El martes por la tarde se celebró uno de los días más importantes para toda la comunidad parroquial de Villa Massoni, la fiesta patronal de la Virgen de Luján.
Por la tarde el cura párroco, Osvaldo Montferrand, ya fue colocando los banderines en el atrio, días antes el pasacalle a la entrada de la parroquia y así se fue configurando una fiesta diferente, de la que todos los vecinos participaron convocados por la virgen, a pesar de ser un día martes por la tarde.
Cerca de las 18:45 fue acercándose el grueso de los fieles que completó todo el templo. A las 19 horas comenzó la misa con la presencia del obispo Oscar Sarlinga, el cura párroco Osvaldo Mont-ferrand y el sacerdote Carlos Barbero.
Como no podía ser de otra manera, la entrada de la virgen fue emocionante, llevada en andas por chicos vestidos de paisanos. Luego la colocaron en el altar y ellos presenciaron toda la misa allí, sentados a un costado con total atención.
El resto de los fieles se ubicó en los bancos, con capacidad para doscientas personas, y más del doble de esta cantidad la tuvo que presenciar parada por la gente que desbordó el lugar demostrando, una vez más, su devoción por la virgen.
Claro que no terminó todo allí, a la salida de la misa, todos los presentes fueron sorprendidos por colaboradores de la parroquia que los convidaban con gaseosa y comida, en lo que fue una gran fiesta.
“Normalmente los eventos y las fiestas tienen un fin utilitario de acuerdo a la sociedad utilitaria en la que vivimos. Están hechos para algo. Pero el espíritu de estas festividades fue otro, fue el de compartir, el de reunirse. Quisimos adoptar esta nueva cultura que ya no es la del interés sino la de la unión, en donde no importa qué es lo que hay para comer sino lo que se comparte”, comentó el cura párroco Osvaldo Montferrand.
“Claro que tuvimos obstáculos, uno era este, el fin utilitario que muchas veces se les otorga a las cosas y, por otro lado, eso que muchos creen, que una fiesta en la iglesia es triste, seria y solemne. Por eso tomamos a la fiesta de la Virgen como una posibilidad para compartir, brindar sin interés. Entonces no fue la misa únicamente sino también la fiesta, el hecho de reunirnos y compartir”, agregó Mont-ferrand.
“El próximo 30 de mayo y hasta el 3 de junio se realizará el VII Encuentro Mundial de las Familias en Milán bajo el lema el Trabajo, la Familia y la Fiesta y es muy acertado este mensaje creado por el obispo, porque sin trabajo no hay familia, y en la familia es en donde se comparte, en donde hay fiesta. Allí no se hace negocio, no se intenta ganar dinero sino que es para gastar todo lo que se ganó en el trabajo. La familia es para compartir, no es algo utilitario. Por este motivo se perdió el domingo como el Día del Señor, donde estaba prohibido el trabajo para estar en comunidad, festejar y compartir. Este es el espíritu que queríamos recuperar en estas fiestas patronales; y salió todo bien porque la fiesta la hicimos entre todos, todos colaboramos para que salga bien convocados por la virgen”, destacó el cura párroco de Nuestra Señora de Luján.








