiones. Allí, pudieron visitar entre otros puntos, el Monte Longdon, Wireless Ridge, Monte Campbell, Sapper Hill, Cementerio de Darwin, Cementerio de San Carlos, Monte Dos Hermanas y Pedrera del Ganso.
    Volver a las islas, a 36 años del conflicto bélico también contrajo una sensación de viajar en el tiempo; sobre todo, por el contraste entre el paisaje de aquellos días, y el escenario actual que ofrece el archipiélago. “Ahora es casi una campiña inglesa o escocesa, ver la calma, las cruces; uno hace inmediatamente el traslado en el tiempo de ver lo que era, el caos que fue, y lo que es hoy. En los montes no se pueden poner cruces de soldados argentinos, solo hay de soldados ingleses. Si se deja algo ahí, lo sacan”, comentó Pedro Gómez. Por su parte, Julio Aráoz, que pertenecía a la Compañía de Ingenieros 10, agregó respecto a sus primeras sensaciones: “Cuando bajé estaba más preocupado por llegar que otra cosa, en ese momento estaba contenido con los compañeros. En algunos momentos uno flaquea, se vuelve más emotivo y siempre una lágrima se te cae”.
    Durante los días de la guerra, tanto Pedro Gómez como Julio Aráoz, habían desembarcado a mediados del mes de abril. Hoy, en un contexto distinto, la visita tenía como premisa rendir homenaje a los compañeros caídos. “Me impactó mucho ver lugares que había visto por fotos. Rescato una frase que dijo otro ex combatiente: ‘Yo tenía la foto en blanco y negro, y ahora la veo en colores’”, señaló Gómez y agregó: “También me causó mucho impacto ver tumbas de personas conocidas, como mis compañeros, y otros emblemáticos, como Fausto Gavazzi que era un piloto de Campana. Gente de nombres conocidos. Cuando miraba la campiña, sentía que eso era mío, le pongan la bandera que le pongan”.
    Por su parte, en lo que respecta a la experiencia, Aráoz precisó: “Hay que procesar lo que nos trajimos, en un momento mi mama no quería que vaya”. A lo que Gómez agregó: “Tenían miedo de que nos pase algo. Han sufrido tanto, que cualquier acercamiento con las islas o lo que tenga que ver con la guerra, sienten que es peligroso para nosotros. Para una madre es más duro que para uno mismo”.
    “Es una experiencia positiva haber vuelto. Mucha gente lo asocia con que uno va a cerrar una etapa, en mi caso, la etapa de Malvinas estaba cerrada en cuanto que uno se puede insertar de nuevo, volver a sus costumbres, volver a sus estudios, formar una familia, controlar el shock postraumático, que todos lo tenemos, algunos lo pueden manejar y otros no. Haber podido manejar eso es el cierre mío del capítulo. Distinto es ir a rendir los honores a quienes allí están, propios y extraños. Porque los ingleses eran pibes como nosotros, que de pronto podrían haber tenido otro futuro”, reflexionó Pedro Gómez. En la misma línea, Aráoz completó: “La guerra la hacen los poderosos por algún interés económico y los que ponen el pecho son los pobres”.

    Los ex combatientes desplegando la bandera en las Islas Malvinas.

    Cráter de bomba en las cercanías del puesto de combate de Pedro Gómez.

    Durante la guerra, el ex combatiente zarateño se encontraba a treinta metros de la detonación.

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