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  • Oyarzún declaró en la primera jornada del juicio

    11/9/2018
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    El transcurrir cotidiano de los días, sin dudas, cambiaron para la familia Oyarzún; hace dos años, cerca de las 7.30 horas, Daniel comenzaba a levantar las persianas de su carnicería ubicada en el cruce de las calles Echeverría y Suipacha. Hoy, las circunstancias son otras.
    Como una triste coincidencia, a esa misma hora –pero del día de ayer- “Billy”, como lo nombran sus familiares, llegó acompañado por su abogado a los edificios del Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 2 de Campana, ubicados en calle Andrés del Pino 817. Una campera blanca y una camisa en igual tono con el logo de un frigorífico y una bandera argentina estampada en el brazo derecho, igualaban el temple de quien algunas horas más tarde enfrentaría a un jurado de 12 personas, que el próximo jueves decidirá su suerte.
    Tranquilo, pero ansioso. “Billy” Oyarzún entra y sale de la sala de audiencia. Se encuentra con sus familiares, a quienes les da indicaciones sobre cómo acreditarse para presenciar el debate. Allí, está con su hermano Gabriel, a quien todos recuerdan por ser la cara visible del reclamo de cientos de personas que ingresaron horas después del hecho al Palacio Municipal, pidiendo ser atendidos por el Intendente. También están los padres de Daniel, quienes se ubicaron en unos asientos de la sala de recepción del tribunal, y allí permanecieron hasta el comienzo del debate.
    Faltan algunos minutos para que se cumplan las 10 de la mañana; en otra sala, se lleva a cabo el proceso de selección de jurados. Un proceso que se extenderá hasta horas del mediodía. Afuera del edificio aguardan medios de comunicación gráficos y televisivos. La dinámica de selección se dilata y se empieza a percibir un clima que mezcla impaciencia y cansancio. A lo largo de las plantas de los tribunales, se apostaron poco más de una docena de efectivos policiales, y otros tantos del Grupo de Apoyo Departamental. Un recurso preventivo en el marco de las medidas de seguridad del caso.
    Decíamos que el hecho cambió el rumbo de vida de la familia Oyarzún. En abril pasado, el emprendimiento familiar cerró sus puertas. “Billy”, nacido en Bahía Blanca y quien llegó a Zárate hace poco más de treinta años, abandonó la carnicería que había montado junto a su hermano y comenzó a trabajar en un frigorífico. El mismo que hasta hace unos meses oficiaba de proveedor.
    Pasadas las 12.20 del mediodía, el escenario es otro y se traslada al interior de la sala de audiencias, donde están Daniel Oyarzún y su defensor, Dr. Ricardo Izquierdo; el padre de Brian González, y su abogado, Dr. Ernesto Gómez y el Fiscal de Juicio, Dr. José Luis Castaño. Todos, sentados uno al lado del otro, frente a la Jueza Técnica, Dra. Liliana Miriam Dalsasso. También están allí los doce jurados, cuyo proceso de selección se explicará más adelante.
    El clima de ansiedad comienza a tomar notoriedad, tanto en las partes, como los familiares presentes; es que algunos minutos separan del comienzo de la audiencia debate, es decir, el juicio propiamente dicho, que tiene a Daniel Oyarzún como imputado por el delito de Homicidio Simple, tras haber atropellado a Brian González el 13 de diciembre de 2016, luego de haber sufrido un robo a mano armada en su comercio, a cargo de un sujeto de apellido Alteño.
    El primero en tomar la palabra para dirigirse al jurado, fue el Fiscal de Juicio, Dr. José Luis Castaño, quien en una breve síntesis explicó los hechos, tal como los interpretó el Ministerio Público Fiscal. Previamente, la jueza instruyó a todo el jurado sobre cuáles serán sus funciones, además de algunos detalles sobre el devenir del proceso.
    En palabras del Fiscal de Juicio, existe un hecho objetivo, y es que Oyarzún mató a Brian González. Tras realizar una breve síntesis de lo sucedido aquel 13 de septiembre, el Dr. Castaño concluyó sus lineamientos ante el jurado, con que Daniel Oyarzún actuó en un exceso de legítima defensa. Por su parte, la querella a cargo del Dr. Gómez, también se presentó ante los 12 ciudadanos que componen el jurado popular, pero en su conclusión, se separó de lo señalado por Castaño, y expuso la figura de Homicidio Simple, siguiendo la línea planteada por el fiscal a cargo de la instrucción de la causa, Dr. Martín Zocca. Por último, la defensa del Dr. Izquierdo, sostuvo que aquel día, Oyarzún actuó en legítima defensa, planteando que la muerte de González, se produjo en el marco de un accidente no deseado.

