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  • Exceso de alcohol y música a alto volumen: quejas de vecinos del Parque Urbano por el descontrol

    3/1/2019
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    Los operativos de control para la madrugada del primer día del año dispuesto con gran ahínco en la Costanera, llevó a que el punto de encuentro de jóvenes se trasladara al Parque Urbano Central, despertando la preocupación y el malestar de los vecinos de las inmediaciones, ante el desborde de gente que ofrecía el lugar.
    Con motivo de combatir los desmanes ocurridos en Navidad, desde el Municipio se ordenó una serie de restricciones para el ingreso a la zona ribereña, a fin de garantizar la tranquilidad para aquellos vecinos que decidieran recibir el nuevo año junto al río. Entre las medidas adoptadas, se impidió el paso de vehículos al Paseo de la Ribera, así como también se controló que los vecinos no ingresaran al lugar con bebidas alcohólica.
    Esta decisión, propició el escenario para que a través de las redes sociales y el servicio de Whatsapp, se organizara el encuentro de jóvenes en el Parque Urbano.
    Fue así que, luego del brindis de medianoche, la zona oeste del Parque comenzó a recibir un importante número de personas en automóviles que, pertrechados con equipos de sonido, conservadoras y bebidas alcohólicas, empezaron a poblar el espacio público durante la madrugada.
    Vecinos de la zona se contactaron con LA VOZ, y manifestaron su enojo ante la ausencia de controles en el lugar, donde según advirtieron, proliferaron numerosas irregularidades, tales como música a elevado volumen y consumo de bebidas alcohólicas. Tal como se ha mencionado en otras oportunidades, el espacio del Parque Urbano mantiene una deuda con sus vecinos en lo que concierne a la disposición de baños públicos, por lo que –señalaron los vecinos-, los jóvenes comenzaron a orinar en los frentes de las viviendas aledañas, en las veredas y entre los vehículos estacionados.
    Fueron muchas de personas las que se reunieron en el lugar y, a pesar de los llamados de los vecinos a la Policía, Prefectura Naval, servicio 911 y Dirección de Prevención Urbana, los vecinos dijeron que nadie les brindó una respuesta satisfactoria y los dispositivos desplegados para el control de este tipo de acciones, fueron insuficientes en ese marco.
    La música y los festejos continuaron hasta las 8 de la mañana, aproximadamente, imposibilitando el sueño y descanso de quienes residen en la zona, a lo que se suma la preocupación de quienes tenían vehículos estacionados en la zona, a raíz de la presencia de personas en gran estado de ebriedad.

    El Parque Urbano congregó a mas de 200 jóvenes.

    MALESTAR POR EL RUIDO EN LA FIESTA DEL CLUB NAUTICO ZARATE
    Otro de los perjuicios denunciados por vecinos, tiene que ver con el elevado volumen de la música en la tradicional fiesta realizada en el Club Náutico Zárate –que contó con la presencia de agentes y móviles de la DPU en las inmediaciones-, a la cual asistió una importante cantidad de gente. Los principales perjudicados, fueron aquellos domiciliados en la zona de El Bajo y las viviendas ubicadas en la parte superior de la barranca.
    Durante esa jornada de comienzo de año, pasadas las 3 de la mañana, la fiesta recibió la visita de funcionarios del REBA (Registro Provincial para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas de la provincia de Buenos Aires), perteneciente al Ministerio de Seguridad bonaerense, quienes pudieron constatar la presencia de menores de edad consumiendo alcohol en el interior del predio del club náutico, por lo que se decidió la suspensión y clausura de la fiesta. Si bien se desconoce bajo qué condiciones, lo cierto es que el evento continuó con normalidad hasta las primeras horas de la mañana, aunque se restringió la comercialización de bebidas alcohólicas.
    Festejos en la calle: Una costumbre que va en crecimiento
    No hay una organización oficial, pero se ha hecho una costumbre que ya cumple diez años en distintos puntos del país. Todos los 25 de diciembre y 1° de enero, cientos de jóvenes se reúnen en espacios públicos.
    Por ejemplo, sobre avenida Directorio, entre Thompson y Calasanz, en el barrio porteño de Caballito. Muchos son vecinos, pero con el tiempo se fueron sumando chicos de otros barrios. Es una “juntada” en la que escuchan música -algunos llevan parlantes enormes dentro de sus autos-, tiran fuegos artificiales y beben. El barrio se ve alterado durante toda la noche, y ciertamente queda transformado en un basural. Hasta que con los primeros rayos del sol llega, la policía despeja a los que continúan en el lugar y poco a poco el barrio recobra la calma.
    “Hace siete años que trabajo acá y como la estación no cierra nunca, me ha tocado estar varias veces en Navidad y Año Nuevo. Lo que se ve son las clásicas peleas, bravuconadas y amontonamientos que suceden en los boliches. Nunca vi que las cosas se pusieron más complicadas, pero sí es verdad que cada vez hay más pibes y pibas”, cuenta una vecina de una estación de servicio YPF ubicada en la esquina de Directorio y Thompson.
    Las redes sociales son el lugar en el que los diversos grupos convergen para elegir las zonas como las más propicia para dar rienda suelta al festejo, que incluye alcohol y música a muy alto volumen.
    El principal inconveniente de esta celebración es que se realiza en zonas residenciales y que no tiene un horario específico, ya que los jóvenes van “cayendo” durante toda la noche. Botellas de vidrio y plástico, vasos de todos tamaños y colores, y bolsas, ocupan las veredas y la calzada, impidiendo inclusive la libre circulación de los vehículos.