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  • El “Boom” de la cerveza artesanal ya es una realidad en la zona

    13/2/2019
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    “La explosión salvaje” de la producción artesanal de cerveza, en Argentina, tuvo su correlato con la instalación de varios locales en donde se expende esta bebida como único producto, cervecerías, y otros locales comerciales con mayor superficie en los cuales también se ofrecen comidas y servicio de bar.
    Algunos especialistas en negocios y emprendimientos aseguran que no se trata de una moda pasajera sino de un negocio que “llegó para quedarse”.
    “El consumidor quiere beber mejor, saborear calidad y disfrutar más. Está ávido por probar diferentes estilos y variedades. Por eso, mientras se haga cerveza de buena calidad, el mercado seguirá creciendo”, es una de las frases que repiten hasta el cansancio los productores y los comerciantes.
    Pero el “boom” de la cerveza artesanal en la Argentina se dio en un contexto macroeconómico adverso, de reducción del mercado, de contracción del consumo, de un proceso inflacionario ascendente y, al fin de cuentas, de incertidumbre económica.
    Variables que impactan en todas las actividades comerciales por igual, incluido el rubro de las cervezas industriales y artesanales.
    Si bien se abrieron muchas cervecerías artesanales en Zárate, en los últimos dos años, pareciera ser que el mercado no es tan amplio para todos.
    Más allá del éxito comercial y de los nichos de consumidores que persiguen; se puede hacer un balance provisorio en boca de otros actores sociales que dan cuenta de algunas consecuencias generadas por el boom cervecero.
    Bares y recitales sin público
    Los emprendimientos comerciales consignados en bares o pubs en nuestra ciudad, que apuestan a la música en vivo como parte de una gestión cultural y de apoyar a bandas de diferentes estilos de la zona y locales, van notando una disminución del público en los shows ofrecidos.
    El problema no son las bandas, la oferta artística o el espacio; sino que las personas que aún pueden darse el lujo de salir dos o tres fines de semana por mes, salen con menos plata en el bolsillo. Entonces se ven en la obligación de decidir entre ir a ver a una banda o quedarse en una cervecería. Y el resultado está a la vista, muchas cervecerías repletas, mayormente con público joven, y poco público en los bares o pubs. O existe la situación que muchas personas hacen una “previa” en las cervecerías artesanales y luego apenas les alcanza para pagar la entrada en la puerta del local para ver a una banda y consumir algo dentro del pub.
    Cabe señalar que la mayoría de las cervecerías no tienen la habilitación para ofrecer shows en vivo de música o los espacios son reducidos como para ofrecer un evento artístico.

    Antares abrió sus puestas en Zárate en diciembre pasado.

    INDUSTRIAL vs. ARTESANAL
    A modo de diferenciar ambos tipos de cerveza, se podría definirlos por sus ingredientes; la cerveza artesanal, a diferencia de la que se fabrica a gran escala, es en su mayoría 100% natural, sin aditivos y con muchas materias primas. Posee más ingredientes, sabores, aromas y además tiene más “cuerpo” que las producidas en serie por una gran cervecería. Están las que contienen más lúpulo, las especiadas, las florales y las cítricas, entre otros sabores.
    “Es una realidad que el tema de las cervezas artesanales quita mercado para grandes cerveceras. Se entiende que quizás apunte a un público que antes no consumía cerveza de ningún tipo y hoy lo haga con las cervezas artesanales. De hecho Quilmes vende un kit para que productores hagan su propia cerveza pero sólo veinte litros y apunta a que un consumidor produzca su bebida de forma no comercial. Pero el problema no es el mercado de la cerveza, industrial o artesanal, sino que en realidad lo que está complicada es la situación económica a nivel general; que afecta al mercado de la cerveza, de la gastronomía y a todos los comerciantes y los trabajadores por igual”, evaluó César Lorenzo, secretario general del Sindicato de Trabajadores Cerveceros de la empresa Quilmes.
    En este sentido, cabe señalar que muchas marcas industriales han sacado su línea “artesanal” intentando ofrecer sus nuevos productos tratando de acomodarse a los nuevos desplazamientos en el consumo. De la misma forma, buscan que sus marcas más afianzadas en el mercado obtengan periódicamente cambios de packaging o anuncian la renovación de sus recetas.
    Finalmente, y a modo de corolario, la aparición de los elaboradores caseros, luego de los bares con canillas, después de los bares exclusivos con muchas variedades de cerveza y, por último, los puntos de recarga de “growlers” o damajuanas de cerveza; son parte de un fenómeno dinámico que tiene en Zárate no más de dos años. Tal como se señaló, la propia crisis ha generado que los emprendedores también sean hijos de la misma situación económica adversa, y elijan instalar este tipo de comercios aprovechando alguna indemnización laboral, ahorros que se deprecian por las devaluaciones del peso y las corridas cambiarias o generando un fondo de inversión común entre amigos con el fin de subsistir. Amén de las cadenas de cervecerías artesanales conocidas en el país.
    El inicio del “boom” cervecero, por lo menos en Zárate, no es ajeno al proceso inflacionario y recesivo de la Argentina; el cual genera nuevas sociabilizaciones, nuevos puntos de encuentro y salidas nocturnas que, sin quererlo, terminan teniendo efectos colaterales en la movida musical de la zona y a nivel general obligando a que grandes corporaciones dedicadas a la producción cervecera deban aggionarse al “boom”.