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  • Los lapachos rosados embellecen la ciudad

    4/10/2018
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    Los lapachos rosados son un colorido espectáculo en las calles zarateñas en distintos barrios, avenidas y plazas.
    Llamado en terminología científica “Handroanthus impetiginosus”, es un árbol que abunda en las selvas de yungas del noroeste argentino.
    Silenciosos en el frío invierno, estos árboles florales empiezan a mostrarse en plenitud acompañando la instalación definitiva de la primavera alegrando los sentidos, y dando color a la ciudad de cemento.
    Distribuidos de manera poco uniforme en veredas de algunas calles como la Avenida Anta, y en plazas como los de la cuadra de la calle Pinto en Plaza Italia, dan la razón a esta apuesta de vecinos y municipio de plantar árboles autóctonos como el lapacho, abundante en Latinoamérica, pero particularmente, en el noroeste argentino, en las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero. Allí es explotado por la calidad de su madera, que se considera prácticamente imputrescible, se lo considera en peligro de extinción en el área de yungas, si bien desde hace poco más de una década es una es de las especies más introducidas en nuestro medio -junto con los jacarandás- por su calidad ornamental.
    Son árboles longevos y de crecimiento lento, pueden alcanzar los 30 metros de altura; sus flores tubulares acampanadas, que miden entre cuatro y siete centímetros de longitud, aparecen en primavera antes del desarrollo pleno del follaje, que tiende a concentrarse en el extremo de sus ramas. Entre las tonalidades que pueden presentar estos árboles, de la familia de las bignoniáceas, se cuentan la amarilla -abundante en Brasil- y la blanca -variedad albina de la rosada-.
    Agudice su atención y deténgase a admirar a los rosados lapachos que son una alegría para la visión en estos espléndidos días de sol de octubre.

    La cuadra de la calle Pinto, en Plaza Italia.

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