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  • Se agudiza el conflicto químico tras el despido de 15 operarios en Pampa Energy

    12/7/2018
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    Desde el viernes pasado el Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicás Zárate ha comenzado una manifestación en la puerta de la empresa Pampa Energía (ex Petrobras).
    Según lo explicado a LA VOZ por los propios trabajadores presentes en el acampe de la planta, el problema viene de hace varias semanas cuando la firma presentó, a mediados de mayo, un Procedimiento Preventivo de Crisis ante el ministerio de Trabajo de la Nación.
    Desde mediados del mes pasado el sindicato y la empresa mantienen una serie de reuniones en el organismo en virtud de este pedido de la firma que podría dejar sin empleo a más de 45 trabajadores de la empresa radicada al lado de la planta de Monsanto.
    En el marco de este plan, la firma cerró una planta en la cual utilizaban insumos para realizar bovinas plásticas, dejando sin empleo a 20 trabajadores que terminaron firmando un retiro voluntario. Fue el propio sindicato que, ante el inminente cierre de esta planta, pidió abrir un programa de retiro voluntario para todos aquellos trabajadores que deseaban irse o mantenían algún otro proyecto laboral y para ello necesitaban el dinero de la indemnización. En otras palabras, el “mal menor”.
    Luego la empresa, según los propios trabajadores, pidió rebajar el salario de entre un 20 y un 30% además de una readecuación de tareas; algo que se estaba negociando con la premisa de que ningún trabajador más se quede afuera.
    No obstante, el viernes pasado Pampa Energy emitió quince Cartas Documento despidiendo a otro puñado de empleados de la planta local.
    Fue por ello que el mismo viernes, cuando el gremio se enteró de la noticia, hizo la denuncia al Ministerio de Trabajo de la Nación y el martes hizo lo propio ante la cartera provincial.
    Según los propios trabajadores la empresa incumplió su acuerdo de no despedir a más gente tras el retiro voluntario aceptado por los veinte trabajadores de la planta BOPS. A la par de estos reclamos, el sindicato y la empresa siguen negociando pero las gestiones no avanzan.
    Oscar Casco, secretario Gremial del sindicato, manifestó que la empresa quiere reducir el personal y los empleados se oponen a esta medida: “Transcurrieron los plazos en el Ministerio de Trabajo de Nación, se agotaron los tiempos correspondientes y los trabajadores rechazaron todas las instancias. La empresa sostiene que para poder seguir funcionando necesitaba de un plantel de 53 trabajadores”. Además el Secretario Gremial dejó en claro que hay 35 bajas en la compañía: “Hasta el momento se fueron 20 trabajadores por retiros voluntarios y despidieron a 15 más a través de telegramas. Ahora pretenden bajar salarios y flexibilizar el trabajo en la planta, a lo cual los trabajadores en asamblea decidieron parar con las actividades y manifestarse en el acceso”.
    En tanto el acampe en la puerta de la planta continuará hasta tanto el ministerio de Trabajo brinde respuestas a las denuncias. “Lo que están haciendo los trabajadores es reclamar por los puestos de trabajo. Quieren trabajar como lo venían haciendo y está claro que si la empresa tiene problema económicos quieren ajustar por los más débiles”, concluyó el dirigente gremial.
    Pampa Energy se refirió a la situación
    Por su parte, desde la firma emitieron un comunicado informando sobre “la situación en Zárate”.
    “En la localidad de Zárate, Pampa tiene dos plantas petroquímicas en el mismo predio. En una se fabrica poliestireno (plástico que en forma de pellets se vende en bolsas) y en la otra se hace polistireno biorientado (BOPS) que se produce con el poliestireno como materia prima y se vende en bobinas. La segunda planta (BOPS) hace más de 5 años que da pérdida, debido, fundamentalmente, a salarios que promedian los 106 mil pesos mensuales; pérdida de mercado contra otros materiales (PET, el de las botellas) y pérdida de mercado por contratos no cumplidos por las huelgas que nos han hecho. La situación que atraviesa Pampa ha sido frecuente y conocida en la zona, donde más de 12 empresas ya cerraron sus puertas, lo que ha llevado al polo petroquímico a un escenario muy incierto. Es que el Convenio Colectivo de Trabajo vigente es insostenible. Con salarios promediando los 106 mil pesos, posiciones que fueron `inventadas´ por presión sindical y beneficios de tareas y roles que no existen en ninguna otra industria, se hace casi imposible mantener la actividad. Ante los frustrados esfuerzos para tratar de resolver ese tema de competitividad y para no seguir perdiendo dinero se decidió cerrar la planta de BOPS. En el marco de un Programa Preventivo de Crisis, Pampa fue habilitada a despedir con el 50% de la indemnización de ley. Sin embargo la empresa pagó el 100% de su indemnización a 21 personas, que optaron por el retiro. Para hacer sustentable la continuidad de la actividad, Pampa propuso eliminar adicionales sin contraprestación, lo cual significaría una reducción salarial por la cual el personal pasaría de ganar 106 mil pesos mensuales de promedio a 75 mil. Y compensar con una indemnización por esa diferencia. Una asamblea no aceptó nuestra propuesta, lo que motivó los 15 despidos, y eso desató el conflicto actual”, concluye el comunicado emitido desde la empresa.