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  • Puente Km 0.211, alias «El Puente de la Muerte»

    11/11/2019
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    Sin repetir y sin soplar nombre puentes de Zárate… Seguramente la gran mayoría responderá entre los tres primeros al “Puente de la Muerte”, tan popular como quizás desconocida su historia, siempre llena de misterio a través de décadas y los variados fundamentos que se han esgrimido para justificar su particular apodo.
    Podemos contar su historia a partir de la tercera línea ferroviaria que tuvo su llegada a Zárate: la empresa Ferrocarriles de Entre Ríos (FCER), cuando en 1905 obtiene la autorización para prolongar sus vías a Buenos Aires. Para ello ejecuta la ingeniería de alcanzar con sus rieles la zona sur entrerriana (de Gualeguay a Ibicuy), cruzar las formaciones ferroviarias por el río Paraná con un inédito servicio fluvial de “ferry boats” y continuar sus líneas en tierra firme hasta alcanzar quien las conecte con la Capital Federal, en este caso logra convenir con la empresa Ferrocarril Central de Buenos Aires (FCCBA), que tenía punta de riel en el pueblo de Zárate.
    Así entonces el FCER construirá su instalación ferroviaria y el tendido de aprox. 2km desde el atracadero de los ferrys hasta empalmar con el FCCBA en la parte alta del pueblo. Es aquí donde para 1907 “se propone construir un puente de acero de un tramo de veinte metros de luz sobre una calle pública en Zárate” el cual llamarán formalmente: “Puente Km 0,211”. ¿Por qué esta denominación? Pues bien, si uno se sitúa en centro del puente y se proyecta en dirección a la zona alta, al cabo de 211 metros encontrará el “Cero” del FCER; esto se da en lo que hoy sería a la altura de la Casona Güerci lado bajada Caseros. Es decir que el empalme del FCCBA con el FCER se daba en ese punto. Esto confirma un dato clave y tergiversado muchas veces: el Puente de la Muerte pertenecía FCER, al igual que todo el ramal al atracadero y ferrys inclusive, no al FCCBA.
    El 30 de Julio de 1907 el Ministerio de Obras Publicas aprueba oficialmente los planos del famoso puente. Y al concluir todas las obras en ambas provincias, más la incorporación de ferry Lucía Carbó, en Marzo de 1908 comienzan los servicios. El Bajo zarateño comenzará una etapa de dinámica extraordinaria con sus industrias, puerto y actividad ferroviaria.
    No pasará mucho tiempo en que empezará a ser noticia nuestro emblemático puente, y comenzará a sembrar su fama. Antes del año, en una solicitada en el Diario El Debate de diciembre de 1908, se nos cuenta: “SOLICITADA. Agradecimiento: El que suscribe, agradece a todas aquellas personas que, en una u otra fortuna, han prestado su concurso y ayuda a salvar a mi hijo Leonardo, con motivo de su caída del puente del F.C. Entrerriano, de la cual sufrió serias lesiones…”. Primer punto a destacar: es extraño pensar que muchos usasen este trayecto “para cortar camino” hacia el frigorífico como ha sabido comentarse con los años, ya que no solo no ahorra significativo tiempo alguno su trayecto, sino que es extremadamente peligroso cruzarlo; pues ni es cómodo el paso entre durmientes, sin balasto, ni tiene pasarelas ni barandas. Muy probablemente quienes lo cruzarían lo tomasen como una aventura o desafío más que otra cosa.
    Por otro lado, en esta historia es clave contemplar el desvío ferroviario a la fábrica de papel (que si era del FCCBA), construido y habilitado para 1912. Este nacía desde este mismo ramal del FCER a la altura del frigorífico y corría sobre lo que hoy sería la nueva Avenida 7 de Julio, para ingresar a la papelera. Con esto no solo aumenta el tráfico y la dinámica de la zona sino que trae nuevos inconvenientes. Comenzó así a ser común accidentes con peatones y vehículos, empezando a valerle el mote popular de ser una zona sensible a constantes incidentes. Un hallazgo impecable en el diario La Prensa de Mayo 1915 nos da las pautas claves para comprender esto: “Nuevo accidente en Zárate. En el desvío de la empresa del Central Buenos Aires, de la estación local a la fábrica de papel, ocurrió hoy un nuevo accidente, ocasionado por un tren de maniobras que destrozó un coche e hirió gravemente a su conductor, Juan Bordenave. Hace poco, el mismo tren ocasionó la muerte del vecino señor Gulo, en circunstancias en que este se retirara del frigorífico The Smithfield, después de haber realizado su trabajo. Por casualidad no han ocurrido mayores desgracias, pues el desvío es el paso obligado de los obreros que cruzan dicho establecimiento, porque cruza varias calles. Ese lugar, la población ha bautizado con el nombre de “Desvío fatídico”, carece de barreras en todo el trayecto, con violación de la ley; no tiene señales de peligro, y en él los trenes maniobran de noche. Por otra parte, el terraplén del Entrerriano, impide distinguirlos hasta que se hallan encima…”
    Saber ahora que el pueblo de Zárate comenzó a llamar “Desvío fatídico” al ramal del FCCBA, y que el terraplén y puente km 0,211 del FCER desfavorecían aún más a la visual de los transeúntes, plantea un nuevo escenario a inferir sobre el mote impuesto al puente, y es que quizás no hubo un hecho puntual donde se lo catalogue como lo conocemos, sino que el habla popular y las constantes deformaciones de la transmisión oral hayan convertido con los años en “Puente de la Muerte” a ese incipiente “Desvío fatídico” que le llamaban los lugareños allá por 1915, alentado por la sucesión de hechos que por propios o adosados se va generando con el tiempo. Además, son reiteradas las crónicas periodísticas de época con casos de peleas, muchas a cuchillo limpio y con desenlaces fatales, en la zona cercana al puente ferroviario, lo cual no ha hecho más que agrandar seguramente su mito.
    En las décadas siguientes aumentará el auge industrial, portuario y ferroviario de la zona, comenzando su lento languidecer para la segunda mitad del siglo XX, y luego sumado a la inauguración del Complejo Ferrovial Zárate Brazo Largo, el puente queda solitario para la década del ‘80. Pero ya para ese entonces estaba bautizado a fuego popular con el nombre de “Puente de la Muerte”, pasando ya a ser leyenda con la que generaciones nacieron y continuaron mitificando.
    En la zona del Bajo zarateño se despliega este puente icónico con 112 años de historia, roído por el abandono y millones de toneladas que supo soportar, lleno de misterios que aún hoy sigue dando que hablar y que ya forma parte del patrimonio histórico, cultural y paisajístico de la ciudad.

    En la esquina de San Lorenzo y Sargento Cabral se despliega el popularmente llamado “Puente de la Muerte”. Convertido ya en un ícono ineludible del Bajo zarateño, firme allí desde 1907.
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