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  • “Las malas políticas del Estado destruyeron a la industria química y petroquímica”

    15/10/2019
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    En la zona, durante los últimos años, la industria química y petroquímica sufrió el despido de 600 trabajadores; el cierre de las empresas Lanxess, Quipro, Atanor Baradero y Rohm and Hass; la reducción del 50% del personal en Bunge y alrededor del 60% en Carboclor.
    En ese sentido, el actual Tesorero y Secretario General electo del Sindicato de la Industria Química y Petroquímica de Zárate, Campana y el Litoral, Néstor Carrizo, evaluó: “La situación de algunas empresas, como la de Carboclor por ejemplo, afectó notablemente a la comunidad de Campana. Sin embargo, el intendente Sebastián Abella no se ocupó del tema. No pudimos tener ni una sola reunión, nunca nos recibió. Él respondió y adhirió también a esta postura pasiva y de cero intervención cerrándonos por completo el diálogo y evitando involucrarse”.
    Entre los motivos de esta crisis están la apertura de las importaciones, un tipo de cambio desfavorable y un 65% de la producción destinado a un mercado interno poco competitivo.
    “La situación fue muy difícil desde un primer momento porque no hubo posibilidades de negociaciones. Sentimos que el gobierno ni el Ministerio de Trabajo quisieron intervenir en las empresas. Parecía que la intervención en el mercado laboral estaba prohibida”, detalló Carrizo respecto a los despidos.
    Además enfatizó que “no había diálogo, conciliaciones, nada” y que “el Gobierno eligió no intervenir esperando que el mercado se reactivara por sí solo sin considerar que detrás del conflicto hay trabajadores y familias”.
    También indicó que “lamentablemente” fue muy bajo el porcentaje de trabajadores que lograron reubicarse. Sólo pudieron hacerlo unos pocos jóvenes que, a partir de su experiencia, fueron reabsorbidos por el sector. Pero los mayores no tuvieron la misma suerte y aún siguen desempleados.
    “A esto, -agregó- hay que sumarle que la cifra de desempleo es aún mayor porque cuando indicamos que se despidieron a más de 600 trabajadores hablamos de quienes integran nuestro convenio, pero hay que tener en cuenta que por cada empresa que cierra hay supervisores, jefes y administrativos que también pierden su fuente de trabajo”.
    Lejos de ser una situación que quedó atrás, Carrizo aseguró que el conflicto sigue vigente: “Por ejemplo, negociamos paritarias con las empresas y llegamos a un acuerdo, pero el Ministerio de Trabajo no lo homologa”. Y destacó que “las empresas pagan por buena voluntad” y porque de alguna manera “entienden que los trabajadores tampoco son responsables de la actual situación”.
    Según explicó, Carrizo los recientes resultados de las PASO “las pusieron en un compás de espera” que, por el momento, retienen proyectos productivos y sostienen el cierre de sectores, entre otras cuestiones. “A la espera de una mejora en la situación económica”, precisó.
    “Estamos convencidos de que las malas políticas del Estado destruyeron a la industria petroquímica. Sin embargo, todos apostamos al crecimiento del país. Queremos que la industria de Zárate y Campana vuelva a ser lo que era”, cerró Carrizo.

    El cierre de Carboclor, un duro golpe para la economía de la zona.