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  • Una joven zarateña entre los heridos del vuelo 1303 de Aerolíneas Argentinas

    22/10/2018
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    Un escenario de verdadero pánico sufrieron los pasajeros del vuelo 1303 de Aerolíneas Argentinas, que el pasado jueves se ubicó en la primera plana de las noticias, luego de que al menos 15 personas resultaran heridas, tras un ingreso de la aeronave a una zona de turbulencias mientras realizaba la ruta Miami-Buenos Aires.
    Se espera que en la jornada de hoy, la aerolínea estatal entregue la caja negra del Airbus 330, con el propósito de conocer los detalles del hecho, dado que allí se alojan registros como los diálogos de los pilotos y la ruta del avión.
    Por el momento, se pudieron establecer tres hipótesis, que tienen que ver con una falla mecánica (que en principio estaría descartada, dado que la aeronave se encontraba en perfecto estado); una falla humana o un acontecimiento que no pudiera ser previsto por los pilotos.
    En ese vuelo, viajaba junto a su pareja la joven zarateña, Florencia Lapegüe, quien dialogó con LA VOZ y brindó detalles de lo sucedido. “Era un vuelo normal, con turbulencias normales; cuando ocurrió todo veníamos a mitad de vuelo, ya llevábamos tres horas y media aproximadamente”.
    Según describió la joven, los pasajeros se encontraban almorzando y la tripulación recorría los pasillos con el carrito, repartiendo la segunda tanda de bebidas y algunas infusiones. De un momento a otro, y de manera imprevista, sobrevinieron las turbulencias: “Fueron dos movimientos bruscos, y nos asustamos porque fue más fuerte de la habitual. Se encendió la luz para que nos pongamos los cinturones, y cuando el avión cayó, nos golpeamos contra el techo”.
    Si bien en el momento resulta imposible contabilizar el paso del tiempo, para Florencia, todo el suceso habrá durado poco más de un minuto. Pero tras la primera turbulencia, la nave cayó unos 600 pies, lo que provocó que algunas personas que no llevaban puestos los cinturones por distintas razones –tal como ocurrió con la joven-, golpearan fuertemente contra el techo. En su caso, esto le provocó un hematoma en la zona frontal de la cabeza, y un raspón.
    Las pertenencias de mano de los pasajeros salieron despedidas, tal es así, que el celular de Florencia apareció a varias filas de distancia; y hubo quienes resultaron con distintas quemaduras por el agua caliente del café que se estaba sirviendo. Aquellos que si se encontraban con el cinturón de seguridad puesto, no fueron ajenos a la situación de pánico. Su condición, les permitió sentir cómo la nave se desplomaba, infundiendo un gran miedo.
    “Hemos tenido la posibilidad de viajar bastante, y nunca nos pasó algo de esta magnitud. Nosotros estábamos en la fila del medio, de cuatro asientos. Además del golpe tengo una contractura en las cervicales. Los tripulantes estaban más golpeados que nosotros porque estaban sirviendo. Cuando llegamos nos atendieron a todos”, contó Florencia, quien se encuentra dentro de la lista de heridos del vuelo. “Lo importante ahora es no quedarse con eso, para poder seguir volando”, concluyó.