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  • Agrupación “Amigos del Arte”: su aporte a la cultura zarateña en los años 50

    22/11/2018
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    Por iniciativa de un grupo de entusiastas jóvenes que deseaban impulsar diferentes actividades artísticas en la comunidad zarateña, se creó el 11 de agosto de 1945, en las instalaciones del Círculo Popular de Cultura, la Agrupación “Amigos del Arte”. Desde sus inicios la entidad cumplió un importante papel en el desarrollo cultural de la ciudad. “Amigos del Arte” supo tener un conjunto teatral, conformado por aficionados a esta disciplina, dirigido por Don Julián García, quien fuera en Zárate, durante 23 años, cónsul honorario de la República Oriental del Uruguay. Aquel elenco de teatro puso en escena obras como “Un ladrón en la alcoba” de Ferenc Molnár, “1810” de Yamandú Rodríguez, “Nuestro pueblo” de Thornton Wilder, “Altitud 3200” de Julien Luchaire, “Pedido de mano” de Antón Chejov, “Dos docenas de rosas rojas” de Aldo de Benedetti, “Panorama desde el puente” de Arthur Miller y “La máquina de sumar” de Elmer Rice, entre otras.
    Pero como dije al comienzo, la agrupación se abocaba a organizar otros acontecimientos que tuviesen que ver con las diferentes disciplinas que conforman el quehacer artístico. Y hoy me voy a referir a tres hechos que acontecieron en los días 21, 22 y 23 de noviembre de 1952 en la Biblioteca “Domingo Faustino Sarmiento” del Círculo Popular de Cultura, contando en la segunda jornada con una figura de renombre internacional.
    CONJUNTO CORAL ZARATE
    El 21, que fue viernes, se presentó en la sala de lectura el Conjunto Coral Zárate que dirigía el recordado compositor, pianista y director zarateño Mario Alguer. Aquella agrupación integrada por afinadas voces incluía en su repertorio los ‘madrigales’, composición musical sobre un texto secular, que tuvo su auge en el Renacimiento y primer Barroco. Con aquel recital de grupo coral se dio inicio a la actividad de ese fin de semana que seguramente estaba ligada a la celebración del “Día Mundial de la Música” instituido precisamente en honor a Santa Cecilia, Patrona de los músicos, el día 22.
    EL POETA RAFAEL ALBERTI EN ZARATE
    Y en ese día, sábado 22 de noviembre, el improvisado escenario de la institución de calle Justa Lima 667 no fue ocupado por la música sino por la palabra de uno de los grandes poetas españoles que se había radicado en nuestro país huyendo del régimen franquista, instaurado en la Madre Patria al finalizar la Guerra Civil. Me refiero a Rafael Alberti, nacido en El Puerto de Santa María de Cádiz, el 16 de diciembre de 1902 considerado uno de los mayores literatos de la llamada Edad de Plata de la literatura española.
    Alberti había llegado a la Argentina, junto con su esposa María Teresa León, a bordo del vapor “Mendoza” el 2 de marzo de 1940, y aquí permanecería durante treinta y siete años. Vivió en Buenos Aires y en una estancia llamada “El Totoral” de la Provincia de Córdoba, y también lo hizo en la localidad de San Pedro, en una quinta cercana a Papel Prensa, donde escribió “Baladas y canciones del Paraná”, una de sus obras más importantes, publicada en 1954.
    Quizás la cercanía a nuestra ciudad, en ese período de su residencia en el vecino Partido bonaerense, facilitó su venida a Zárate, que, según el testimonio de José María Iglesias, visitaría en reiteradas ocasiones. El poeta ‘gaditano’, como se los llama a los nacidos en aquella comarca de Andalucía, disertó, en aquella oportunidad, sobre el tema “Federico García Lorca, poeta y amigo”, quien fuera fusilado a comienzos de la contienda bélica española que duraría desde el año ’36 al ’39.
    Recordemos que Alberti y García Lorca habían pertenecido a la denominada generación del ’27, una constelación de escritores y poetas españoles que surgió en aquel año.
    TEATRO ESCUELA FRAY MOCHO
    La triple actividad cultural de fines de noviembre del ’52, culminó el día domingo, con la presentación del “Teatro Escuela Fray Mocho” uno de los principales teatros independientes dirigido por el recordado actor, director y docente de teatro Oscar Ferrigno. La agrupación había sido creada en 1951 y permaneció vigente hasta 1960. Ferrigno, quien se había formado en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático de Buenos Aires y se había perfeccionado en Francia entre 1948 y 1950 en contacto con el actor de teatro y de cine Charles Dullin, el actor y escritor León Chancerel, con la diseñadora de vestuario y actriz teatral y cinematográfica Marie-Helene Daste, con el Director de Escena Hubert Gignoux y el mimo Marcel Marceau, entre otros, impulsó y llevó a cabo desde este grupo su perspectiva dramática elaborada en el país galo, dirigiendo decenas de obras clásicas y modernas renovando la escena nacional e hispanoamericana.
    En aquella ocasión, los integrantes del “Teatro Escuela Fray Mocho” desarrollaron el tema “El Teatro y la juventud” ilustrado con un alegato anti bélico de apenas doce minutos que fue una verdadera insignia del grupo, “La Gota de Miel” del autor, actor y director francés León Chancerel. También recrearon el Juego dramático “Humulus, el mudo”, de los autores franceses Jean Anouilh y Jean Aurenche.
    En ese fin de semana de noviembre del ’52, la Agrupación “Amigos de Arte” ofreció un variado programa de música, teatro y la inolvidable presencia del poeta español Rafael Alberti quien con su inobjetable dominio de la palabra jerarquizó aquella actividad cultural, una de las tantas que la entidad zarateña supo realizar para la comunidad durante sus años de existencia.

    Poemas de Rafael Alberti

    La Paloma
    Se equivocó la paloma,
    se equivocaba.
    Por ir al norte fue al sur,
    creyó que el trigo era el agua.
    Creyó que el mar era el cielo
    que la noche la mañana.
    Que las estrellas rocío,
    que la calor la nevada.
    Que tu falda era tu blusa,
    que tu corazón su casa.
    (Ella se durmió en la orilla,
    tú en la cumbre de una rama.)

    A Federico Garcia Lorca
    Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
    en largo ciervo de agua convertido,
    hacia el mar de las albas claridades,
    del martín-pescador mecido nido;

    que yo saldré a esperarte, amortecido,
    hecho junco, a las altas soledades,
    herido por el aire y requerido
    por tu voz, sola entre las tempestades.

    Deja que escriba, débil junco frío,
    mi nombre en esas aguas corredoras,
    que el viento llama, solitario, río.

    Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
    vuélvete a tus montañas trepadoras,
    ciervo de espuma, rey del monterío.