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  • Sigue la investigación tras los allanamientos en Villa Nueva

    16/4/2019
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    El jueves 4 de este mes, Gendarmería Nacional realizó allanamientos en dos viviendas del barrio de Villa Nueva por disposición del Juzgado Penal Económico N° 2 a cargo del Dr. Pablo Yadarola. Luego de intensas tareas de investigación se logró desarticular una organización ilícita que operaba bajo el método usurero de prestar dinero “gota a gota”. Los detenidos fueron diez colombianos y un argentino que operaban en Capital Federal, San Miguel, Tres de Febrero, Hurlingham y Zárate.
    Junto a la detención de esta banda se decomisaron 215.955 pesos argentinos, 107 dólares estadounidenses, reales, 3 mil pesos colombianos, 5 mil guaraníes, billetes de otros países, una camioneta Volkswagen Amarok, un automóvil, 7 motocicletas, 33 muebles, 33 teléfonos celulares, cuatro memoria micro SD, 37 bultos de mercadería electrónica, un GPS, cuatro tarjetas SIM, ocho memorias, dos pendrives, dos notebooks, una tablet, 5 municiones calibre 9 milímetros, pasaportes, tarjetas de cobros de préstamos, tres compresores, bultos con mercadería del “rubro tienda” y otros elementos de interés para la causa.
    Ingreso irregular al país
    De la investigación desarrollada por el Juzgado Federal se dio a conocer que la mayoría de los diez apresados de nacionalidad colombiana ingresaron de manera irregular al país; o sea con documentación falsa, bajo otra identidad o cruzando por pasos fronterizos clandestinos. Además se confirmó que algunos de ellos contaban con antecedentes penales en su país.
    En este sentido y, según lo trascendido, la Dirección de Migraciones a instancias del juez solicitará en los próximos días la extradición.
    Usura y amenazas
    Aparte de todo el material incautado, la justicia secuestró miles de comprobantes que dan cuenta de las transacciones, algunos de ellos del año 2012, y que eran utilizados por los estafadores para cobrar los préstamos usurarios. En la parte superior de los “rústicos” talonarios se asentaban los importes abonados por los “clientes”, y con un sello de color rojo se destacaba la fecha del pago bajo el concepto de “artesanías colombianas”. Los préstamos eran en efectivo; se otorgan en menos de dos horas, no se solicitan requisitos y tampoco se aclaraba, por lo menos en estos comprobantes, la tasa de interés a abonar. La forma de pago era mensual y terminaba siendo semanal. Ante el apuro y la necesidad de los hombres y mujeres que caen en sus manos, los usureros colombianos no advierten que terminarán devolviendo a los prestamistas hasta quinientas veces más que el dinero solicitado. Sin mayores precauciones ni trámite el capital otorgado, que podía oscilar entre los $2.000 a los $60.000, se entregaba rápidamente, lo que actúa como un incentivo para la persona que tenía necesidad de acceder a esa suma de dinero. La cancelación del préstamo se realizaba a través de cuotas periódicas, que podían ser diarias, semanales o mensuales. El cobro lo realiza en forma personal el prestamista o un emisario de éste.
    Cuando las víctimas no podían seguir pagando, porque están ahogados económicamente, aparecían los “rompehuesos”, contratados por esta red que visitaban a los deudos en sus hogares o en los pequeños comercios que armaron con los préstamos. Allí se producía todo tipo de amenazas y amedrentamientos para que paguen la deuda contraída. El juez tiene en su poder denuncias donde se registró violencia física de a los deudores.
    Y en este sentido se pudo discriminar a personas con distintas funciones; “volanteros”, que se encargan de repartir las tarjetas, ofreciendo los créditos sin garantías. En el caso de esta banda de colombianos simulaban ser vendedores de muebles. Un “administrador”, que se dedicaba a recibir las llamadas y atender personalmente al “cliente”. Los “cobradores”, que como los “rompehuesos” también suelen desplazarse en motos y se encargan de recaudar lo adeudado más los intereses. Los “jefes de seguridad”, que estaba a cargo del sistema de cobranzas bajo presión cuando alguna de las víctimas no puede pagar la deuda contraída, amedrentándolo y amenazándolo.
    Venta de muebles
    En Zárate era común que esta banda opere en la calle vendiendo muebles de pino, los cuales se ofrecen en muchas cuotas y sin ningún tipo de garantía. Detrás de esta “fachada”, aparecía el ofrecimiento de los supuestos préstamos acomodados a las necesidades de cada cliente.
    “Micro lavado” de dinero
    El Estado nacional puso foco en esta nueva modalidad que desde Colombia se expandió primero a México y ahora flagela a países como Venezuela, Guatemala, Uruguay, Perú, Chile, Bolivia, Honduras, Panamá y Brasil.
    A mediados del 2016, un grupo de investigadores de la Policía Nacional de Colombia llegó a nuestro país para entrevistarse con funcionarios, ya que tenían la información de que los criminales colombianos operaban bajo este sistema en nuestros país que trabajaba con el micro lavado de dinero y el micro tráfico de dinero negro a partir de este sistema “gota a gota”.
    “En conjunto con Colombia, Argentina se ha puesto a la vanguardia en la lucha contra el gota a gota, que tiene como objetivo atacar a personas vulnerables y blanquea el dinero para el narcotráfico”, expresó la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, y agregó: “Después de entender el modus operandi, llegamos a la desarticulación total de la banda criminal integrada por estos diez colombianos”.
    Finalmente, Eugenio Burzaco, secretario de Seguridad de la Nación, reveló días atrás que estos préstamos de altísimas tasas generan un sistema de lavado de activos que se envía hacia Colombia mediante correos privados en la zona de frontera y es por ello que en la actualidad se está investigando, de forma paralela en México, Colombia y Argentina, si estas personas tienen vinculación a alguna banda narco, como destinatarios final del dinero recaudado.

    Gendarmería realizó allanamientos en Capital, Zárate y varios distritos del conurbano.