El obispo de la diócesis Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga encabezó ayer en la tarde la misa en honor a la Virgen del Carmen, patrona de Zárate. En la ceremonia religiosa algunos fieles, consagrados a la advocación de la Virgen María, recibieron sus escapularios bendecidos y se descubrió una placa en homenaje a Josefa González de Zárate, vecina que donara en 1964 la histórica imagen a la iglesia parroquial.
Con una procesión frustrada por el mal tiempo, los fieles se concentraron en el interior del templo para participar de la fiesta patronal como todos los años y reflexionar sobre la actualidad y mirar con esperanzas hacia el mañana con mayor compromiso ciudadano.
En comunión con las líneas señaladas por el Papa y el obispo, se manifestó la necesidad de renovar el estilo evangelizador como un aporte concreto a la construcción del país en un tiempo donde la sociedad, en su conjunto, se ha vuelto impersonal, competitiva y a veces hasta despiadada.
Después de cumplimentar con todos los pasos de la ceremonia religiosa, monseñor Sarlinga, quien estuvo acompañado de los curas párrocos Ariel Pérez y Eduardo Musatto, bendijo los escapularios que recibieron quienes decidieron consagrarse a la Virgen. Se trata de un símbolo de la protección de la Madre de Dios a sus devotos y un signo de su consagración a María. Según la historia fue entregada al General de la Orden del Carmen, San Simón Stock, a quien se le apareció diciendo estas palabras: “Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno”.
Además, se descubrió y bendijo una placa en conmemoración a quien donara la imagen de la Virgen del Carmen existente en la iglesia parroquial, Josefa González de Zárate, proveniente una familia devota a esta advocación de María.
Dicha imagen es una reliquia que data de fines del siglo XVIII, siendo venerada en el oratorio conocido como La Pesquería, que había sido fundado a mediados de aquel siglo por el presbítero José Pascual Monsalve.
El oratorio estuvo en pie hasta 1829 cuando fue destruido por una fuerte tormenta y la imagen pasó a manos de María Elías Rodríguez de la Torre, casada con Alejandro González, que la conservó en su estancia de La Pesquería donde concurría el vecindario para rendirle culto.
Cuando ésta murió, en 1882, la imagen permaneció en el lugar por espacio de otros cincuenta años, hasta 1932, en que decidieron trasladarla hasta Zárate (todavía pueblo). Pero fue en 1964 cuando Josefa y sus hermanos Heraclio y Sara decidieron donar la histórica reliquia a la iglesia parroquial.









