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  • El desafío de mantener la salud metabólica durante una pandemia

    13/6/2020

    La pandemia mundial en curso provocada por la propagación del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 está teniendo profundos efectos sobre la salud y el bienestar humanos. Sin una vacuna viable actualmente disponible y el virus transmitiéndose rápidamente, los gobiernos y las autoridades nacionales de salud han actuado rápidamente, recomendando políticas de “bloqueo” y / o varios niveles de restricción / aislamiento social obligatorio para atenuar la tasa de infección.
    Una consecuencia inmediata de estas estrategias es la exposición reducida a la luz del día, lo que puede resultar en cambios marcados en los patrones de la vida diaria, como el horario de las comidas y el sueño. Estas interrupciones en la biología circadiana tienen graves consecuencias para la salud cardiometabólica para las personas susceptibles.
    La pandemia global causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 puede conducir a efectos nocivos para la salud a través de reducciones en el gasto diario de energía, ingesta de energía no compensada, sueño alterado y una disminución en los niveles de actividad física voluntaria.
    Es probable que tales patrones de comportamiento exacerben la actual crisis de salud pública creada por los bajos niveles de actividad física voluntaria y las consecuencias posteriores para la salud cardiometabólica.
    Algunos de los resultados negativos para la salud que resultan del aislamiento relacionado con COVID-19 pueden minimizarse mediante la implementación de estrategias de estilo de vida graduadas para reducir el tiempo de sesión, fomentar la actividad física estructurada y mantener buenas prácticas dietéticas.
    Durante el aislamiento y los períodos forzados de gasto energético reducido, un objetivo principal para todas las personas es mantener el equilibrio energético (es decir, hacer coincidir la ingesta energética con el gasto energético). Esto es un desafío incluso en condiciones normales de vida, como lo demuestra la alta prevalencia de sobrepeso / obesidad tanto en países industrializados como en desarrollo. Si bien el confinamiento se suma a la dificultad de conservar el equilibrio energético, se pueden implementar varias estrategias de estilo de vida que tendrán un impacto rápido y positivo en la salud metabólica a corto plazo (es decir, semanas-meses).
    La actividad física estructurada alivia la consecuencia del equilibrio energético positivo, simplemente reducir el tiempo total sedentario es un primer paso vital para mantener la salud cardiometabólica. Además, una buena práctica dietética puede mitigar las alteraciones metabólicas, y es esencial conocer la ingesta adecuada de proteínas y el horario de las comidas, al tiempo que garantiza que la ingesta de energía no sufra la ingesta de alimentos y la inactividad relacionadas con el aislamiento.
    La actividad física y las buenas prácticas dietéticas tienen una influencia bidireccional en el sueño, y juntas juegan un papel fundamental no solo en la salud cardiometabólica, sino que también pueden ser factores protectores para enfrentar positivamente los desafíos relacionados con el aislamiento.

    Dr. Federico R. Simioli
    Médico Infectólogo
    M.N. 134255 M.P. 551400