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  • “Una cosa es lo que dice la televisión y otra lo que dice la heladera”

    12/11/2018
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    Durante su visita en Zárate y Campana el pasado viernes, el diputado nacional Axel Kicillof también habló sobre temas como la generación de consensos y la unidad del peronismo, cómo será el año que viene si se aprueba el Presupuesto en el Senado, y la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner.

    ¿Cómo se está dando este trabajo de generar consensos y llegar a la unidad?
    Con mucha satisfacción, mucho optimismo, porque a cada lugar que voy veo que la unidad viene de abajo hacia arriba. Hay una enorme e importante comprensión, con una escuela que viene desde Perón, que es saber dónde está el adversario o el problema. Y hoy el problema es Macri, y las políticas de Macri. Otra cosa que empieza a pasar es que a medida que la oposición va teniendo mayor claridad, el gobierno se encuentra con que el candidato natural que era el Presidente, tiene una caída enorme en popularidad, entonces lo que están haciendo es buscar un recambio, primero dentro del partido del poder, y más adelante verán si pueden conseguir un recambio, incluso dentro del peronismo. Yo creo que hoy, tenemos una claridad meridiana acerca de que el problema son estas políticas económicas, así que el 2019 lo que hay que conformar es un gran frente opositor al gobierno, que le permita poner de cara a la sociedad argentina en todo su conjunto. Es mentira, como dice Macri, que hay una sola alternativa. Un solo camino es el de los negocios de ellos.
    Según analiza Kicillof, en la Argentina actual existe una “enorme transferencia de riquezas de los sectores populares y la clase media, hacia sectores concentrados, que casualmente forman parte del grupo de poder. Esa cara del gobierno está tremendamente visible, buscar un recambio con Vidal me parece que es improbable, porque la principal socia y cómplice, es ella”.
    Uno de los principales cuestionamientos que se le hace al Presupuesto 2019, que ya tiene media sanción, es el recorte en inversión social ¿Qué escenario se presenta para el año que viene?
    Lo que va a pasar es que viene mas ajuste, mas caída del salario, mas retirada del Estado, más tarifazos. Si se aplican las mimas medidas no vamos a ver un resultado distinto. El gobierno va a apostar a generar cerca de las elecciones una situación transitorio de aparente alivio, para luego venir con la misma mentira de la luz al final del túnel.

    ¿Cómo se llegó a esto?
    Llegamos a esto a través de una política neoliberal de ajuste, de endeudamiento externo, con represión salarial, retirada masiva del Estado. El salario real cayó, el poder adquisitivo cayó muchísimo, las jubilaciones cayeron muchísimo, las tarifas subieron a precios impagables, lo que son las prestaciones que tiene que dar el Estado en salud y educación fueron postergadas. Yo he visto gobiernos que abrieron pocas escuelas durante su gestión; ahora el gobierno de Vidal es el primero que va a cerrar escuelas, y vamos a tener menos que cuando llegó.

    En marzo llega el desembolso de dinero más fuerte del FMI; si el gobierno toma una serie de medidas que impacten en el bolsillo de la gente ¿existe una posibilidad de reelección o es una premisa del marketing político?
    Nosotros entendemos que el pueblo no se equivoca; hicieron un aumento de nafta, creo que es el número 14 desde que asumió Macri, es algo infernal y además inconducente. Pero ese día el Presidente salió a hablar del superclásico y todas las tapas de los diarios estaban hablando de eso y no del aumento de la nafta, no de la caída de la industria del 11%, no de la caída de la construcción. Hay un esfuerzo muy grande por tapar la realidad y desviar la atención. No es algo que les haya funcionado mucho porque Macri tiene una imagen negativa de 70 puntos. Nuestro pueblo no come vidrio, una cosa es lo que te dice la televisión y otra lo que te dice la heladera. Hay gente pasando necesidad y eso ya es inocultable.

