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  • Una ciudad que continúa conmocionada

    26/1/2020
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    Hace una semana, las primeras publicaciones daban cuenta de un terrible acontecimiento ocurrido a casi 500 kilómetros de Zárate; a pesar de esa distancia, la comunidad zarateña en su mayoría, se vio consternada por un crimen que ponía a esta porción de tierra a orillas del río Paraná, otra vez en la mira de todo el país.
    Desde comienzos de semana, las calles de la ciudad fueron el escenario de decenas de periodistas que llegaron a este suelo para buscar lo que se conoce como historias satélites al meollo en cuestión: En la madrugada del sábado, diez jóvenes asesinaron a golpes a un muchacho en Villa Gesell.
    LOS HECHOS
    El jueves anterior, un grupo de jóvenes entre 18 y 20 años, algunos de ellos pertenecientes al club Náutico Arsenal donde practicaban rugby, habían dejado esta ciudad para alojarse durante los días siguientes en un chalet ubicado en calle 202, en la entrada al Bosque Pinar. Durante las primeras horas allí, transcurrieron visitas a la playa, comidas en grupo, donde también se tomaron algunas fotografías y las compartieron en sus redes sociales. En la noche del viernes, los jóvenes revisaron sus bolsos y seleccionaron las ropas que vestirían para asistir al boliche Le Brique, una discoteca de la abarrotada ciudad juvenil de Villa Gesell, donde se presentaría el trapero Neo Pistea. Allí, entre toda la multitud, estaban Matías Franco Benicelli; Ayrton Michael Viollaz; Máximo Pablo Thomsen; Luciano Pertossi; Ciro Pertossi; Lucas Fidel Pertossi; Alejo Milanesi; Enzo Tomás Comelli; Juan Pedro Guarino y Blas Cinalli. Todos oriundos de Zárate.
    También estaba Fernando Báez Sosa, un joven de 19 años domiciliado en avenida Pueyrredón al 1800, en el barrio porteño de Recoleta, quien estaba con un grupo de amigos. De un momento a otro, en el interior del local, se suscita un pogo y reina el descontrol ante la falta de espacio. Un amigo de Fernando vuelca sin intención una bebida sobre uno de los jóvenes del grupo de Zárate y allí comienza lo peor.
    El personal de seguridad de Le Brique, al ver el altercado que se estaba produciendo entre los dos grupos, decide expulsarlos del establecimiento; el grupo de Zárate sale por una puerta y a los pocos metros es interceptado por el personal policial que revisa algunos documentos, y luego parte hacia otro conflicto que se desarrollaba a pocos metros. El grupo de Fernando, es retirado del boliche por una salida distinta y en busca de un momento de calma, el joven se dirige a comprar un helado en un kiosco cercano. En ese instante, cuando ya habían pasado al menos diez minutos del primer cruce, es divisado por los zarateños que, encolerizados, se abalanzan sobre su víctima. En pocos segundos Fernando recibe golpes de puños que lo dejan inconsciente en el suelo, y allí, al menos dos de los involucrados lo ultiman con patadas en la cabeza y huyen del lugar.
    Durante la media hora siguiente, Fernando recibió reanimación cardiopulmonar (RCP) por parte de una joven que se encontraba en la zona y de un efectivo policial. A pesar de los intentos, el joven murió por los golpes recibidos.
    LA POSTERIOR DETENCION
    Los asesinos evacuaron rápidamente la escena y se refugiaron en el chalet que alquilaban. Dejaron sus ropas ensangrentadas apiladas en un rincón y como si nada hubiera ocurrido, se acostaron a dormir. Un sentimiento de extrañeza los invadió minutos más tarde, cuando el personal policial gesellino golpeó la puerta de la vivienda y los despertó a todos. La siguiente escena es conocida: todos terminaron esposados, boca abajo, en el patio de la propiedad, no sin antes desviar la atención de los uniformados mencionando otro nombre. ¿De quién son estas zapatillas? preguntó un efectivo señalando un par ensangrentado. “De Pablo Ventura”, respondió uno de los esposados.
    El Fiscal Walter Mercuri de la UFID Nro. 8 de Madariaga fue el primero en tomar intervención, y una de sus medidas iniciales fue llamar a la DDI de Zárate Campana y solicitar la aprehensión de Ventura.
    Pablo Ventura es un joven de 21 años, remero premiado en la disciplina que desde hace tiempo practica en el club Náutico Zárate; estudia para farmacéutico y sus características físicas son fácilmente identificables. Esto, se puede apreciar en el video que su familia aportó horas después de la detención a la Justicia. El registro fechado el 18 de enero a las 22 horas, muestra a Pablo -dueño de una gran altura- junto a su madre Marisa y su padre José en el restaurante La Querencia, ubicado en la zona de la Costanera. El trío se retira del local gastronómico cerca de las 23 horas y, según relató el propio Ventura a los medios de comunicación, se dirigió hacia la casa de unos amigos, donde estuvo hasta casi las 4.30 de la madrugada, hora en la que partió hacia su vivienda ubicada en calle Hipólito Yrigoyen, casi esquina Rawson. Esto mismo, reveló ante la justicia una vecina que fue testigo ocasional del momento en que el joven estacionaba su automóvil en el garage.
    LIBERACION DE PABLO VENTURA
    El lunes, tomó intervención en la causa, la titular de la Fiscalía de Villa Gesell, Dra. Verónica Zamboni que durante las horas siguientes se abocó a tomar declaraciones a los acusados, que por recomendación del abogado que los representa, Dr. Hugo Tomei, se negaron a la indagatoria; también se encargó de recibir el testimonio de Pablo Ventura, representado por el Dr. Jorge Santoro, y de los testigos que aseguraron que el joven no salió de Zárate en la noche del hecho. Finalmente, el remero fue liberado en horas de la noche del martes, aunque todavía permanece vinculado a la causa y participa de las ruedas de reconocimiento.

    Los zarateños fueron detenidos en un chalet que alquilaban.

    Consternación

    Al trascender detalles del brutal ataque, la comunidad zarateña quedó sumida en un estado que mezcla la consternación con la vergüenza. Es que la mayoría de los jóvenes, portan apellidos conocidos en la ciudad que aún conserva cierta vestigios de identidad pueblerina.
    Fue recien el miercoles, cuando los familiares pudieron ingresar a las dependencias policiales de Pinamar y Villa Gesell a ver a sus hijos. En las últimas horas, en base a los testimonios aportados por testigos, sumado al material fílmico, entre otros elementos que constan en el expediente, la Fiscal Zamboni imputó a Máximo Thomsen y a Ciro Pertossi, como los autores del «homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas», delito que prevé la pena de prisión perpetua; y procesó a los ocho restantes como partícipes necesarios, que contempla la misma pena.

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