Coordinadamente entre las autoridades del establecimiento educativo, Bomberos Voluntarios y las áreas municipales de Defensa Civil, Medio Ambiente, Comercio y Tránsito, ayer el colegio San Pablo puso a prueba una vez más su plan de contingencia con un simulacro de incendio. Acorde a la evaluación de directivos y personal de seguridad, los resultados fueron positivos.
La situación de emergencia planteada consistió en la simulación de un siniestro originado en el segundo de los seis niveles del edificio y la ubicación de dos personas que, al momento del conteo, se encontraban desaparecidas en algún lugar del inmueble, lo que resultó ser una prueba para el personal bomberil.
Tanto para las autoridades escolares como para la unidad de rescate, ambas pautas se cumplieron positivamente. El tiempo de evacuación del establecimiento se produjo en 4 minutos, en forma ordenada y por las distintas salidas con las que cuenta el colegio, sin pánico por parte del alumnado que desconocía la situación aunque ya está acostumbrado a este tipo de ejercicios.
Esta actuación se realiza todos los años en el colegio con el fin de mostrar a toda su comunidad educativa las pautas que tienen que adoptar en caso de producirse un accidente de estas características.
Cristina Aguilá, directora institucional del establecimiento, informó que desde hace 8 años se ejecutan este tipo de actividades en forma anual, en los distintos turnos y niveles educativos.
“Tenemos que estar preparados para las emergencias, arbitrar los medios para que esté todo listo por si acaso, desde los alumnos hasta del personal docente y no docente”, dijo y agregó: “tenemos que saber que las emergencias existen”.
Aunque en esta oportunidad los alumnos no sabían nada y los docentes sabían a medias, todos actuaron con tranquilidad cuando fueron sorprendidos por las alarmas del colegio. Los chicos, perfectamente orientados por sus educadores, respondieron con una gran serenidad siguiendo las indicaciones precisas para este tipo de situaciones.
“Transcurrió según lo previsto”, indicó Aguilá, “los alumnos se comportaron correctamente, sin pánico, evacuaron caminando y esperaron en los lugares indicados con sus docentes”.
LA EVALUACIÓN DE BOMBEROS
El accionar interno del establecimiento educativo no fue lo único puesto a prueba, la operatividad de Bomberos y la coordinación con Tránsito y otras áreas municipales también fue evaluada.
Los equipos de salvamento mostraron en todo momento coordinación, interviniendo de manera rápida y eficaz para controlar la situación en cuestión de pocos minutos. La unidad móvil de Bomberos se presentó a los pocos minutos de haber sido alertada, una vez que el colegio ya se encontraba evacuado.
El colegio cuenta con tres salidas de emergencias lo que agiliza el abandono del edificio en poco tiempo. Las mismas dan a tres distintas arterias de la manzana donde se haya emplazado el establecimiento, una por Ituzaingó, otra por Belgrano y la principal por Rawson. Alumnos, docentes y personal no educativo se dividen en grupos acorde a los niveles del edificio y van saliendo hacia las salidas más cercanas, así está diagramado el plan de emergencia.
“Se procedió a desocupar todo el edificio para determinar el tiempo de evacuación, ver el accionar del personal, de los alumnos y de Bomberos”, informó Claudio García, responsable de Defensa Civil y del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Zárate. “La verdad que fue todo muy rápido, la evacuación se hizo en tiempo estimado y con tranquilidad”, agregó.
Sin embargo, dentro del simulacro los bomberos debían “rescatar” a dos supuestos atrapados, algo que complicó la tarea de los bomberos y extendió el cierre del ejercicio. Una de ellas, la última en ser encontrada, fue una preceptora escondida en la sala de Plástica quien, adoptando el rol de un alumno asustado, aguardó en silencio hasta ser hallada.











