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Opinion: Los nuevos teatros

La recuperación de salas olvidadas, cerradas y perdidas; la reactivación de otras y la apertura de muchas nuevas, ponen en evidencia la vigencia de un fenómeno cultural único en el mundo, para orgullo de todos los argentinos.
Una realidad argentina que no para de crecer: El teatro. En medio de tanto discurso banalizado, de tanta politiquería barata, en medio de tanta chatura mediática y cultura demagoga y populista, el fenómeno teatral argentino sigue teniendo un impulso incomparable.
Y no me refiero a la actividad artística teatral específicamente. Esta vez, voy a hablar de los nuevos teatros, los nuevos edificios teatrales que albergan  elencos de teatro, orquestas, ballets a lo largo y ancho de la República, y que se multiplican todo el tiempo.
A fines del año pasado, el Gobierno de Formosa remodeló a nuevo, con equipamiento técnico de última generación, el viejo cine Italia de la ciudad, transformándolo en un teatro oficial de primer nivel. En este momento, el mismo Gobierno está recuperando otra sala, el Teatro de la Ciudad, que estará terminada y equipada antes de fin de año. Pocos meses antes, el Gobierno del Chaco hacía lo propio con el Teatro Español de Roque Saenz Peña, que reabrió sus puertas tras más de dos décadas, reconvertido en una sala modelo de la segunda ciudad chaqueña, siendo esta la quinta sala del lugar, considerando que ya funcionan allí cuatro importantes espacios teatrales independientes. El Chaco también abrió el hermosísimo Teatro Griego en la localidad de San Martín y está restaurado el llamado El Galpón, de Charata.
Menciono sobre todo, estos ejemplos de provincias supuestamente “pobres e incultas”, por lo que significan en cuanto a aporte a la Cultura, en lugares donde mucha gente supone que sólo hay miseria y desiertos.
Doscientos kilómetros mas al sur, en Avellaneda, una mediana localidad del norte santafesino, la intendencia local inauguró en octubre otra sala maravillosa, el Teatro Municipal,  totalmente nuevo, con capacidad para 600 espectadores que se suma a la otra sala local, el Teatro Máximo Vicentín (privado), también con 600 butacas y que funciona a pleno. Avellaneda es una ciudad pegada, separada apenas por un puente que cruza un arroyo sobre la ruta 11, de Reconquista, donde acaba de reabrirse, totalmente renovado y equipado, el viejo Teatro Español (esfuerzo conjunto del municipio y la Pcia de Santa Fe).  Si nos venimos más al Sur de Santa Fe, la Provincia también inauguró en la pequeña localidad de Alcorta su propio Teatro Municipal, y en  Casilda el Teatro Dante (todo un lujo de diseño arquitectónico, donde lo antiguo se combina elegantemente con materiales y decoración actuales). Estas salas, construidas con aportes de la Provincia de Santa Fe y de la Nación, que también está invirtiendo en el nuevo Centro Cultural de Venado Tuerto (donde ya funcionan dos grandes teatros además).
En las ciudades grandes, por poner un par de ejemplos, en Rosario se abrió el año pasado la sala Arteón (esfuerzo compartido entre la Provincia, la Nación y lo privado), al igual que la mítica sala El Cairo (destinada ahora solamente al cine nacional), y  en Salta el increíble y gigantesco Teatro Provincial, con capacidad para mil quinientas personas y con equipamiento digno del mejor teatro de Broadway (el quinto teatro importante además de la capital salteña). Otro ejemplo totalmente diferente, es el de la inversión de un gremio, ATE  (Asociación Trabajadores del Estado) se da en Santa Fe, con la apertura de otra sala maravillosa: el Centro Cultural Casa de España, un lujo de funcionalidad para 900 espectadores, abierto en pleno centro de la ciudad de Santa Fe, que ya cuenta con cuatro teatros de primer nivel.
Y si volvemos a los pueblos, en Gral Roca , Córdoba, se reabrió el viejo cine Marconi, transformado en teatro, y si nos vamos  Buenos Aires, fruto de inversión de la Provincia y de vecinos del lugar, se inauguró hace poco el Teatro Municipal de Tres Arroyos.
En este mismo momento, la Nación está haciendo una gran inversión en la recuperación de un edificio declarado de interés histórico, el viejo Teatro Gualeguaychú, de esa misma ciudad. De la misma manera que el año pasado se abrió el Teatro Municipal de Victoria, sobre las ruinas de la vieja sala de Empleados de Comercio. Podría seguir dando ejemplos de esta naturaleza sin parar.  No quiero olvidarme del Teatro Colón, por supuesto. Pero creo que sólo basta decir, para tener una mínima idea de lo que se está gestando en el ámbito de la Cultura, que durante 2009, en la Argentina se inauguraron o reabrieron más de veinte salas. Esto no sucedió ni sucede en ninguna otra parte del mundo, ni siquiera en la parte más avanzada y civilizada del primer mundo. Durante el 2009, recalco,  cuando parecía que el mundo se venía abajo, por la implosión del sistema financiero internacional.
Noticias que hablan bien, muy bien de nosotros, que por supuesto, no salen en la tapa de los diarios. Ni siquiera salen en los diarios, muchas veces. Pero también son la realidad que vivimos. Para sorprenderse, no?
Por Julio Belando