Cuando en la mañana del sábado pasado todo se preparaba para el festejo por el optimismo argentino sobre el triunfo de la selección nacional en el partido a jugarse a las 11 contra la selección alemana, pronto llegó la desilusión cuando, con pocas excusas para la defensa, Argentina cayó ante Alemania por goleada 4-0 en cuartos de final. Poco antes de comenzar el partido, la ciudad estaba prácticamente desierta, la mayoría de los comercios del centro habían cerrado sus puertas y la gente-muchos jóvenes- se comenzaron a concentrar desde media mañana en bares con pantallas televisivas y en la Plaza Italia donde el Municipio había instalado una pantalla gigante y desde donde el intendente Osvaldo Cáffaro y funcionarios municipales siguieron el encuentro.
Los alemanes arrancaron con un gol a los 3 minutos del inicio y toda la ilusión comenzó a desmoronarse. Después del segundo gol alemán, la gente comenzó a desplobar la Plaza Italia y se apagaron todos los festejos como si se hubiesen quedado sin respuestas ante la adversidad. Fuera de la Copa Mundial, la desilusión ganó la calle. Hace 20 años que el conjunto nacional no llega a semifinales.










