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  • PCR o test rápido: cuándo, cómo y por qué implementarlos para COVID-19?

    30/5/2020

    Nos encontramos en un momento de mucha confusión respecto a la aplicación de test PCR y serológicos, también llamados “rápidos”. La población general no los distingue. A veces, incluso piensan que estas dos pruebas se contraponen.
    A la confusión se añade el que los test rápidos disponibles no son tan eficaces para el diagnóstico. En lo que sí coincidimos todos (sociedad, médicos e investigadores) es en la importancia de dar con un sistema que permita tomar el pulso al SARS-CoV-2 para evitar nuevas oleadas de la pandemia.
    Uno de los primeros pasos para lograrlo es identificar la presencia del virus por PCR y de la respuesta inmunológica por test rápido en la población, tanto con síntomas como asintomática. Simplificando, la reacción de la PCR amplifica en cadena un fragmento del genoma viral, de manera que, por medio de fluorescencia podamos identificarlo y cuantificarlo. Los test serológicos o rápidos identifican la presencia de anticuerpos en la sangre.
    Como en toda infección causada por un intruso nuevo, es importante conocer la biología del virus y cómo el sistema inmunitario intenta combatirlo. Al ser la primera vez que el sistema inmunitario ve a este virus, carece de anticuerpos específicos frente a él y, por ello, la batalla es sin cuartel. Una persona puede tener el virus en la faringe (uno de los principales sitios de replicación viral) y no haber desarrollado todavía anticuerpos preparados para dar respuesta a la infección.
    De esta manera, en países o zonas geográficas donde puede haber muchas personas potencialmente portadoras del virus sin tener síntomas es muy importante hacer PCR general o masivo.
    Esto fue de especial relevancia en las primeras semanas de la pandemia como la OMS aconsejó en varias ocasiones, pero lo es también en una desescalada del confinamiento y especialmente allí donde podría haber muchas personas llevando el virus de manera asintomática, como por ejemplo residencias u otras comunidades cerradas donde el contagio puede haber sido difícil de controlar hasta hace pocas semanas.
    La PCR puede tener falsos negativos, debido a que la muestra (de hisopado nasofaríngeo y orofaríngeo) no se tomó adecuadamente. Por eso, si la sospecha permanece, conviene repetirla tras unos días.
    Dentro de unos meses cuando ya haya muy pocas personas capaces de portar el virus en la población, la prueba más importante va a ser la serología a nivel poblacional. Eso nos dará una idea de cuántas personas han pasado la enfermedad y tienen anticuerpos. Es una información de carácter epidemiológico que ayudará a tomar mejores decisiones políticas en el futuro.
    A veces hay dudas de si las personas con anticuerpos “test rápido positivo” están protegidas frente a nuevas infecciones de SARS-CoV-2. Sobre esto hay que decir que aún no hay ninguna evidencia y que probablemente va a ser complicado tenerla.
    El único experimento que permitiría responder a esta pregunta sería exponer al virus a personas que tengan anticuerpos y determinar qué nivel de anticuerpos es protector. Esto, obviamente, no sería ético.
    Por tanto, sólo sabremos si las personas con anticuerpos pueden volver a infectarse cuando esto suceda por razones naturales durante un nuevo brote, que esperemos no ocurra, aunque es posible, teniendo en cuenta el bajo porcentaje de individuos con altos niveles de anticuerpos contra SARS-CoV-2 en los análisis poblacionales realizados.
    Mientras no llegue una nueva oleada de la pandemia, lo deseable en este momento es combinar ambos tipos de prueba, la PCR y los test rápidos, especialmente en regiones y colectivos gravemente golpeados por esta crisis sanitaria. Esto permitiría una desescalada más segura, precisa y eficaz. Y daría mucha paz a personas, familias, colectivos y empresas.

    Dr. Federico R. Simioli
    Médico Infectólogo
    M.N. 134255 M.P. 551400