Al igual que en el Interior Interior de la provincia de Buenos Aires, la zona norte de la provincia de Buenos Aires también sufrió afectaciones en las cosechas invernales que tienen como principal cultivo al trigo.
“Las lluvias produjeron anegamiento y encharcamientos en muchos campos. En algunos casos, algunos cultivos se pudieron recuperar pero en otras situaciones no; sobre todo aquellos lotes que tuvieron anegamientos con períodos más largos. Como estamos hablando de cultivos invernales, es aún más difícil la situación porque los días son más cortos, hay pocas horas de sol y la incidencia de la lluvia es muy fuerte”, evaluó el titular de la Agencia de Extensión Rural del INTA local, Adolfo Paganini. La misma situación sucedió con la horticultura y la floricultura.
“La media histórica de precipitaciones que registra el INTA en el mes de agosto, desde el año 1965 a la fecha y en nuestro territorio, es de 45 milímetros mensuales. Recién en 1989 se registraron 130 milímetros. Sin embargo en la actualidad, el registro de este agosto fue de 170 y 180 milímetros en algunas zonas; con picos que marcó superaron los 200 milímetros. Esto quiere decir que desde el año 1695, este agosto fue el más lluvioso en toda la historia”, explicó.
Por otro lado, informó que otra consecuencia, en este agosto lluvioso, la padeció la ganadería. “Aquellos productores que están en zonas bajas, como bañados, se debieron desplazar hacia otras zonas más altas, achicando la superficie de aptitud forrajera para los animales. Dado que la agricultura trabaja en zonas altas, la ganadería lo hace en lugares en donde no se puede sembrar. De aquí la necesidad de mudarse a otras zonas altas para que no se vea afectada su actividad”, agregó Paganini.
Expectativas
En otro orden de cosas, el titular de la Agencia de Extensión Rural del Inta local anticipó que dentro de todo este panorama desfavorable existen buenas expectativas para la próxima campaña de “cosecha gruesa”.
“Siempre hay que mirar lo positivo, en Argentina de la zona pampeana norte el 80 % se dedica a la cosecha gruesa, ya sea soja, maíz, sorgo granífero, girasol y otros cultivos menores. Todos cultivos de la campaña primavera/ verano. Por eso es muy importante el dato de reserva hídrica que hoy tenemos para el aprovechamiento de los cultivos posteriores. El año pasado, julio, agosto y septiembre fueron de muy escasas precipitaciones, lo cual ocasionó poca reserva hídrica en el suelo antes de la siembra; acompañado después en un proceso de altas temperaturas y pocas lluvias. Por eso los cultivos rindieron menos de lo esperado. En esta campaña arrancamos diferentes, con un perfil de suelo con mucha reserva de agua. Entonces es de esperar que tengamos mejores rindes en los cultivos gruesos, esencialmente de soja, que es lo más sembrado en toda la región”, concluyó Paganini.








