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  • Ser bombero voluntario: una vocación por la vida

    3/6/2018
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    El Cuartel de Bomberos de Zárate tiene 76 bomberos en su cuerpo activo, unos 23 en el de “Reserva”, es decir bomberos ya jubilados que realizan diferentes tipos de tareas administrativas y de planificación, y unos 24 cadetes de entre 12 y 17 años que comienzan sus primeros pasos en la actividad.
    El actual jefe del cuartel es Mariano Chávez, quien con 49 años de edad ya posee 26 años de carrera. En realidad lo que distingue a Mariano del resto no es particularmente tal situación sino que sus tres hermanos, su mujer y su hijo de 21 años son bomberos del cuartel, además de sus sobrinos y su cuñada. “Nunca pensé de chico ser bombero. En realidad ingresé de casualidad por un amigo y me encantó todo este mundo”, recordó Mariano, quien fue parte de la primera camada que ingresó a bomberos mediante un curso de ingreso. Hoy jura que lo apasiona todo este mundo, el cuartel, la vocación de servicio y la operatividad diaria. “En toda salida siempre se aprende algo nuevo”, asegura.
    El otro “nombre propio” del cuartel es Andrés Fanar, también de familia de bomberos con Antonio y Jorge, sus dos hermanos que también pasaron por allí. Andrés tiene 59 años e ingresó al cuartel en el año 1979, cuando el cuartel era otro y en una Zárate que no es la de ahora. “Vivía frente a la casa del Segundo Jefe de bomberos de aquel entonces, Eduardo Suárez, en Rómulo Noya entre Lavalle y Conesa. Yo siempre lo miraba siempre salir de su casa y lo admiraba. Recuerdo que en el año 78 se prendió fuego un tanque cisterna de la empresa Zarcam, cargado de asfalto, en Moreno entre Rivadavia y Belgrano. Ese hecho me marcó y al año siguiente decidí ingresar al cuartel”, relató Fanar. “En realidad en esos primeros el ingreso era más informal, los interesados veníamos y teníamos que estar en el cuartel, haciendo diferentes cosas, compartiendo tiempo con los más grandes. No había curso de ingreso, lavábamos las autobombas, cebábamos mate y si te gustaba este mundo te quedabas. Tenías que demostrar ganas e interés y el principal atractivo era poder ayudar a la gente”, comentó el bombero de gran trayectoria a nivel local. “Era otra ciudad, antes había menos tráfico, los incendios eran de menor magnitud pero también los coches eran más antiguos y el equipamiento más precario”. Fanar recuerda que se utilizaba botas “Pampero” y un traje de cuero como equipamiento básico y que en un coche de diez bomberos había nada más que un equipo autónomo de respiración y debían pasárselo. Hoy todos los bomberos tienen un traje apropiado y un equipo autónomo propio.
    Vocación de servicio
    Tanto Mariano como Andrés recuerdan que lo atrapó el hecho de ayudar a la gente, de tener vocación de servicio; y de compartir este amor con otros. Ante la pregunta de qué debe tener un bombero ambos fueron muy sintéticos, “te tiene que gustar y debes contar con el apoyo de la familia”. Mariano recuerda una experiencia que grafica tal situación. “Una vez, no hace mucho, un muchacho vino e hizo el curso de ingreso sin decirle nada a su mujer. Pero a los 4 meses de estar de servicio ella se enteró y se enojó mucho con él. Le dio mucho miedo por su marido y finalmente él tuvo que renunciar. Por eso sin el apoyo familiar no se puede realizar este voluntariado”, aseguró Chavez.
    “Uno quizás hizo un asado a la parrilla, pone la mesa con su familia, se sienta a comer y en eso suena la sirena y tenemos que salir corriendo. Nadie pregunta ni recrimina nada. Y en nuestro caso lo hacemos por nuestro compromiso hacia la comunidad y por respeto a nuestros compañeros. Esto nos gusta, así de sencillo”, explicó Fanar.
    Ellas quieren formar parte
    El año 2005 fue de inflexión para el cuartel local ya que marcará un antes y un después en la historia por el ingreso de una mujer al cuerpo activo. “En la historia del cuartel hubo mujeres pero que oficiaban de enfermeras, siempre se desempeñaron como auxiliares. Iban a los incendios con nosotros pero para ayudar y realizar curaciones. Sin embargo, en el año 2005 ingresó la primera bombera oficial al cuerpo activo, Rosario Vasino. Luego de ella se incorporaron otras mujeres pero este cambio, al cual recibimos de la mejor manera, nos obligó a replantear todo el cuartel a nivel arquitectónico porque debíamos considerar dos vestuarios, dos baños y los dormitorios para que ellas descansen cuando hacen guardia. Por esto mantenemos entre 10 y 15 mujeres ante el poco espacio en general que tenemos en el cuartel, el cual todos saben que nos quedó chico”, contó el jefe del cuerpo.
    Una familia
    Otro denominador común que se presentó en la charla de ambos bomberos es el paso del tiempo, las diferentes problemáticas que posee Zárate como ciudad que antes, por ejemplo en el año en el que ingresó Fanar, no existían. “Hoy asistimos a un incendio y muchas veces nos insultan y nos cascotean los propios vecinos en algunos barrios que son muy conflictivos. Actualmente hay incendios grandes en depósitos de combustibles o en fábricas químicas o también algo que nos pasó varias veces, se incendia un camión y el chofer nos dice que son pallets de madera, cuando luego descubrimos que entre los pallets también transporta productos químicos no declarados. O nos pasa que cuando asistimos al incendio de una vivienda sentimos explosiones o llamaradas fuera de lo común y cuando nos ponemos a revisar nos encontramos con muebles repletos de productos químicos que utilizan para limpiar la casa. El bajo mesada hoy es una zona muy peligrosa para nosotros por albergar a productos inflamables. Antes solamente había una botella de lavandina”, consideró el jefe del cuartel.
    Finalmente ambos no dudaron en definir a todo el cuartel como “una gran familia”. Nos enojamos, discutimos pero siempre la amistad, el compañerismo y el dar todo nos otorga el sentido a lo que hacemos. Siempre lo digo, cuando mi hijo sale a un incendio me da miedo, estuvo dentro del cuartel desde que nació, hizo la escuela de cadetes, me enorgullece que siga mis pasos pero me da miedo. Lo que también me cautiva es que él como el resto de muchos jóvenes del cuartel da todo. Yo los veo a ellos dejar todo, salir corriendo cuando suena la sirena y eso es algo muy emotivo para mí”, concluyó Mariano visiblemente emocionado.
    “Lo damos todo, nos llaman y estamos. Siempre me preguntan y siempre digo lo mismo, si nacería de vuelta, volvería a elegir ser bombero”, cerró Andrés Fanar.

    Andrés Fanar y Mariano Chávez.