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  • El médico que se curó el COVID-19 y volvió al Hospital: “Tenemos que quedarnos en casa y salir lo menos posible”

    29/6/2020

    Cuando se dice que los profesionales de la salud están en la primera línea de fuego en la lucha contra la pandemia del coronavirus, no es solamente una pintoresca figura retórica, sino que se trata de una descripción de la realidad que miles de médicos y médicas, enfermeros y enfermeras enfrentan a diario poniendo su propio cuerpo en el campo de batalla que la pandemia propuso para el mundo entero.
    Cuando terminó su guardia en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Zonal Virgen del Carmen, el Dr. Juan Pablo Mariscotti cumplió con todos los protocolos de bioseguridad y se dirigió a su domicilio, dispuesto a compartir el descanso con su familia. Esa madrugada su cuerpo le avisó que algo no estaba bien. Tomó un termómetro y lo confirmó: tenía 37.8 grados de temperatura.
    El Dr. Mariscotti tiene 46 años, un posgrado en Emergentología y actualmente cursa otro en Clínica Médica. Tiene 13 años de experiencia como médico, trabaja en el servicio de Clínica Médica del Hospital de San Pedro y desde hace cinco se desempeña en la guardia de Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Zonal Virgen del Carmen. Si bien el resultado que arrojó el termómetro podía revelar los primeros síntomas de cualquier otro virus que pulule por esta época, su intuición o el ojo clínico lo puso en alerta. Lo asaltó una profunda sensación de incertidumbre, dudas, angustia. Decidió aislarse y se sometió al análisis de hisopado para determinar si había contraído Covid 19. El resultado dio positivo.
    A partir de allí comenzó a hacer el ejercicio de recordar todos los contactos estrechos que había tenido en horas anteriores. Para su sorpresa, ni su familia, pacientes o compañeros resultaron contagiados. Excepto por esas líneas de fiebre que encendieron las alarmas, el médico no experimentó ningún otro síntoma durante los 12 días que se mantuvo aislado en una habitación de su casa.
    “No tenía dudas por lo que me pudiera pasar. En estos días eso forma parte del oficio, no voy a ser ni el primer ni último trabajador de la salud que en el contexto de su trabajo se enferma de algo, en este caso fue Covid 19, pero podría haber sido de cualquier otra cosa. Forma parte de la actividad profesional. Pero si me angustió muchísimo la posibilidad del daño colateral. Hasta que todos mis contactos y mis compañeros de los dos trabajos dieron negativo, ahí recién me pude relajar y decir que era un mal momento que había que pasar”, cuenta Mariscotti. Aunque no tuvo que experimentar padecimientos físicos de la enfermedad, su cuadro si le contrajo otras angustias como la distancia con su pareja, con quien se comunicaba via videollamadas a pesar de estar separados solo por una pared.
    Su malestar era no saber hasta dónde podía haber llegado el virus, lo atormentaba la preocupación de haber podido contagiar a un paciente al que trató de ayudar. “Eso genera una culpa que te va a acompañar el resto de tu vida”, señala.
    En ambos trabajo, el médico atiende pacientes con Covid 19 positivo. Por eso, remarca lo fundamental de tomar todos los recaudos de bioseguridad al momento de realizar una intervención. “La historia la estamos escribiendo, el mundo está enfermo porque es una pandemia. Hay situaciones de extremo colapso sanitario en muchos países cercanos, que tienen un sistema de salud con muchísimos más recursos económicos que el nuestro. Uno, dentro de sus limitaciones, trata de cuidarse con las herramientas que tiene lo mejor posible. Nosotros nos vamos a contagiar, muchos de nosotros, forma parte de nuestro trabajo. Pero el tema es el daño colateral; por cada paciente positivo puede haber entre tres y seis contagios, y eso es exponencial”, explica.
    Durante las casi dos semanas que duró su tratamiento, el Dr. Mariscotti se practicó él mismo los controles clínicos básicos porque no quería a exponer a ningún compañero. “La enfermedad nos pone bastante nerviosos, porque son muchas las cosa que tenés que tener en cuenta.Las medidas de bioseguridad son universales, no solo por el Covid, sino por otras enfermedades infectocontagiosas de alta transmisibilidad”, refiere. Es en este contexto cuando más deben acentuar los cuidados al vestirse o desvestir, porque no es lo mismo atender a un paciente que se encuentra en buen estado de salud, que a uno que está grave y hay que colocarle asistencia respiratoria mecánica.
    Sin obviar las consecuencias económicas y sociales de la medida de aislamiento social preventivo obligatorio, el médico remarca que en este momento es la única herramienta con la que se cuenta para dar pelea a la pandemia: “Si hablamos de epidemiologia e infectología, en una enfermedad que es altamente transmisible, lo lógico es la cuarentena, no hay otra cosa hasta que se descubra la vacuna. Tenemos que quedarnos en casa y salir lo menos posible”.
    Luego de dos hisopados que dieron negativo, el Dr. Juan Pablo Mariscotti finalmente fue dado de alta, con la tranquilidad de que su contagio no afectó a terceros. Será parte de futuros análisis saber si su organismo generó anticuerpos.
    Finalmente, como conclusión, reflexionó: “Que la gente se cuide, que respete, que tenga en cuenta la distancia social y que no salga sin el tapaboca o el barbijo. Porque cuando ves a un paciente sufrir, con un respirador, poli-invadido, decís ‘bueno, no cumplió con esto’. Por hoy no podemos juntarnos a comer un asado, cuidémonos hoy para que después no falte ninguno”.