    Hay un trabajo intenso que ha calado sobre el sentido común ¿Cómo se trabaja para revertir esta situación?
    Creo que es un trabajo complicado, delicado y que esto que se ha construido con tanto esmero que es la grieta, lo que trata de hacer es inocular una especie de situación de desesperación, angustia y miedo por lo que va ocurriendo con el país, que ellos tienen que llenar eso de odio. Hay que hacer un trabajo muy intenso que nosotros vinculamos a la militancia, que es la herramienta más poderosa que tenemos y que ellos tanto desprecian. Esto es con el boca en boca, no una militancia orgánica. Se hace desde la última fábrica, el último barrio, el último colegio. Uno tiene que ser lo suficiente reflexivo e inteligente sin ser manipulador ni mentiroso, para poder desbloquear esa coraza que le intentan poner a la gente llenándola de odio. No culpo a la gente que cargaron de odio, es un desafío que tenemos construir un puente, porque entendemos que el votante de Macri es una víctima también de estas mismas políticas.

    Por último, ¿estás trabajando para que CFK sea la candidata?
    Hoy estamos en una etapa anterior a la definición de candidaturas; están participando actores que durante un tiempo no se quisieron juntar unos con otros. Creo que hemos roto la barrera artificial sobre esos problemas que a veces tenían que ver con aspiraciones, egos o viejas tensiones. Estamos en un trabajo muy arduo y delicado que es la construcción de una unidad, que empieza en el lugar de trabajo, en los pueblos, en las ciudades y esa es la que empuja a los dirigentes a abandonar posiciones rupturistas. Cuando podamos convertir eso en un frente social bien de base, pero más adelante en un frente político, va a ser momento de discutir las candidaturas. Sino corremos el riesgo de que la candidatura divida. Lo que si escucho, recorriendo Zárate, Campana, la provincia y el país es que hay muchos argentinos que quieren que Cristina sea candidata, a pesar de todo el trabajo que ha hecho el gobierno para demonizarla. Eso es algo que surge del interior de la voluntad de muchísimos argentinos.

    Un mensaje a la oposición: “Se necesita que los dirigentes del campo popular posterguen toda ambición”
    Kicillof dice que “al gobierno no le queda otra alternativa que dedicarse a esconder lo que hace, dividir y mentir sobre la oposición para desprestigiarla, y ver si en el propio oficialismo pueden construir una alternativa a Macri para el año que viene”. Al respecto, apunta que se está montando “un teatro para el marketing político y la mentira” y, en este trabajo de unidad del arco opositor que vienen encarando distintos dirigentes, lanza un mensaje claro a propios y ajenos: “Se necesita que los dirigentes del campo popular posterguen toda ambición, toda especulación y trabajen para una unidad lo más fuerte posible”.
    La caída del salario y, por consiguiente, la baja en el consumo, además de los crecientes índices de desempleo, forman parte de un combo explosivo, que despierta preocupación en los sectores opositores ante la falta de respuesta del gobierno. “En las empresas donde teníamos un salario promedio de U$S 2.400, hoy tenemos un salario promedio de U$S 800; parece el sueño de Paolo Rocca. Ahora ¿qué le está pasando a Rocca? se dedica a Vaca Muerta porque lo que él produce acá no hay quien lo compre, el boom exportador no se puede dar, porque el mundo está tremendamente proteccionista; lo que le ha servido a Rocca es instalarse en México y en Estados Unidos, ¿pero qué proyecto es ese para la Argentina?”, se pregunta Kicillof, y agrega: “No trae ningún beneficio para el laburante del sector, ni para el mercado nacional, ni para las pequeñas y medianas empresas asociadas a sus grandes emprendimientos. Esta es una buena política para Paolo Rocca, pero este no es el país de él, es de los 44 millones de argentinos”.
    En sus palabras, no solo afirma la necesidad de revertir el rumbo económico que “este gobierno lleva adelante con enorme ineptitud”, sino que señala que la devaluación, la dolarización de la nafta o el aceite, y la fuga de 35 mil millones de reservas, no solo impactaron en la calidad de vida de los argentinos, sino que también debilitó al gobierno que mostró una mala administración.

    Kicillof, en el acto en el Partido Justicialista.