    SELECCION DEL JURADO
    Por pedido de la defensa, la causa 4435 Oyarzún Daniel Guillermo S/ Homicidio Simple, tiene la modalidad de juicio por jurados. Allí, una selección de 12 ciudadanos resolverá la culpabilidad o no del acusado, en base a las pruebas aportadas durante el proceso y exhibidas durante los debates.
    Para este juicio, fueron convocados a que asistieran el día de ayer 48 personas, habitantes de los distritos que componen el Departamento Judicial Zárate Campana. De esas 48 personas, asistieron 36, pues las restantes adujeron complicaciones personales que les impedían dar el presente. Ahora bien, el proceso de selección llevado a cabo en la mañana de ayer, comenzó con un cuestionario que contenía una serie de preguntas, con tenor de declaración jurada, divididas en una serie referida a información personal, y otra, en calidad de determinar la imparcialidad del jurado preseleccionado.
    Luego, el cuestionario, sería evaluado por las partes intervinientes en el juicio, pudiendo recusar un total de seis candidatos, sin tener que brindar justificativos. Los restantes, ingresarían a un sistema informático, que seleccionaría por sorteo a 18 personas, hombres y mujeres en igual proporción, de las cuales 12 de ellas conformarían el jurado titular, y las 6 restantes, el jurado suplente. La designación, sería conocida breves instantes previos al comienzo del debate.

    LOS HECHOS
    Los hechos por los que se lo imputa a Daniel Oyarzún bajo la figura de Homicidio Simple, tienen un tinte determinado dependiendo del prisma con que se lo mire, lo cual varía según cada una de las partes (Defensa, Querella y Fiscalía de Juicio).
    El 13 de septiembre de 2016, un sujeto de apellido Alteño ingresó a la carnicería “Biily Yoou” de los hermanos Daniel y Gabriel Oyarzún, empuñando un arma de fuego y exigiendo el dinero de la caja. Según surge de las testimoniales, en medio del hecho, Daniel tomó una cuchilla y dio un “planazo” sobre el mostrador, provocando un fuerte ruido, lo que generó la reacción del delincuente, quien abrió fuego dentro del local, con dos detonaciones. Una de ellas, impactó sobre una sierra, a pocos centímetros de donde se encontraba Oyarzún.
    Al salir del local, Alteño subió a una motocicleta que lo aguardaba afuera, conducida por Brian González. Ambos arrancaron el vehículo, y se dirigieron por Echeverría hacia Antártida Argentina, seguidos por Daniel Oyarzún en su vehículo particular. Fue en esa intersección, donde Alteño (quien durante la persecución efectuó más disparos hacia el automóvil del carnicero) saltó de la motocicleta, provocando la caída de su compañero, quien resultó atropellado por Oyarzún. Brian González no sólo recibió el impacto del rodado, sino que también fue aplastado contra la columna de un semáforo, lo que más tarde le provocaría la muerte.

    Daniel Oyarzún junto su abogado Dr. Ricardo Izquierdo.

    LAS DECLARACIONES DE AYER
    La sala estaba colmada; entre el público, los ánimos estaban tranquilos, aunque durante toda la jornada se pudieron oír, como un rumor constante, los sollozos de una y otra parte.
    La primera en prestar declaración fue Paola González, hermana de la victima; porque como hasta el propio abogado de Oyarzún reconoció, si había una víctima, era Brian González. En sus palabras, Paola pidió justicia por su hermano, alegando que “no se merecía morir así”, y que “la vida vale mucho y que no se compara con nada material”.
    La mujer, que es efectivo policial de jerarquía oficial, aportó, días después, elementos para la causa; unos videos que fueron viralizados a través de grupos de Whatsapp y redes sociales, donde se ve a su hermano en el suelo, aplastado por el Peugeot 306 de Oyarzún, y contra la columna de un semáforo. Paola niega que su hermano sea un delincuente, remarca el amor con el que fueron criados y vuelve a pedir justicia. También sostuvo desconocer a Alteño (el sujeto que ingresó armado a la carnicería) y la relación con Brian.
    Llega el turno de Oyarzún. El imputado accede a prestar declaración por petición de su letrado patrocinante; admite estar nervioso, pero se convence de contar lo sucedido.
    Luego de sentarse frente al jurado, comienza su relato sin que le formularan preguntas. Ante la atenta mirada de todos los presentes, contó que aquel 13 de septiembre abrió su negocio, como hacía todas las mañanas; allí, guardaba del día anterior algo de dinero para pagar a los proveedores. Cerca del mediodía, tomó su vehículo y se dirigió hacia la escuela de una de sus hijas, pero por una equivocación de horario, debió regresar al local.
    Fue allí, cuando una motocicleta se detuvo a pocos metros del vehículo que el comerciante había dejado estacionado. De ella, bajó un sujeto, de mediana edad, a quien más tarde se identificaría como Alteño. En el episodio, el delincuente logró llevarse una suma de 5 mil pesos, para luego escapar del lugar. En todo momento, Oyarzún remarcó la agresividad del malviviente en sus actos.
    Durante su testimonio, apoyó en sus palabras la idea de que su iniciativa fue la de seguir a las personas que escapaban en la motocicleta, para dar aviso a la policía y recuperar lo que era suyo, y que su intención no había sido la de provocarle la muerte. Finalmente, Oyarzún también se quiebra, y afirma la angustia que le produce cargar con una muerte: “Tengo una muerte encima y no me la puedo sacar”.
    Asegura haber recibido amenazas y amedrentamiento en los últimos 24 meses que condicionaron su vida. Arguye que su lugar es en su puesto de trabajo, y no en un banquillo de acusados. Manifiesta que no lo condenarán como a un delincuente.