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  • “La música es lo que tengo y siempre llevaré para compartir”

    22/11/2018
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    Todos en su barrio 6 de Agosto lo conocen como Lalo, su documento dice Rubén Darío López y él se reconoce como “El cantor de los pobres”. Canta, toca la guitarra y compone sus propios temas, pero lo que distingue a Lalo del resto de los músicos es su poesía y su interpretación.
    En las primas de su guitarra se desprenden anécdotas e historias de Zárate inéditas para muchos, de personajes cotidianos de cualquier barrio que no son conocidos en el Centro. Pero las bordonas recrudecen su volumen cuando Lalo entona relatos de gente cuyos sueños permanecen aún truncos, por la opresión de la pobreza.
    De muy chico comenzó tocando folklore, lo que se escuchaba en su casa con asiduidad. Un profesor de apellido Morel le enseñó los primeros pasos con la guitarra y luego estudió con Graciela Faba. Pero su vida giró en torno a su pasión por la música de forma autodidacta.
    Sus historias y su interpretación milonguera son propias de cualquier género arrabalero, orillero. En la Capital Provincial del Tango, Lalo admite un desarraigo muy fuerte, harto motivo de canciones tangueras, que hasta el día de hoy nadie se atrevió a tocar como objeto sociológico de la ciudad; la situación de muchas familias que nacieron y se criaron en El Bajo, al lado del río, y que fueron reubicadas en el barrio 6 de Agosto.
    Precisamente Lalo fue uno de los tantos ciudadanos de La Carbonilla, una villa erradicada entre finales de los ochenta y principios de la década del noventa. Esta situación que aún hoy Lalo reconoce como fundamental en su vida, es cantera inagotable de recuerdos y de material inspirador para su música.
    Trabajó de mozo a los 6 años en el Restaurant de la familia Vivacqua, en El Bajo. Y eso le permitió acercarse al mundo de las peñas. Sus dos primeros hijos nacieron en La Carbonilla hasta su reubicación en 6 de Agosto, donde tuvo otros tres.
    Su fecundo repertorio lo llevó a recorrer peñas, eventos privados, festivales y distintos escenarios, hasta cantó en el recordado ciclo nacional “Si lo Sabe cante”, con Roberto Galán.
    Lalo hoy forma parte de la orquesta generada a partir del Programa municipal “Cuento con Alas”. Su discapacidad en la vista no le impidió nunca vincularse a la música, seguir tocando y cantando; es por ello que su calidad compositiva se relaciona con la sinestesia, la experimentación de los sentidos que funcionan mezclándose. A través de sus canciones vuelve a los olores de La Carbonilla, ve resplandores de alguien que se va para no volver y sigue cantándole al ex campeón argentino de boxeo, el zarateño “Tatú” Martínez; al cartonero Guillermo “Peloduro” a su ciudad; o al Club Defensores Unidos, cuyos dirigentes le entregaron una camiseta el fin de semana pasado reconociéndolo por la composición del tema para el club de Villa Fox.
    Otra de sus pasiones, y que lo sigue vinculando a la música, es su profesión de locutor radial, con la cual también “se gana el pan”. Lalo está de lunes a viernes, 19 a 21 horas, por FM Ser 106.1, con su programa “Lalomanía Torpical” y con “El Rincón de los Cantores”, en la misma radio, los domingos de 11 a 13 horas.
    “Con la música yo llego a lugares que de otra forma nunca hubiese llegado. Yo canto siempre verdades, eso es lo que une con la gente que me escucha. Soy sincero y canto de la gente que conocí, de mi ciudad y de sus personajes. El seudónimo: `El Cantor de los pobres´ es porque precisamente relato lo que nos pasa en los barrios, a mí, y a otra gente amiga y conocida. Yo soy transparente y la música es lo que tengo y siempre llevaré para compartir”, concluyó Lalo.

    Rubén Darío López “Lalo”.