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  • Juan Insúa: Un Zarateño entre la revolución Radical y el poderoso Ferrocarril inglés

    7/9/2019
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    (*) Damián Vidal

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    ¿Sabía usted que el primer jefe que tuvo la ferroviaria (y monumental) Estación Retiro, inaugurada en 1915, fue un zarateño? Que inclusive mucho antes, siendo aún menor de edad, se enroló en las filas Yrigoyenistas del pueblo, máuser al hombro, para sublevarse contra la gobernación en la asonada Radical de 1893? Juan Insúa era su nombre. Vayan estas líneas para conocer más sobre este singular Zarateño en la historia.
    Nació en Zárate, en 1874. Los Insúa eran un apellido más que conocido y acomodado en el pueblo. De niño Juan es enviado a estudiar a Buenos Aires, un lujo para la época. De vuelta a Zárate, en la adolescencia, comienza a trabajar en el comercio paterno; pero allí no se siente propio, pues ya su pasión estaba focalizada en el ferrocarril. Es por ello que se apronta a la estación local del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario (FCBAR), y consigue comenzar como practicante, para dar los primeros pasos y aprender el oficio de ser ferroviario, en 1892. Luego será formalmente empleado como telegrafista, hasta alcanzar a ser segundo jefe de la estación.
    Pero en proceso de esta incipiente carrera, lo aguarda un evento histórico del cual no podía dejar de ser parte: en Julio de 1893 estalla la Revolución Radical, la primera gran revuelta que desatan Alem, Yrigoyen y los grandes caudillos de la UCR ya conformada como tal; enfrentado el gobierno nacional y particularmente en la Provincia de Buenos Aires donde el despliegue fue casi total en su favor. En Zárate los radicales copan la municipalidad y otros edificios públicos; y un grupo, entre los cuales se encuentra el aún menor de edad Juan Insúa, se suma a los insurgentes que parten en tren hasta San Nicolás, a fin de juntar en la frontera norte de la provincia distintos frentes para meter presión de cara a Rosario. De allí fueron redirigidos a Luján, para luego desplegarse a Temperley, donde la plana mayor de la UCR forma las filas. Los zarateños conforman en un batallón bautizado como “Coronel Dorrego”, equipado a modesto fusil Máuser de un solo tiro. Con la intención de copar la gobernación en La Plata se dirigen las fuerzas radicales. Entre los zarateños, además del jóven Insúa, marchan Ibar, Desbouts, Podestá, Donato y otros vecinos del pueblo, quienes toman posición en la zona del Arroyo del Gato, entre Ringuelet y Tolosa.
    Si bien la revolución se pudo dar por triunfante, estableciendo gobierno provisorio en la provincia de Buenos Aires y otros puntos; a fin de evitar un mayor derramamiento de sangre y con fuertes diferencias internas en sus referentes sobre el curso a seguir, a finales de Agosto entregan las armas. Por testimonio hallado de un viejo correligionario participe, sobre lo cual se basa esta reconstrucción, dice que el mismísimo y temible General Bosch reconoció, saludando a venia, el respeto que le merecía este gallardo grupo diezmado de zarateños insurrectos. Para Juan Insúa, esa marca de haber participado de tamaño suceso, a tan joven edad, la llevará consigo siempre.
    Vuelto a sus tareas en el ferrocarril, Estación Zárate, para mediados de 1894 deja la segunda jefatura de estación y pasa a cumplir símil función en la de Campana, pero por breve tiempo. Es derivado meses más tarde, ya para asumir como jefe, en la estación Anchorena. A partir de allí continuará en la máxima jefatura de estación en distintos puntos el FCBAR, primero en Alsina, luego en San Pedro (1889), Campana nuevamente y, por último, desde Julio de 1903 en uno de los puntos más importantes de la línea de Buenos Aires a Rosario: la estación San Martin.
    La vida de Juan Insúa, que ya de por sí había sido notablemente sorprendente y agitada en sus apenas 30 años, comenzará otra nueva etapa; ahora plena desde su función ferroviaria. Ni se imaginaría, quizás entonces, lo que le deparará la vida una década más tarde… (Continuará).

    Revista Fray Mocho. Uno de los pocos, sino único, documento conocido donde se ilustra la participación de Zarateños en la memorable asonada Radical de 1893. El joven Juan Insúa -sentado al centro cruzado de piernas-, junto a otros vecinos de entonces, acantonados en la zona del bosque de La Plata.