Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
  • Hoy 16 - Zárate - 19.7° / 19.8°
    • Despejado
    • Presión 1028.29 hpa
    • Humedad 72%
  • Miguel Ramondi: Un oficio al servicio de la música

    22/11/2018
    Scan the QR Code

    Leé desde tu celular

    Aún es un misterio cómo alguien puede dedicarse a la luthería, al arte de fabricar y reparar instrumentos musicales, con un espíritu tan altruista que le apasione y le importe calibrar, reparar, restaurar y fabricar guitarras, teniendo tan a mano a la música. En otras palabras, cómo alguien puede estar al servicio de la música, y de los músicos; decodificando todo el tiempo sus demandas técnicas y aplicándolas a una madera o a un par de micrófonos y cables.
    Miguel Ramondi es luthier, uno de los más buscados y demandados de la ciudad por su criterio y su manera de decodificar aquellas demandas. Y también por su forma amigable y llana de explicar y desmistificar cualquier leyenda o oscurantismo vinculado a los instrumentos.
    Retrospectivamente intenta ubicar la fuente de su pasión por el oficio cuando de chico desarmaba relojes, como antesala de lo que sería su juventud experimentando y destrozando sus propias guitarras. Además fue al Colegio Industrial, lo cual le permitió acceder y tener contacto con maderas y herramientas de muy joven.
    En cuanto a la música, esa experimentación de bajar cuerdas, calibrar o lijar pinturas fue musicalizada con discos de Nirvana o Pink Floyd. Recuerda que la primera vez que una guitarra llegó a sus manos fue luego que su abuela le regalara una guitarra a su prima, que ella nunca se decidió a tocar. Entonces comenzó a tocarla él, a través de un libro de acordes de los Rolling Stones.
    “Tengo más conexión con la guitarra que con la música en general, pero ambas van de la mano y está bien que así sea porque esto me apasiona. Sigo tocando pero me encanta estar rodeado de guitarras clásicas, eléctricas, bajos y otros instrumentos. De chico toco la guitarra y la verdad es que, en función de la luthería, he sacrificado varios instrumentos pero no me arrepiento de nada”, recordó Miguel.
    En cuanto al oficio en sí, estudió hace más de diez años con diferentes profesionales de Capital Federal, primero asistiendo como todo alumno a los talleres. Sin embargo sus profesores veían en él algo diferente y lo tentaban para que trabaje con ellos y siga aprendiendo. A la par seguía trabajando en diferentes empleos en relación de dependencia aunque calibraba instrumentos para amigos.
    “Hoy elijo irme tapado en aserrín, manejar mis propios horarios y darle todo el tiempo del mundo a este oficio antes de seguir en una oficina como hice mucho tiempo antes. Este tipo de profesiones, como la carpintería por ejemplo, tiene sus ventajas y desventajas pero hoy priorizo ser feliz con lo que hago. Quiero estar siempre vinculado a las maderas, a los instrumentos pero no atándome a un lugar determinado, ya que siento que este oficio lo podría hacer en cualquier otra parte del mundo”, comentó Miguel.
    Su emoción crece al mostrar una tapa de ébano, una madera de arce y al describir cuál es el tono de tal o cuál marca de guitarras.
    Sin embargo, lo que lo caracteriza, es su explicación y su bajada de toda esa información a un plano más natural y humano. “La madera es algo vivo, es parte de un árbol que estuvo vivo. Yo elijo pensar a la luthería de esa manera, con ese respeto y ese compromiso. Además los músicos también traen anécdotas de sus instrumentos, recuerdos, emociones y luego me piden que se los repare o se los calibre; ya que tienen proyectos de seguir tocando con esos mismos instrumentos. Por lo tanto mi labor no se limita sólo a reparar una cosa, sino que detrás de ese instrumento hay un cúmulo de sentimientos y de historias que me gusta saber y me tomo mi tiempo para ello. Hay mucho de técnica pero también mucho de arte en este oficio, porque detrás de cada madera o de cada músico hay una vida”, concluye Miguel Ramondi.
    Los tiempos son laxos cuando se encierra en su taller, vive con los ciclos de la naturaleza y ahora es consciente que se viene la etapa ideal para lijar, laquear y pintar. Hay algo que lo tiene entretenido, que es lanzar una marca de sus propias guitarras para mitad del año entrante con dos o tres modelos ya establecidos. Mientras tanto se va contento en los atardeceres, en su bici, cruzando la Justa Lima y tapado de aserrín luego de una larga jornada en su taller de Villa Fox.
    Todos los interesados en saber más de sus trabajos podrán ingresar al Facebook o al Instagram; “Miguel Ramondi Luthier”.

    Miguel y su “conexión” con la guitarra.