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  • Se perdieron entre 5 y 7 mil puestos de trabajo en la zona

    26/8/2019
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    Si bien no hay datos oficiales a nivel nacional y provincial sobre la pérdida de puestos de trabajo; el Ejecutivo local sigue al tema muy preocupado por el contexto macroeconómico nacional. Es por ello que mantienen un sondeo de la situación tras un contacto fluido con sindicatos y recibir diferentes postulaciones de desocupados en su oficina de empleo municipal.
    “En los últimos cuatro años, en esta zona de Zárate- Campana y Baradero, se perdieron entre 5 y 7 mil puestos de trabajo. Por lo tanto nosotros creemos que el gobierno aplica un sistema anti laboral, del beneficio para unos pocos y siguiendo la especulación económica. Hoy no hay emprendimiento industrial que nos permita, como sociedad, recuperar esos puestos laborales que se perdieron en nuestra región y menos aún en Zárate. Es muy preocupante la situación”, expresó el secretario de Desarrollo Económico municipal, Leonel Soto.
    A modo de repaso, podría confirmarse que el inicio de la debacle de fábricas que cerraron sus puertas, o que aplicaron una reestructuración de personal grande, podría ubicarse con el cierre inesperado de la empresa TFL en marzo de 2015; aún con el anterior gobierno kirchnerista.
    Este fue el inicio de la denominada sangría “química”. Allí la firma despidió a 120 trabajadores tras el cierre de sus puertas en nuestra ciudad. Luego fue Quipro, en Campana, y el cierre de Atanor en Baradero, dejando a 80 obreros en la calle. También fue resonante el caso de Carboclor, en Campana, que cesanteó a 170 trabajadores en julio del año 2017.
    Por su parte, Papelera del Plata despidió a 160 trabajadores en el último año y medio y Lanxess terminará de desguazar su planta de Zárate a mediados del año que viene, dejando atrás 170 puestos de trabajo perdidos.
    Otras dos empresas de Campana que decidieron reducir su plantilla de personal fue Bopp (ex Sigdopack) con 70 obreros y Bunge que despidió a más de 30 empleados.
    A esto se le suma que en abril del año pasado cerró sus puertas definitivamente “Rohm and Haas”, filial de Dow Chermical; dejando sin trabajo a 32 empleados químicos y 50 trabajadores fuera de convenio en Zárate.
    Luego se generó el conflicto en Pampa Energy, con 20 trabajadores despedidos en función de una de las plantas que cerró en el predio fabril ubicado en el acceso a nuestra ciudad. Además, y al igual que en Bunge Campana, hubo un número no determinado de personas que decidieron acogerse al retiro voluntario.
    En el mes de julio del año pasado, otros 270 trabajadores de Nucleoeléctrica Argentina fueron despedidos luego de que la empresa los dejara cesantes en sus contratos.
    Incluyendo a la localidad de San Pedro, 67 trabajadores de la firma COPLAC y también otros ocho trabajadores de Celupaper, desarrolló el año pasado un proceso de retiros voluntarios con más de 20 trabajadores que se acogieron a esta “salida negociada”.
    Año complicado para las automotrices
    Este año comenzó muy duro, con la crisis pegando de lleno en el rubro automotriz y logístico. En Honda unos 134 empleados se adhirieron a un proceso de “retiros voluntarios” durante el verano y en marzo del año que viene quedarán desempleados 500 trabajadores, 340 empleados bajo convenio de SMATA y alrededor de 160 administrativos por el cierre de la fabricación de automotores.
    También en la firma logística Elta Transporte, a principios de año se abrió un proceso de retiro voluntario que incluyó a 40 trabajadores y otros 25 fueron despedidos, según lo asegurado por el gremio de Camioneros.

    Proyecto Carem: el sector nuclear viene atravesando un conflicto con trabajadores.

    Finalización de contratos

    La otra cara de los despidos es la finalización de los contratos que atañe particularmente al rubro de la construcción. En este sentido el primer foco de conflicto estuvo en Campana, con dos empresas contratistas de Siderar, el mayor grupo siderúrgico del país del que forma parte el grupo Techint. En este caso Loginter y Camau despidieron a 300 trabajadores en marzo del año 2016 por una reestructuración de personal.
    A mitad del 2017 varios sindicatos “fuertes” se trasladaron a la rotonda para reclamar 680 despidos de Uocra y otros 250 de Uecara, trabajadores jerárquicos, técnicos y administrativos de las obras de Atucha 2. Además de todos los empleos indirectos que se ven afectados cuando suceden estas finalizaciones de contratos, como en el caso de la mega obra de Atucha 2. A la par de la pérdida de puestos de trabajo directos, estimaron que los despedidos “indirectos”, en materia de transporte, gastronomía, maestranza y seguridad sumaron 220; completando un total de 1150 trabajadores.
    Finalmente en diciembre de 2017 otros 645 obreros de la construcción quedaron desempleados sumando, únicamente en el 2017, 1575 personas del sector nuclear.

    ¿Otro conflicto?

    El Partido Obrero, anunció que habrá nuevos conflictos laborales en la papelera Softys. “La empresa se está expandiendo en Zárate donde está instalando una nueva máquina papelera, la cuarta, dedicada exclusivamente a la fabricación de papel para exportar. Mientras esto sucede la patronal decide imponerles siete días de vacaciones adelantadas a todos sus trabajadores; excusándose que la medida que tomaba `por lo que está pasando en el país y la poca venta´. Los siete días de vacaciones que la patronal papelera le impone a los trabajadores de Zarate responde a que tiene los depósitos llenos de producción. Especula con una gran devaluación del peso para meterlo en el mercado nacional e internacional», dijeron.

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