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  • El uso generalizado de mascarillas puede evitar nuevas olas de COVID-19

    20/6/2020

    El uso generalizado de mascarillas entre la población podría reducir la transmisión del SARS-CoV-2 a niveles controlables y podría evitar nuevas olas de la enfermedad pandémica en combinación con las cuarentenas.
    Una reciente investigación sugiere que los confinamientos por sí solos no detendrán el resurgimiento del SARS-CoV-2, pero que incluso las mascarillas caseras pueden reducir drásticamente los índices de transmisión si un número suficiente de personas las usan en público.
    La combinación del uso generalizado de mascarillas con el distanciamiento social y otras medidas de confinamiento, sería una forma aceptable de gestionar la pandemia y reabrir la actividad económica antes de que se desarrolle una vacuna eficaz contra la COVID-19.
    Al comienzo de la pandemia, las pruebas científicas sobre la eficacia de las mascarillas para retardar la transmisión de enfermedades respiratorias eran limitadas, y no había datos sobre la COVID-19, ya que se trataba de una enfermedad previamente desconocida.
    Sin embargo, ante los estudios publicados en las últimas semanas, el 5 de junio la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que todo el mundo utilice mascarillas de tejido en público para tratar de reducir la propagación de la enfermedad.
    El SARS-CoV-2 se trasmite al respirar partículas que contienen el virus que exhalan las personas infectadas cuando hablan, tosen o estornudan.
    En un estudio británico se vinculó la dinámica de la propagación entre las personas con modelos a nivel de población para evaluar el efecto en el número reproductivo básico (R0) de la enfermedad, en diferentes escenarios de adopción de mascarillas combinados con períodos de confinamiento.
    El R0 mide el número medio de personas a las que una persona infectada transmitirá la enfermedad. Un valor R0 superior a 1 puede conducir a un crecimiento exponencial de casos.
    El estudio concluyó que si la gente usa mascarillas cuando está en público es dos veces más eficaz para reducir el valor R0 que si las mascarillas se usan solo después de que aparecen los síntomas.
    En todos los escenarios analizados por el estudio, el uso rutinario de mascarillas en 50% o más de la población redujo la propagación de la COVID-19 a un R0 inferior a 1, aplanando las futuras ondas de la enfermedad y permitiendo un confinamiento menos riguroso.
    Se encontró que si 100% de la población combina su uso en público con otras medidas intermitentes de confinamiento se evita el resurgimiento del virus durante los 18 meses requeridos para dar con una posible vacuna.
    Se detectó que incluso las mascarillas caseras, hechas de camisetas de algodón o trapos de cocina son 90% efectivas a la hora de prevenir la transmisión.
    El estudio sugiere que si toda la población llevara mascarillas con 75% de efectividad, se podría reducir un número R0 muy elevado de 4,0 hasta debajo del 1,0, incluso sin medidas de confinamiento.
    Existe la percepción común de que llevar una mascarilla implica que se considera a los demás un peligro cuando, de hecho, principalmente quien la usa está protegiendo a los otros de sí mismo.

    Dr. Federico R. Simioli
    Médico Infectólogo
    M.N. 134255 M.P. 551400